Investigación de la Universidad de Cornell con 44 ratas revela reducción de la ansiedad tras una semana en recinto exterior y cuestiona métodos de pruebas de laboratorio
Investigadores de la Universidad de Cornell observaron que 44 ratas de laboratorio regresaron a los niveles normales de ansiedad después de una semana en un ambiente externo, sugiriendo que el contacto con la naturaleza previene respuestas de miedo inducidas.
Los hallazgos plantean cuestiones sobre los métodos de pruebas de ansiedad en animales. El estudio también puede enseñar cómo la ansiedad comienza a formarse en los animales e incluso en los propios seres humanos.
El biólogo Matthew Zipple afirma que los animales fueron colocados en el campo durante una semana. Observó que los roedores regresaron a sus niveles originales de comportamiento ansioso después de este período de exposición.
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Zipple destaca que vivir en ese ambiente naturalista bloquea la formación de la respuesta inicial de miedo. El proceso puede redefinir una respuesta de miedo que ya se haya desarrollado en esos animales en un laboratorio.
Metodología estándar para la medición de la ansiedad
Los investigadores normalmente inducen y miden la ansiedad en ratones usando el laberinto en cruz elevado. El equipo es conocido técnicamente por la sigla LCE y sirve como estándar para este tipo de análisis conductual.
El dispositivo tiene dos brazos distintos para la evaluación de los animales. Un brazo cerrado hace que los animales se sientan seguros, mientras que el brazo expuesto coloca a los ratones en un ambiente más abierto.
Las ratas tienden a explorar el laberinto antes de regresar a los espacios cerrados en la respuesta estándar. Esto es interpretado por los científicos como una señal de miedo desencadenada por la exposición a áreas abiertas.
Este comportamiento es tan persistente que resiste incluso a medicamentos ansiolíticos ISRS. La reacción demuestra la fuerza del condicionamiento del miedo generado por el ambiente de laboratorio restringido durante las pruebas convencionales.
Resultados de la reintroducción al ambiente natural
Los investigadores liberaron 44 ratas de sus jaulas de laboratorio para explorar un espacio vasto. El lugar permitía cavar, escalar y experimentar una variedad de sensaciones y condiciones diferentes al aire libre.
La experiencia funcionó como un botón de reinicio para los roedores evaluados. Las ratas que regresaron al laberinto en cruz elevado exploraron igualmente los espacios abiertos y cerrados durante la nueva evaluación.
El comportamiento fue similar al de encontrar el laberinto por primera vez. Los efectos fueron observados en todas las ratas, independientemente de si habían sido reintroducidas a la naturaleza desde el nacimiento o no.
Interpretación neurobiológica de las experiencias vividas
Los hallazgos pueden tener implicaciones sobre la forma en que entendemos la ansiedad y el ambiente. Es posible que un conjunto restringido de experiencias pueda desencadenar la ansiedad tanto en humanos como en ratas.
El neurobiólogo Michael Sheehan afirma que vivir muchas cosas diferentes ayuda en la evaluación de amenazas. Una rutina variada permite evaluar mejor si algo es realmente aterrador o amenazador en el día a día.
Sheehan explica que tener solo cinco experiencias limita la capacidad de procesamiento. Enfrentarse a una sexta experiencia muy diferente genera ansiedad debido a la falta de referencias anteriores para lidiar con la novedad.
Implicaciones para investigaciones futuras y humanos
Los investigadores sugieren repensar la forma en que se estudia actualmente la ansiedad en el laboratorio. La aplicabilidad de experimentos con ratones a humanos también debe ser reevaluada a la luz de estas nuevas evidencias científicas.
Lo que consideramos ansiedad en ratones puede ser atenuado por el ambiente externo. El comportamiento no sería necesariamente algo inherente a la biología de los animales, sino una respuesta al confinamiento del laboratorio.
La idea de una vida protegida como factor de ansiedad es explorada en estudios con personas. Experiencias más variadas y arriesgadas pueden ayudar a reducir la ansiedad, aunque hay múltiples factores involucrados.
Sheehan cree que esto abre posibilidades para preguntas sobre nuestro repertorio de experiencias. La ansiedad sería esencialmente una respuesta inadecuada a algo que no es realmente aterrador, moldeada por vivencias limitadas.
El trabajo completo del equipo de la Universidad de Cornell fue publicado en la revista Current Biology. El estudio concluye que la exposición a la naturaleza puede prevenir el desarrollo de respuestas de miedo inducidas artificialmente.

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