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Ciudad brasileña ha estado siendo engullida por el mar durante décadas, ya ha perdido más de 500 casas e incluso un edificio en una franja de 2 km, mientras la erosión costera amenaza playas en Chile, Colombia, Argentina, Uruguay, Perú y el Caribe y transforma calles, comercios y memorias en áreas tomadas por el agua.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 11/06/2026 a las 17:04
Actualizado el 11/06/2026 a las 17:06
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Fenómeno registrado en diferentes países latinoamericanos transforma paisajes, presiona comunidades costeras y expone cómo la combinación entre mar, ocupación humana y eventos extremos altera áreas antes consideradas estables.

La erosión costera volvió a ganar relevancia en el debate público tras alertas internacionales divulgadas en 2024 sobre la elevación del nivel del mar y episodios recientes registrados en el litoral brasileño, como el reconocimiento de calamidad pública en Baía da Traição, en Paraíba, a finales de 2024, y la conclusión de la obra de engorda de la Playa de Ponta Negra, en Natal, en enero de 2025.

El tema también fue abordado el 01 de octubre de 2025 por Conexão BdF, de la Radio Brasil de Fato, en entrevista con el geógrafo Wagner Ribeiro, profesor de posgrado en Ciencia Ambiental de la Universidad de São Paulo.

La erosión costera afecta diferentes puntos de América Latina y ya provoca pérdida de áreas urbanas, desplazamiento de residentes e impactos en actividades económicas ligadas al mar.

En Brasil, Atafona, distrito de São João da Barra, en el norte de Río de Janeiro, es uno de los casos citados por investigadores y organismos ambientales cuando el tema es el avance del océano sobre áreas ocupadas.

El proceso se registra desde hace décadas en el distrito fluminense y ya ha destruido más de 500 casas e incluso un edificio en una franja de cerca de dos kilómetros, según el reportaje de la Radio Brasil de Fato.

El fenómeno no ocurre solo en el litoral fluminense.

Tramos de Chile, Argentina, Uruguay, el Caribe, Colombia, Perú y el sur de Brasil enfrentan procesos similares, aunque con ritmos, causas y niveles de gravedad diferentes.

De acuerdo con especialistas, la erosión costera resulta de la interacción entre la dinámica natural de las playas, la elevación del nivel del mar, eventos extremos e intervenciones humanas que alteran la circulación de sedimentos.

El geógrafo Wagner Ribeiro explica que la línea de costa depende del equilibrio entre mar, viento, corrientes, mareas y sedimentos.

En entrevista con Conexão BdF, afirmó que obras y ocupaciones pueden modificar la forma en que la arena circula y se deposita en el litoral.

“Cuando intervenimos en este tipo de dinámica, las consecuencias ciertamente vendrán. Puedes alterar, por ejemplo, el flujo de marea y la forma de deposición de sedimentos”, dijo el profesor.

Cómo la erosión costera altera el litoral

La playa no es una franja fija de arena.

Según investigadores del área costera, funciona como un ambiente en constante transformación, moldeado por la acción de las olas, las corrientes marinas, los vientos y los ríos que transportan sedimentos hasta la costa.

Cuando este ciclo pierde equilibrio, la arena puede dejar de ser repuesta a la misma velocidad en que es retirada por el mar.

El proceso puede ocurrir por factores naturales, pero tiende a agravarse en áreas con ocupación desordenada, retirada de vegetación costera, construcción de puertos, presas, muros de contención, avenidas junto al mar y otras estructuras que interfieren en la circulación de sedimentos.

En regiones urbanizadas, la erosión suele afectar también a casas, hoteles, calles, equipamientos públicos y actividades económicas instaladas cerca de la franja de playa.

Ribeiro destaca que una de las consecuencias más relevantes es la entrada del mar en áreas que ya fueron ocupadas de forma permanente.

“Una de las más serias es justamente la penetración del mar en áreas, a veces, consolidadas con ocupación humana. Tienes que, muchas veces, abandonar las áreas, no puedes vivir allí porque el mar está llegando con una gran intensidad”, afirmó.

Atafona y el avance del mar en el litoral de Río de Janeiro

En Atafona, la erosión costera se registra desde hace décadas y aparece asociada a factores como la dinámica del río Paraíba do Sul, la reducción en el transporte de sedimentos y la ocupación de la franja litoral.

El distrito comenzó a ser citado en estudios y reportajes debido a la destrucción de inmuebles, calles y estructuras urbanas afectadas por el avance del mar.

Según el texto original, más de 500 casas e incluso un edificio fueron destruidos en un área de cerca de dos kilómetros en los últimos años.

La población local, estimada en aproximadamente 7 mil habitantes, tiene una fuerte relación con la pesca, el comercio y el turismo, actividades que dependen directamente de la estabilidad ambiental y económica de la región costera.

Las ruinas junto al mar pasaron a integrar el paisaje del distrito y evidencian, según investigadores, la dificultad de proteger áreas ocupadas cuando la erosión avanza de forma continua.

Para los residentes, la pérdida de inmuebles también implica cambios de rutina, desplazamiento de familias y reducción de la seguridad en áreas cercanas al agua.

El informe Mares agitados en un mundo en calentamiento, divulgado por la Organización de las Naciones Unidas en 2024, señala riesgos crecientes asociados a la elevación del nivel del mar.

De acuerdo con el texto original, áreas como Atafona pueden perder cerca de 150 metros de franja litoral en 28 años, dato que refuerza la necesidad de seguimiento técnico y planificación costera.

