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Científicos descubren un río subterráneo invisible que vierte mercurio en una de las playas más famosas de España, y el veneno que nadie veía ya puede estar en los peces que turistas y residentes consumen todos los días.

Publicado el 15/04/2026 a las 21:00
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Un río subterráneo contaminado con mercurio vierte anualmente cerca de 1 kg del metal tóxico en la laguna Mar Menor, en el sureste de España. El flujo oculto crea condiciones para la formación de metilmercurio, una sustancia que se acumula en peces y mariscos y puede causar daños neurológicos irreversibles en humanos.

Investigadores identificaron un río subterráneo tóxico que transporta agua contaminada con mercurio de los acuíferos subterráneos hasta la laguna Mar Menor, en el sureste de España, una de las regiones más populares del país para el turismo de playa y la pesca local. El río subterráneo, invisible en la superficie, vierte anualmente cerca de 1 kilogramo de mercurio en la laguna, un volumen que parece pequeño en términos absolutos pero es significativo para un ecosistema costero tan sensible. Las concentraciones de mercurio en el agua que llega por el río subterráneo son comparables a las registradas en la atmósfera y superiores a las de algunos ríos superficiales de la región, lo que indica que la fuente de contaminación subterránea puede estar causando daños que han pasado años sin ser detectados.

El problema no es solo el mercurio que el río subterráneo vierte. Cuando el agua contaminada se mezcla con el agua salada y poco profunda de la laguna, se forman zonas con poco oxígeno y mucha materia orgánica, condiciones ideales para que microorganismos conviertan el mercurio inorgánico en metilmercurio, una forma orgánica altamente tóxica que se acumula eficientemente en peces, moluscos y otros organismos acuáticos. Para turistas y residentes que consumen mariscos de la región, el descubrimiento del río subterráneo plantea una pregunta que va más allá de la ciencia ambiental: ¿qué hemos comido sin saber?

Qué es el río subterráneo tóxico descubierto bajo la laguna Mar Menor

Según el portal de la Revista Oeste, el elemento central del estudio es la identificación de un flujo subterráneo de agua contaminada que conecta los acuíferos de la región con la laguna Mar Menor. Este río subterráneo no es visible en la superficie y no aparece en mapas hidrográficos convencionales, lo que explica por qué la fuente de contaminación permaneció oculta durante años, incluso con los problemas ambientales de la laguna siendo ampliamente documentados. El agua que el río subterráneo transporta lleva mercurio disuelto que se origina de actividades industriales y agrícolas que han contaminado los acuíferos a lo largo de décadas.

El Mar Menor es la laguna costera de agua salada más grande de Europa, con aproximadamente 135 km² de superficie y una profundidad media de solo 3,6 metros. Su poca profundidad y la alta temperatura del agua crean un ambiente particularmente vulnerable a la contaminación, donde contaminantes como el mercurio se concentran más rápidamente que en cuerpos de agua más profundos y fríos. El descubrimiento del río subterráneo como fuente de contaminación añade una capa de complejidad a una situación ambiental que ya era crítica.

Cómo el río subterráneo transforma mercurio en metilmercurio

El mercurio que el río subterráneo vierte en la laguna no es, por sí solo, la mayor amenaza. El verdadero peligro surge cuando microorganismos presentes en los sedimentos del fondo convierten el mercurio inorgánico en metilmercurio, una forma orgánica del metal que es mucho más tóxica y biológicamente activa. Este proceso, llamado metilación, ocurre principalmente en zonas pobres en oxígeno, donde bacterias anaerobias que reducen sulfato y hierro utilizan compuestos con mercurio durante su metabolismo.

La mezcla del agua del río subterráneo con el agua salada de la laguna crea exactamente las condiciones que favorecen esta reacción. Las bacterias añaden grupos metilo al mercurio, haciéndolo más soluble en compuestos orgánicos y capaz de atravesar con facilidad las membranas celulares de los organismos acuáticos. Una vez dentro de los tejidos de peces y moluscos, el metilmercurio se acumula y no se elimina naturalmente, un proceso conocido como bioacumulación. A medida que peces más grandes consumen peces más pequeños, la concentración del contaminante aumenta en cada nivel de la cadena alimentaria, fenómeno llamado biomagnificación.

