Investigadores de la Universidad de Kioto y del RIKEN descubrieron que el ADN posee una capa oculta de regulación controlada por la proteína DHX29. Esta proteína identifica codones menos eficientes en el ARNm y recluta un complejo que silencia los mensajes genéticos más débiles, revelando un sistema de control de calidad que puede influir desde el desarrollo celular hasta el cáncer.
El ADN humano acaba de revelar otro secreto que estaba escondido a la vista de todos. Investigadores de la Universidad de Kioto y del instituto RIKEN, en Japón, descubrieron que el ADN lleva un segundo código incrustado en las mismas secuencias genéticas que ya conocíamos, pero con una función completamente diferente: decidir qué mensajes genéticos son lo suficientemente fuertes como para ser traducidos en proteínas y cuáles deben ser silenciados. La clave de este sistema es una proteína llamada DHX29, que funciona como un filtro molecular capaz de distinguir entre versiones eficientes e ineficientes de las mismas instrucciones contenidas en el ADN, suprimiendo los mensajes más débiles antes de que se conviertan en proteínas defectuosas o innecesarias.
El descubrimiento cambia la forma en que los científicos entienden la regulación de los genes. Durante décadas, la genética trató los llamados codones sinónimos, diferentes secuencias de tres letras en el ADN que codifican el mismo aminoácido, como simples redundancias sin consecuencia funcional. El nuevo estudio muestra que esta redundancia no es neutra: algunos codones hacen que las moléculas de ARNm sean más estables y eficientes, mientras que otros producen mensajes más débiles que son activamente identificados y degradados por el sistema que coordina la proteína DHX29. El ADN no solo almacena instrucciones, filtra cuáles instrucciones merecen ser ejecutadas.
Qué es el segundo código del ADN que los científicos descubrieron
Según información del portal sciencedaily, el ADN humano está compuesto por largas secuencias de unidades de tres letras formadas por cuatro nucleótidos. Estas unidades, llamadas codones, instruyen a las células sobre qué aminoácidos utilizar en la construcción de proteínas. Varios codones diferentes pueden codificar el mismo aminoácido, y esta aparente repetición siempre ha sido interpretada como una redundancia del sistema genético, como si el ADN tuviera múltiples formas de decir lo mismo sin que la elección de uno u otro hiciera diferencia.
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Lo que los investigadores japoneses han demostrado es que hace una diferencia, y mucha. Algunos códons producen moléculas de mRNA más estables y eficientes en la traducción a proteínas, mientras que otros, clasificados como no ideales, generan mensajes menos eficientes y más propensos a errores. El segundo código del ADN es exactamente esa capa de información: no lo que está escrito en las instrucciones, sino la calidad con la que cada instrucción está escrita. La célula lee esta calidad y decide, en base a ella, qué mensajes amplificar y cuáles descartar.
Cómo la proteína DHX29 filtra los mensajes genéticos del ADN
Para identificar el mecanismo responsable de este filtro, el equipo liderado por Osamu Takeuchi y Takuhiro Ito realizó una cribado CRISPR en todo el genoma humano. El enfoque identificó la proteína DHX29 como el elemento central del sistema de control de calidad que opera sobre los mensajes del ADN. Cuando los investigadores eliminaron la DHX29 de las células en laboratorio, las moléculas de mRNA que contenían códons no ideales aumentaron en cantidad, demostrando que la proteína era responsable de mantenerlas bajo control.
Utilizando microscopía crioelectrónica, el equipo observó cómo la DHX29 interactúa físicamente con el ribosoma 80S, la estructura celular responsable de la producción de proteínas. El análisis reveló que la DHX29 tiene mayor probabilidad de asociarse a ribosomas que están leyendo códons no ideales del ADN, como si la proteína monitoreara la lectura en tiempo real e identificara los puntos donde la traducción es menos eficiente. Al detectar estos puntos, la DHX29 activa un mecanismo de supresión que impide que el mensaje continúe siendo traducido.
El mecanismo molecular que silencia genes a partir del código del ADN
La supresión de los mensajes genéticos débiles no es realizada solo por la DHX29. La proteína recluta un complejo llamado GIGYF2•4EHP, que actúa como el brazo ejecutor del sistema, suprimiendo selectivamente los mRNAs que contienen códons no ideales. En la práctica, cuando la DHX29 detecta que un ribosoma está traduciendo un mensaje de baja calidad derivado del ADN, llama al complejo GIGYF2•4EHP para reducir la producción de ese mensaje específico.
El coautor Masanori Yoshinaga resumió la importancia del descubrimiento al afirmar que los resultados revelan «una conexión molecular directa entre la elección de códons sinónimos y el control de la expresión génica en células humanas». Esto significa que el ADN no es solo una base de datos de instrucciones estáticas, sino un sistema dinámico que incluye mecanismos internos de curaduría, decidiendo en tiempo real qué instrucciones deben ser amplificadas y cuáles deben ser silenciadas en función de la calidad de la codificación.
Por qué el descubrimiento sobre el ADN puede cambiar la medicina
Las implicaciones van mucho más allá de la biología molecular básica. El mecanismo mediado por la DHX29 puede influir en procesos biológicos fundamentales como la diferenciación celular, el mantenimiento del equilibrio interno de las células y el desarrollo del cáncer. Si la proteína falla en silenciar mensajes genéticos defectuosos, proteínas anormales pueden ser producidas en cantidades que desestabilizan el funcionamiento celular, un escenario que está directamente asociado a la transformación de células normales en células cancerígenas.
Los investigadores planean continuar explorando cómo la DHX29 afecta la actividad génica tanto en condiciones saludables como en enfermedades. Entender cómo el ADN utiliza este segundo código para regular la expresión génica puede abrir caminos para terapias que manipulen la eficiencia de los códons, haciendo posible, por ejemplo, diseñar mRNAs terapéuticos más eficientes para vacunas y tratamientos genéticos. La tecnología de mRNA, que ganó protagonismo con las vacunas contra la Covid-19, podría beneficiarse directamente de un conocimiento más profundo sobre qué códons el cuerpo humano reconoce como eficientes y cuáles descarta.
Lo que el descubrimiento revela sobre lo que aún no sabemos del ADN
El líder del equipo, Osamu Takeuchi, expresó la dimensión del descubrimiento al afirmar que «hace mucho tiempo nos fascina cómo las células interpretan la capa oculta de información incorporada en el código genético», y que «descubrir el factor molecular que permite a las células humanas leer y responder a ese código oculto ha sido particularmente gratificante». La declaración revela que el ADN, a pesar de ser estudiado desde hace más de 70 años desde el descubrimiento de su estructura, aún guarda mecanismos que la ciencia no había identificado.
La existencia de un segundo código dentro del ADN plantea la posibilidad de que existan otras capas de regulación aún no descubiertas. Si el sistema de códons sinónimos, que se consideraba mera redundancia, esconde un mecanismo sofisticado de control de calidad, ¿qué más puede estar haciendo el ADN sin que los científicos se den cuenta? La respuesta a esta pregunta puede redefinir campos enteros de la genética, la medicina y la biotecnología en las próximas décadas.
Científicos descubrieron que el ADN lleva un segundo código secreto que decide qué genes serán silenciados. ¿Imaginabas que nuestro código genético fuera tan complejo? ¿Qué más crees que está escondido en el ADN? Deja tu opinión en los comentarios.

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