Los biotijolos se cultivan como corales, están listos en cinco días sin combustibles fósiles y ya se están probando en obras reales
¿Y si los ladrillos de una casa no tuvieran que ser quemados en hornos a más de mil grados, sino que simplemente crecieran solos en una mesa de laboratorio? Parece imposible, pero es exactamente lo que los científicos ya pueden hacer.
Usando billones de bacterias, los investigadores han desarrollado ladrillos que se cultivan — no se fabrican. El proceso funciona de manera similar a la forma en que se forman los corales en el fondo del mar.
Cómo las bacterias construyen un ladrillo
El proceso comienza con arena común, colocada en moldes con forma de bloques.
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A continuación, se inyecta una solución líquida llena de microorganismos en los moldes.
Las bacterias se alimentan de urea, sustancia que se encuentra en la orina y, al digerirla, producen carbonato de calcio.
El carbonato de calcio es el mismo material que forma las conchas y los corales.
Funciona como un cemento natural que une los granos de arena entre sí.
En aproximadamente cinco días, el bloque está listo, sin horno, sin combustibles fósiles, sin emisión de CO2.

Ladrillos que absorben carbono en lugar de emitir
La industria del cemento es una de las más contaminantes del planeta. La producción de cemento convencional representa alrededor del 8% de todas las emisiones globales de CO2.
Los biotijolos hacen el camino contrario. Durante el proceso de curado, las bacterias capturan carbono del ambiente y lo incorporan en la estructura del bloque.
El resultado es un material de carbono negativo, elimina más CO2 del que genera para ser producido.
Además, existe una versión hecha con microalgas que utiliza la fotosíntesis para absorber aún más CO2 durante el crecimiento.

Paredes que se reparan solas
Quizás la característica más sorprendente sea la capacidad de autorreparación.
Cuando una grieta de hasta 1 milímetro aparece en la pared, las bacterias que aún están vivas dentro del material entran en acción.
Ellas producen más carbonato de calcio y sellan la fisura en aproximadamente 21 días, sin ninguna intervención humana.
Imagina nunca más necesitar llamar a un albañil para reparar una grieta en la pared.
Cuándo llegará a las obras comunes
La empresa estadounidense bioMASON es una de las líderes en esta tecnología y ya produce bloques a escala piloto.
En Brasil, investigadores de universidades públicas también estudian biocemento, pero aún en fase de laboratorio.

El costo aún es más alto que el de los ladrillos convencionales, y la producción a gran escala necesita ser comprobada.
Pero si el cemento es responsable del 8% de las emisiones globales de carbono, cualquier alternativa que logre reducir ese número merece atención, especialmente una que crece sola, absorbe CO2 y además se repara.
