Molde de cemento en nido abandonado expuso una red subterránea de hormigas cortadoras, con cámaras, túneles y mecanismos naturales de circulación de aire estudiados por investigadores en Brasil.
Un hormiguero abandonado de saúvas en Brasil reveló una estructura subterránea compleja cuando investigadores rellenaron parte de sus túneles con cemento y excavaron el suelo circundante.
El molde expuso una red de cámaras, galerías y conexiones que indica cómo las hormigas cortadoras construyen sistemas organizados para refugio, circulación, cultivo de hongos e intercambio de gases.
El caso ganó repercusión debido a la imagen del nido moldeado en concreto, descrito en materiales de divulgación científica como una especie de “ciudad subterránea”.
-
El núcleo de la Tierra podría estar filtrando oro desde hace miles de millones de años, y rocas volcánicas de Hawái revelaron la rara pista que sorprendió a los científicos.
-
70 mil toneladas de argón líquido serán enterradas a más de 1 km de profundidad en EE. UU., mientras DUNE intenta responder por qué el Universo existe lleno de materia y no desapareció en antimateria.
-
Fin de una era en WhatsApp: eliminada una herramienta usada por brasileños tras menos de 4 años
-
Honor lanza “clon” del iPhone 17 Pro con batería gigante de 7.000 mAh, cámara de 200 MP, pantalla AMOLED de 8.000 nits y carga de 80 W que supera a casi todos los celulares premium de Apple
La comparación se utiliza para dimensionar la escala de la construcción, pero los estudios académicos confirman datos más precisos: nidos de Atta laevigata, especie de hormiga cortadora común en Brasil, pueden reunir miles de cámaras y alcanzar varios metros de profundidad.
Investigaciones realizadas en Botucatu, en el interior de São Paulo, analizaron la arquitectura interna de tres nidos de esta especie.
Dos fueron abiertos por trincheras, mientras que uno fue moldeado con cemento para permitir la visualización de la estructura.
El estudio registró entre 1.149 y 7.864 cámaras en los nidos examinados, con una profundidad de hasta 7 metros y túneles de forrajeo que se extendían hasta 70 metros desde el área de suelo suelto en la superficie.
El cemento reveló la estructura del hormiguero en el subsuelo
El uso de cemento en nidos abandonados permite crear un molde del espacio vacío dejado por las hormigas.
Después del endurecimiento del material, los investigadores retiran el suelo circundante y observan, en tres dimensiones, la forma de los túneles y las cámaras.
La técnica ayuda a preservar la disposición interna del nido, que puede perderse en una excavación directa.
En el caso de las hormigas cortadoras, los estudios indican que la organización interna no ocurre de manera aleatoria.
Hay túneles usados como vías de circulación, cámaras asociadas al cultivo de hongos, áreas vacías y espacios relacionados con la eliminación de residuos.
Las hormigas cortadoras no se alimentan directamente de las hojas que cortan.
Llevan fragmentos vegetales al interior del nido y usan ese material como sustrato para cultivar hongos, que sirven de alimento para la colonia.
Por este motivo, la distribución de las cámaras tiene relación con el mantenimiento de la temperatura, la humedad y la circulación de gases.
En el estudio sobre Atta laevigata, los investigadores observaron cámaras con diferentes tamaños y formatos.
El volumen registrado varió de 0,03 litros a 51 litros.
En parte de los nidos analizados, muchas cámaras estaban asociadas al cultivo de hongos; otras aparecían vacías o con suelo en su interior.
Las hormigas cortadoras construyen redes subterráneas a gran escala
La formación de un nido de este tamaño resulta de la actividad colectiva de las obreras.
Cada una ejecuta tareas como excavar, transportar partículas de suelo, abrir pasajes y mantener caminos en uso.
A partir de estas acciones repetidas, la colonia modifica el subsuelo y crea una arquitectura capaz de albergar un gran número de individuos.
La especie Atta laevigata pertenece al grupo de las hormigas cortadoras, conocidas en Brasil como saúvas.
Estos insectos tienen un impacto ecológico porque remueven hojas, mueven suelo e influyen en la dinámica de la vegetación alrededor de los nidos.
En ambientes naturales, esta actividad puede alterar las características físicas del suelo y crear áreas diferentes de las regiones vecinas.
La cantidad de tierra desplazada por hormigas cortadoras a lo largo de la vida de una colonia puede ser elevada.