Los riesgos que el río subterráneo representa para la salud humana

La principal preocupación de los investigadores es el consumo de peces y mariscos contaminados. Según la Organización Mundial de la Salud, el metilmercurio puede afectar el cerebro y el sistema nervioso central, principalmente en fetos y niños pequeños, causando daños que pueden ser irreversibles. Para los adultos, la exposición prolongada al contaminante está asociada a alteraciones neurológicas, motoras y cognitivas que se manifiestan gradualmente y pueden no ser identificadas hasta que el daño ya esté consolidado.

En la laguna Mar Menor, donde la pesca es una actividad económica importante y el turismo gastronómico atrae a miles de visitantes, la presencia de un río subterráneo vertiendo mercurio pone en riesgo tanto la salud de los residentes como la confianza de los consumidores en los productos locales. Peces depredadores de cima, como el róbalo y la dorada, suelen concentrar las mayores cantidades de metilmercurio, exactamente las especies más valoradas en los restaurantes de la región. La vía de exposición más común es simple y cotidiana: comer un pescado a la parrilla en el almuerzo.

Por qué el río subterráneo pasó años sin ser detectado

La naturaleza subterránea del flujo es la principal razón por la cual la contaminación ha permanecido invisible. Monitoreos ambientales tradicionales miden la calidad del agua en la superficie y analizan la descarga de ríos y canales visibles, pero rara vez evalúan lo que entra en el ecosistema por debajo del suelo. El río subterráneo que contamina el Mar Menor opera fuera del radar de estos sistemas, vertiendo mercurio continuamente sin que nadie vea el agua entrando en la laguna.

Este tipo de fuente de contaminación, llamado descarga subterránea de aguas, es reconocido por la ciencia desde hace décadas, pero sigue siendo subestimado en la gestión ambiental. Expertos defienden que acuíferos y aguas costeras sean integrados en una misma estrategia de monitoreo, en lugar de ser tratados como sistemas independientes. La situación del Mar Menor demuestra que ignorar lo que sucede en el subsuelo puede comprometer años de esfuerzos para recuperar un ecosistema que ya estaba bajo presión por otras fuentes de contaminación, como el escurrimiento agrícola y el vertido de aguas residuales.

Qué se puede hacer para reducir el impacto del río subterráneo

El descubrimiento del río subterráneo no resuelve el problema, pero permite que se enfrente con información que antes no existía. Entre las medidas defendidas por investigadores y organismos ambientales están la reducción del uso de insumos agrícolas que contaminan los acuíferos, la mejora rigurosa del tratamiento de aguas residuales urbanas e industriales, el monitoreo regular de mercurio y metilmercurio en agua, sedimentos y peces y la adaptación continua de los planes de manejo costero a los cambios climáticos.

Las olas de calor marinas, que están volviéndose más frecuentes en el Mediterráneo, pueden agravar la situación al reducir aún más los niveles de oxígeno en la laguna y acelerar el proceso de metilación del mercurio. Para los residentes y turistas que visitan el Mar Menor, la recomendación es seguir los boletines de calidad del agua y de la pesca emitidos por las autoridades locales y limitar el consumo de especies depredadoras hasta que el monitoreo confirme que los niveles de contaminación están dentro de los límites seguros. El río subterráneo que nadie veía ahora tiene nombre, y el primer paso para resolver un problema es saber que existe.

Científicos descubrieron un río subterráneo invisible vertiendo mercurio en una de las playas más famosas de España. El veneno puede estar en los peces que miles de personas consumen. ¿Confiarías en comer mariscos de una laguna contaminada? Deja tu opinión en los comentarios.

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Maria Heloisa Barbosa Borges

Falo sobre construção, mineração, minas brasileiras, petróleo e grandes projetos ferroviários e de engenharia civil. Diariamente escrevo sobre curiosidades do mercado brasileiro.

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