Expedición internacional moviliza científicos, barco polar y equipos autónomos para observar regiones poco exploradas de Groenlandia, donde el avance del deshielo puede interferir en las corrientes del Atlántico, alterar patrones climáticos y ampliar los riesgos relacionados con la elevación del nivel de los océanos.
Un equipo internacional con cerca de 80 científicos y tripulantes inició, el 16 de julio de 2026, una expedición a Groenlandia para investigar de qué manera el deshielo acelerado puede afectar corrientes del Atlántico, el clima europeo y el nivel del mar.
Con una duración prevista de cinco a seis semanas, la misión ocurre a bordo del barco polar británico RRS Sir David Attenborough, preparado para recolectar información en regiones peligrosas y aún poco observadas, donde los glaciares encuentran directamente las aguas oceánicas.
Integrado al proyecto GIANT, sigla en inglés para Greenland Ice Sheet to Atlantic Tipping Points, el trabajo forma parte de una iniciativa científica evaluada en 20 millones de libras, creada para analizar posibles cambios críticos en el sistema climático del Atlántico.
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Agua dulce del deshielo puede modificar el Atlántico
Entre las principales preocupaciones de los investigadores está el aumento del agua dulce vertida en el océano por el derretimiento de los glaciares, proceso capaz de modificar la circulación marítima que transporta calor y ayuda a regular parte de las condiciones climáticas observadas en Europa.
Por presentar baja concentración de sal y temperaturas diferentes a las aguas oceánicas, este flujo proveniente del deshielo será monitoreado para identificar posibles alteraciones en el movimiento, en la temperatura y en la distribución de las masas de agua a lo largo del Atlántico.
Aunque no afirman que un cambio grave ocurrirá, los científicos consideran el seguimiento esencial, pues una eventual desaceleración de las corrientes podría favorecer alteraciones climáticas regionales, episodios meteorológicos extremos y elevación adicional del nivel del mar.
Antes de la partida, el Reino Unido y otras áreas de Europa Occidental enfrentaron un período de temperaturas elevadas, contexto que amplió el interés por modelos científicos capaces de anticipar transformaciones en el clima y orientar estrategias de adaptación en las regiones afectadas.
Responsable del proyecto, la geofísica marina Kelly Hogan, del British Antarctic Survey, afirmó a Reuters que los episodios recientes de calor mostraron cómo las sociedades enfrentan dificultades para adaptarse incluso a cambios climáticos considerados relativamente pequeños.
Más que registrar el retroceso visible del hielo, el equipo pretende comprender los mecanismos que actúan debajo de la superficie, donde el agua oceánica entra en contacto con los glaciares y puede acelerar tanto el derretimiento como el desprendimiento de grandes bloques.
El retroceso de los glaciares se aceleró en dos décadas
Divulgado por la Universidad de Copenhague en noviembre de 2023, el estudio asociado a la alerta de aceleración utilizó registros históricos, imágenes de satélite y fotografías aéreas preservadas en los Archivos Nacionales de Dinamarca para seguir cambios ocurridos durante más de un siglo.
Al analizar más de mil glaciares representativos de las diferentes regiones de Groenlandia, los investigadores reconstruyeron aproximadamente 130 años de transformaciones, lo que permitió comparar el retroceso reciente con el comportamiento observado a lo largo de los siglos 20 y 21.
Durante las décadas de 1980 y 1990, los glaciares evaluados retrocedían, en promedio, cerca de cinco metros por año, mientras que la pérdida registrada en las últimas dos décadas alcanzó aproximadamente 25 metros anuales, según los resultados presentados por la investigación.
Esta diferencia representa una aceleración de cinco veces en el retroceso medio de las formaciones analizadas, pero no significa que toda la capa de hielo de Groenlandia se esté derritiendo de manera uniforme o presentando exactamente el mismo comportamiento en todas las áreas.
Basado en cerca de 200 mil fotografías aéreas, el levantamiento indicó que el avance del retroceso alcanzó diferentes zonas climáticas de la isla, incluyendo áreas del norte que anteriormente parecían responder de forma más lenta al aumento de las temperaturas.
Incluso albergando más de 20 mil glaciares con dimensiones, altitudes y formas variadas, Groenlandia presentó señales de aceleración en las principales regiones examinadas, lo que refuerza la necesidad de observaciones más detalladas sobre los cambios en curso.
Sumergible alcanzará áreas de difícil acceso
Para investigar puntos inaccesibles a las embarcaciones convencionales, la expedición transporta el Boaty McBoatface, sumergible autónomo desarrollado para sumergirse a hasta 1.500 metros de profundidad bajo la mezcla compacta de hielo localizada frente a los glaciares groenlandeses.
Durante las inmersiones, el equipo deberá mapear la geometría de la capa formada por hielo marino, nieve y fragmentos de icebergs, además de evaluar cómo esta estructura interfiere en el movimiento de los glaciares y en la interacción entre el océano y el hielo.
También se utilizarán drones, sensores y otros instrumentos autónomos, capaces de ampliar la recolección de información sin exponer a los investigadores a regiones sujetas al desprendimiento repentino de bloques y a cambios rápidos en las condiciones del mar.
El ingeniero de operaciones del National Oceanography Centre, Sam Smith, declaró a Reuters que el sumergible podrá reunir una cantidad relevante de datos inéditos sobre un área donde la concentración de hielo dificulta mediciones detalladas, frecuentes y continuas.
Con observaciones realizadas en el aire, en la superficie y en grandes profundidades, el equipo pretende comprender cómo la temperatura, salinidad, corrientes, forma de los fiordos y concentración de hielo influyen en el comportamiento de los glaciares a lo largo del tiempo.
Datos pueden mejorar previsiones climáticas
Tras la recolección, la información deberá alimentar una nueva generación de modelos climáticos y contribuir al desarrollo de un sistema de alerta anticipada, creado para reconocer señales de cambios rápidos o inestabilidad antes de que los impactos alcancen proporciones mayores.
Aunque el trabajo de campo termine después de algunas semanas, el análisis continuará en los centros de investigación involucrados, donde las nuevas mediciones serán comparadas con registros anteriores para mejorar previsiones sobre el Atlántico y la evolución futura del hielo groenlandés.
A medida que el retroceso avanza y nuevas tecnologías alcanzan puntos antes inaccesibles, ¿hasta qué punto los datos reunidos en Groenlandia podrán transformar las previsiones sobre el clima, las corrientes oceánicas y el nivel de los mares en las próximas décadas?