Sin embargo, el número de 40 toneladas de suelo citado en textos de divulgación no aparece confirmado de forma directa en el estudio académico consultado sobre el nido de Atta laevigata de Botucatu.
La información segura, en este caso, es la escala registrada por los investigadores: miles de cámaras, hasta 7 metros de profundidad y túneles que avanzan por decenas de metros.
Túneles y cámaras ayudan en la circulación de aire del nido
La ventilación es uno de los aspectos analizados en estudios sobre nidos de hormigas cortadoras.
Colonias de este tipo consumen oxígeno y producen dióxido de carbono, así como los hongos cultivados en el interior de las cámaras.
En profundidad, el suelo tiende a tener menos oxígeno y mayor concentración de gas carbónico, lo que hace que el intercambio de gases sea relevante para el mantenimiento del nido.
Un estudio sobre ventilación en nidos gigantes de Atta laevigata y Atta capiguara investigó el movimiento de aire con gas trazador y también analizó moldes de cemento y excavaciones.
Los investigadores registraron salida de aire rico en CO₂ por aberturas más altas y entrada de aire más rico en O₂ por aberturas más bajas, resultado compatible con ventilación pasiva inducida por el viento.
El análisis, sin embargo, presentó una salvedad: el aire que circulaba por los túneles no fue detectado directamente dentro de las cámaras de hongos.
Según los autores del estudio, la respiración de la colonia depende de flujos difusivos entre el aire de las cámaras, la atmósfera del nido y el suelo circundante.
De esta forma, la ventilación ocurre, pero no debe ser descrita como una corriente directa que atraviesa todos los compartimentos.
Esta distinción evita una lectura exagerada de la estructura.
El nido no equivale a un sistema humano de climatización, aunque presenta mecanismos naturales de intercambio de gases.
La forma de las galerías, la posición de las aberturas, el viento y la difusión gaseosa actúan en conjunto en el ambiente subterráneo.
Arquitectura de las hormigas cortadoras combina cámaras, galerías y aberturas
En los nidos de Atta laevigata, la combinación entre escala y función aparece en la distribución de las cámaras a diferentes profundidades, conectadas por galerías estrechas.
Los túneles de forrajeo conectan el interior del nido con el ambiente externo y permiten el transporte de hojas cortadas.
La arquitectura subterránea también reduce la exposición de la reina, de las larvas y del hongo cultivado a variaciones externas.
Al mantener partes esenciales de la colonia bajo la superficie, el nido crea condiciones más estables en relación con el ambiente externo.
Las aberturas y los montículos de tierra en la superficie, a su vez, participan en la circulación de aire y en la retirada de material excavado.
Estudios sobre ventilación indican que el formato externo del nido puede inducir movimientos de aire en el interior, principalmente cuando hay aberturas a diferentes alturas.
El paso del viento sobre estas entradas crea diferencias de presión, lo que favorece el movimiento de gases entre la superficie y las galerías subterráneas.
La imagen del molde de cemento ayuda a hacer visible una estructura que normalmente permanece escondida en el suelo.
Para investigadores que estudian insectos sociales, el caso permite observar cómo comportamientos individuales simples pueden resultar en construcciones colectivas de gran escala, sin necesidad de comando centralizado.
Nido de Atta laevigata muestra organización de insectos sociales
La comparación con una ciudad humana aparece con frecuencia porque la estructura presenta circulación, áreas con funciones distintas y mecanismos de mantenimiento.
Se trata, sin embargo, de una metáfora.
Las hormigas no construyen con intención estética ni elaboran planos; la organización surge de comportamientos colectivos asociados a necesidades como alimento, abrigo, ventilación y descarte.
Aun así, el nido es tratado en estudios y materiales de divulgación como un ejemplo de construcción biológica compleja.
Muestra cómo los insectos sociales pueden modificar el ambiente a gran escala y crear estructuras profundas, resistentes y funcionales.
También contribuye a investigaciones sobre el manejo de hormigas cortadoras, consideradas relevantes para la agricultura y para áreas de reforestación debido al consumo de material vegetal.
Al revelar el interior de un hormiguero, el cemento transformó una estructura invisible en un registro físico de la organización subterránea de la colonia.
Lo que antes estaba oculto bajo el suelo pasó a mostrar la dimensión del trabajo colectivo realizado por insectos que miden pocos milímetros.

¡Sé la primera persona en reaccionar!