Estudio publicado en la revista Science Advances analiza la propuesta de construir tres megarepresas entre Rusia y Alaska para intentar estabilizar la circulación oceánica AMOC, considerada esencial para el clima de Europa, mientras científicos alertan sobre riesgos ambientales, geopolíticos, sociales y posibles impactos irreversibles en el sistema climático global
La idea cobró fuerza en 2024, durante una conferencia en Utrecht, en los Países Bajos. En esa ocasión, Juliane Weiffenbach presentó datos sobre el Plioceno Medio, período de hace unos 3 millones de años, cuando el actual Estrecho de Bering estaba bloqueado por una conexión terrestre entre Asia y América del Norte.
Este bloqueo impedía el intercambio de agua entre el Océano Pacífico y el Ártico. Según los investigadores, esta configuración coincidía con una circulación atlántica más intensa que la actual, lo que llevó a Jelle Soons a cuestionar si una barrera artificial podría repetir parte de aquel efecto.
-
US Navy está disparando láser de US$ 5 por disparo desde la cubierta de portaaviones por primera vez en la historia y derriba el 100% de los drones objetivo.
-
BP aprueba el proyecto Kaskida en el Golfo de México por US$ 5 mil millones y desbloquea un campo de 10 mil millones de barriles parado durante 20 años por falta de tecnología.
-
Microsoft cierra exclusividad con Chevron para construir 2,5 GW de gas en Texas solo para alimentar campus de IA y marca el mayor acuerdo big tech + petrolera de la historia.
-
Joliet aprueba el centro de datos más grande de EE. UU. en Illinois con US$ 20 mil millones y 1,8 GW y marca una nueva ronda de la carrera por la capacidad de IA.
La propuesta nace tras la comparación con el clima antiguo
La hipótesis fue desarrollada en un estudio publicado en la revista Science Advances. El trabajo propone construir tres represas a lo largo del Estrecho de Bering, con el objetivo de intentar estabilizar la circulación meridional de vuelco del Atlántico, conocida como AMOC.
Según el estudio, este sistema influye directamente en el clima del norte de Europa. Por ello, la propuesta llamó la atención tanto por el tamaño de la obra como por los posibles impactos sobre el equilibrio climático global.
La estructura más grande tendría aproximadamente 38 kilómetros, aprovechando dos islas en medio del estrecho como puntos de apoyo. Aun así, los autores tratan la idea como un ejercicio teórico, no como un plan inmediato de construcción.
La corriente que suaviza el clima europeo
La AMOC funciona como una gran red de corrientes oceánicas interconectadas. Transporta agua cálida y salada del Atlántico tropical hacia el norte, libera parte de ese calor en la atmósfera europea y devuelve agua fría hacia el sur en capas profundas.
Por ello, Londres no presenta el mismo clima que San Petersburgo, a pesar de la latitud similar. Un debilitamiento severo de esta corriente podría provocar inviernos más rigurosos en el norte y oeste de Europa.
Según el sitio científico Live Science, el nivel del mar en la costa noreste de los Estados Unidos podría subir al menos 50 centímetros. Además, los patrones de lluvia en África y América del Sur también se verían alterados.
El deshielo de Groenlandia aumenta la preocupación
La alerta surge porque varias investigaciones indican que la AMOC se está debilitando. El deshielo del hielo de Groenlandia vierte volúmenes crecientes de agua dulce en el Atlántico Norte, reduciendo la salinidad de la región.
Con menos sal, el agua se vuelve menos densa y se hunde con más dificultad. Consecuentemente, este proceso contribuye a reducir la fuerza de la circulación oceánica.
De acuerdo con el estudio citado, la velocidad de la AMOC puede disminuir entre **43% y 59% hasta 2100**. Jelle Soons reconoció a **Live Science** que las evidencias apuntan a un riesgo de colapso, aunque este escenario aún permanece rodeado de incertidumbres.
La represa podría bloquear el agua dulce del Pacífico
El estudio concentra el análisis en el intercambio de agua entre el Pacífico y el Atlántico por el Estrecho de Bering. Actualmente, agua dulce proveniente del Pacífico entra por este corredor marítimo, sigue hacia el Océano Ártico y, posteriormente, alcanza el Atlántico Norte.
Según los investigadores, bloquear este paso podría elevar la salinidad del Atlántico Norte. Así, la medida podría ayudar a estabilizar la AMOC en algunos escenarios específicos.
El Estrecho de Bering tiene aproximadamente 80 kilómetros de ancho. Aun así, dos islas en el medio podrían servir como puntos de apoyo para tres presas separadas.

Científicos piden cautela ante la incertidumbre
A pesar de la viabilidad calculada, los resultados de los modelos no son definitivos. En los escenarios en que la AMOC aún mantiene cierta estabilidad, el bloqueo podría ayudar. Sin embargo, si la circulación ya está muy debilitada, la intervención podría acelerar su deterioro.
Jonathan Baker, del Servicio Meteorológico del Reino Unido, afirmó a Live Science que la propuesta no es una solución simple. Aixue Hu, del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas, también reforzó a The New York Times que hay gran incertidumbre sobre la proximidad de un colapso.
Además, Marilena Oltmanns, citada por el Süddeutsche Zeitung, advirtió que el modelo no representa toda la complejidad real de los océanos. Según ella, una presa no impediría el derretimiento de Groenlandia ni resolvería los demás efectos del calentamiento global.
Riesgos ambientales y geopolíticos pesan contra la obra
La obra tendría dimensiones colosales. Según Live Science, la presa alcanzaría una profundidad máxima de 59 metros, haciéndose comparable a grandes diques ya existentes.
Sin embargo, bloquear un paso remoto, helado y con fuertes corrientes traería desafíos mucho mayores. Además, la región se encuentra entre dos potencias rivales: Rusia y Estados Unidos.
Otro problema sería la reversibilidad. Una estructura de esa escala en el océano sería extremadamente difícil de remover después de construida. Soons admitió a The New York Times que, en términos de geoingeniería, la intervención sería relativamente permanente.
Megaestructura podría afectar comunidades y fauna marina
Además de los riesgos climáticos, la presa podría alterar actividades humanas y ecosistemas locales. El cierre del estrecho afectaría a la fauna marina, la pesca, el transporte y las comunidades indígenas, que dependen de la ruta para alimentación y comercio.
Thomas Haine, oceanógrafo de la Universidad Johns Hopkins, afirmó a The New York Times que aún habría muchos motivos para considerar la idea mala, incluso si la presa estabilizara la AMOC.
Por eso, los propios autores no tratan la propuesta como una solución lista. Presentan la megapresa como un ejercicio teórico ante un problema climático de gran escala.
Reducción de emisiones sigue siendo la salida central
Actualmente, Soons defiende que la alternativa más confiable sigue siendo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Según él, una intervención de este calibre solo podría ser considerada en un escenario extremo, en caso de que el colapso de la AMOC pareciera inevitable.
También dependería de que la descarbonización ya no fuera suficiente para evitar los impactos. Por ahora, la megapresa entre Rusia y Alaska permanece como una hipótesis científica.
La idea nació de una conversación informal entre investigadores. Ahora, funciona como una alerta sobre los límites de la geoingeniería ante la crisis climática.
Al final, ¿hasta qué punto una obra gigantesca en el Estrecho de Bering podría proteger a Europa sin crear nuevos riesgos para el planeta?

¡Sé la primera persona en reaccionar!