Estudio con ratas-topo-desnudas reveló que un gen ligado a la longevidad logró aumentar la supervivencia de ratones y reducir enfermedades asociadas al envejecimiento, reforzando investigaciones que buscan ampliar el tiempo de vida saludable y disminuir procesos inflamatorios relacionados con la vejez.
Científicos de la Universidad de Rochester, en Estados Unidos, lograron transferir a ratones un gen asociado a la longevidad de las ratas-topo-desnudas, roedores africanos capaces de vivir hasta 41 años y conocidos por la baja incidencia de cáncer.
El estudio, publicado en la revista Nature registró una mejora en la salud de los animales modificados y un aumento aproximado de 4,4% en la mediana de supervivencia.
La investigación se centró en el gen Has2 de las ratas-topo-desnudas, ligado a la producción de ácido hialurónico de alto peso molecular, llamado HMW-HA.
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Esta sustancia ya había sido señalada en estudios anteriores como uno de los factores relacionados con la resistencia inusual de estos animales contra tumores y enfermedades asociadas al envejecimiento.
Al insertar la versión del gen de las ratas-topo-desnudas en ratones, los investigadores observaron un aumento de la producción de HMW-HA en diferentes tejidos.
Los animales genéticamente modificados desarrollaron menos tumores espontáneos, presentaron mayor protección contra el cáncer de piel inducido en laboratorio y tuvieron menor inflamación en órganos afectados por el envejecimiento.
Gen de rata-topo-desnuda aumenta longevidad en ratones
El equipo liderado por Vera Gorbunova y Andrei Seluanov buscaba probar si un mecanismo natural de una especie muy longeva podría funcionar en otro mamífero.

El resultado fue tratado por los científicos como una prueba de principio, no como una terapia lista para humanos.
Las ratas-topo-desnudas tienen un tamaño parecido al de los ratones, pero viven casi diez veces más que roedores de tamaño similar.
Además, envejecen con menor frecuencia de enfermedades cardiovasculares, artritis, neurodegeneración y cáncer, características que han hecho de la especie un objetivo recurrente de investigaciones sobre longevidad.
En los ratones modificados, el HMW-HA también se asoció a la mejora de la barrera intestinal a lo largo de la vida.
Según los investigadores, este efecto puede ayudar a explicar la reducción de inflamaciones crónicas, un proceso común en animales más viejos y ligado a diversas enfermedades.
Ácido hialurónico aparece como pieza central de la investigación
El ácido hialurónico es una molécula presente en mamíferos, incluidos los humanos.
La diferencia observada en los ratones topo desnudos está en la cantidad y el tamaño molecular de la sustancia, ya que estos roedores acumulan cerca de diez veces más HMW-HA que ratones y humanos.
Investigaciones anteriores de la misma línea de investigación mostraron que, cuando el HMW-HA era eliminado de células de ratones topo desnudos, estas células eran más propensas a la formación de tumores.
La nueva etapa buscó verificar si el camino inverso, es decir, aumentar esta molécula en otro animal, podría traer beneficios similares.
Los resultados indicaron que la protección no depende solo de la presencia del gen transferido, sino de los efectos biológicos del HMW-HA en el organismo.
Entre ellos están la regulación del sistema inmune, la reducción de daños ligados al estrés oxidativo y la preservación de la salud intestinal durante el envejecimiento.
Científicos investigan aplicación futura en humanos
A pesar de los resultados positivos en ratones, los científicos no afirman que la técnica pueda ser aplicada directamente en personas.

La transferencia genética realizada en laboratorio involucra un modelo animal controlado y no equivale a un tratamiento disponible contra el envejecimiento humano.
El equipo ahora investiga dos posibles estrategias: estimular la producción de HMW-HA en el organismo o reducir su degradación natural.
Seluanov afirmó, en material divulgado por la Universidad de Rochester, que moléculas capaces de retrasar la degradación del hialuronano ya fueron identificadas y están en pruebas preclínicas.
Este tipo de etapa aún antecede estudios clínicos en humanos.
Por eso, el descubrimiento debe ser entendido como un avance experimental en la comprensión de la longevidad, especialmente en el campo de la llamada healthspan, expresión usada para describir el período de vida con buena salud.
Animales longevos ayudan a la ciencia a estudiar el envejecimiento
El interés científico por los animales de vida larga ha crecido porque algunas especies parecen resistir mejor a procesos biológicos que, en humanos, están ligados al envejecimiento y a enfermedades crónicas.
Ballenas, elefantes y ratas-topo-desnudas son ejemplos frecuentes en estudios sobre reparación celular, cáncer y mantenimiento de tejidos.
En el caso de las ratas-topo-desnudas, la combinación de longevidad extrema para su tamaño, baja incidencia de cáncer y resistencia a enfermedades degenerativas ofrece una oportunidad rara de comparación con otros mamíferos.
Aun así, cada mecanismo necesita ser probado aisladamente antes de cualquier aplicación biomédica.
La investigación de la Universidad de Rochester refuerza que las adaptaciones naturales de especies longevas pueden orientar nuevos caminos contra enfermedades asociadas a la edad.
Por ahora, el hallazgo muestra que un mecanismo evolucionado en un roedor africano puede mejorar la salud de ratones, pero no demuestra que el mismo efecto ocurrirá en humanos.

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