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Erosión costera en América Latina

En América Latina, la erosión costera ocurre en contextos variados.

En Chile, eventos extremos han golpeado la costa central en los últimos años.

El texto original menciona olas de hasta 11 metros registradas en 2015 y la ocurrencia de cerca de 40 eventos extremos por año desde entonces, con riesgo para playas como Reñaca y Algarrobo.

En Argentina, áreas del sureste de la provincia de Buenos Aires ya enfrentaban erosión crítica, pero el problema también comenzó a observarse en otros tramos de la costa, según el material de referencia.

Uruguay y el sur de Brasil aparecen en el mismo contexto por registrar tormentas más intensas, que pueden acelerar la retirada de arena y aumentar daños en áreas costeras vulnerables.

En Colombia, el texto original informa que cerca de la mitad de las playas enfrenta erosión, con tramos de La Guajira perdiendo hasta cuatro metros de costa por año.

En el Caribe, la sucesión de huracanes contribuye al desgaste de áreas turísticas, mientras que, en Perú, grandes puertos son señalados como factores asociados al agravamiento del problema en determinadas playas.

Aunque cada país presenta características propias, los especialistas afirman que la urbanización de la franja costera aumenta la exposición a riesgos.

Cuando casas, hoteles, carreteras y equipamientos públicos son construidos cerca de la línea de playa, el margen de adaptación disminuye y los daños tienden a afectar directamente a la población.

Pesca, turismo y vivienda en áreas de riesgo

La erosión costera suele ser percibida primero por la reducción de la franja de arena o por la destrucción de inmuebles.

Sin embargo, sus efectos también alcanzan actividades económicas que dependen de la estabilidad del litoral y de la previsibilidad de las condiciones ambientales.

Para los pescadores, cambios en la línea de costa pueden alterar áreas de abrigo, puntos de embarque, circulación de barcos y presencia de especies.

Ribeiro afirma que la dinámica de los cardúmenes también puede verse afectada.

“Quien vive de la pesca, por ejemplo, verá que aquel cardumen que pasaba con frecuencia ya no está presente en esas áreas; se desvía”, afirmó.

El turismo también puede verse impactado.

Playas más estrechas, estructuras dañadas, riesgos de derrumbe y obras emergenciales cambian la circulación de residentes y visitantes.

En ciudades que dependen de la temporada de verano, la pérdida de la franja de arena puede afectar a restaurantes, posadas, vendedores ambulantes y trabajadores informales.

Además del impacto económico, hay efectos sociales asociados a la permanencia de familias en áreas de riesgo.

Especialistas en planificación urbana señalan que las poblaciones con menos recursos suelen enfrentar más dificultades para dejar inmuebles amenazados, reconstruir viviendas o acceder a políticas públicas de reasentamiento.

Planificación costera en Brasil

En Brasil, diferentes puntos del litoral registran erosión en estado avanzado.

En Baía da Traição, en Paraíba, el gobierno federal reconoció estado de calamidad pública a finales de 2024 tras daños asociados al avance del mar.

La situación afectó áreas urbanas, vías de acceso y comunidades locales.

En Natal, en Rio Grande do Norte, la Playa de Ponta Negra pasó por una obra de engorde de la franja de arena, concluida a principios de 2025.

La intervención amplió la franja disponible en determinados tramos, pero también generó debate público sobre impactos ambientales, mantenimiento de la obra y efectos sociales para trabajadores que operan en la orilla.

Según especialistas, soluciones aisladas pueden tener alcance limitado cuando no forman parte de una planificación costera más amplia.

Muros, rellenos hidráulicos y otras intervenciones pueden proteger puntos específicos, pero también necesitan ser evaluados debido a posibles alteraciones en la dinámica de áreas vecinas.

Ribeiro compara la situación brasileña con experiencias internacionales.

Menciona a España como ejemplo de país que ya trabajaba, aún en los años 2000, con mapeos relacionados con la elevación del nivel del mar y la adaptación costera.

“En 2008, cuando visité la ciudad de Sevilla, ya había un mapeo proyectando la elevación del nivel del mar para los cambios climáticos. Nosotros, lamentablemente, no hemos llegado a ese nivel de acción para el territorio brasileño”, dijo.

Monitoreo de la erosión costera y políticas públicas

A pesar de la ausencia de una planificación nacional integrada citada por el profesor, iniciativas técnicas buscan acompañar la evolución del problema en diferentes regiones.

En Rio Grande do Sul, el ProCostaRS, liderado por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, fue creado con el objetivo de monitorear la erosión costera y anticipar escenarios de riesgo.

El sistema pretende reunir datos sobre eventos oceanográficos, meteorológicos y ambientales, además de subsidiar análisis sobre vulnerabilidad costera.

La propuesta es ofrecer información técnica para orientar a gestores públicos en la formulación de políticas de prevención, obras de adaptación y medidas de protección a comunidades expuestas.

El seguimiento continuo es considerado importante por los investigadores porque la erosión no ocurre de la misma forma en todos los tramos del litoral.

En algunos puntos, la pérdida de arena es lenta y progresiva.

En otros, tormentas, marejadas e intervenciones humanas pueden acelerar cambios en intervalos menores.

La dinámica entre tierra y mar siempre ha sido parte de la formación de las playas.

La diferencia, según especialistas, está en el aumento de la exposición de áreas urbanizadas y en la necesidad de planificar el uso de la costa con base en datos técnicos.

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Ana Alice

Redactora y analista de contenido. Escribe para el sitio web Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 y es especialista en crear textos sobre temas diversos como economía, empleos y fuerzas armadas.

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