Estudio publicado por la Academia China de Ciencias en la revista Nature analizó el ADN de 144 individuos encontrados en Shimao y reveló que la misteriosa ciudad china de 4 mil años fue construida por una población local ligada a la cuna de la civilización china, además de exponer detalles sobre la jerarquía masculina, contactos con pueblos del norte y rituales de sacrificios humanos
Las ruinas de Shimao, encontradas en 2012, se encuentran en la actual provincia de Shaanxi, cerca del Río Amarillo, y florecieron entre 2300 a.C. y 1800 a.C.
Este centro urbano prehistórico tenía grandes muros, de aproximadamente 4 km² y un palacio central ligado a las élites locales.
Sin embargo, la ciudad siempre intrigó a los investigadores por estar más al norte de las principales culturas neolíticas chinas.
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Según científicos de la Academia China de Ciencias, un estudio publicado en la revista Nature analizó el ADN de 144 personas que vivieron en Shimao y sus alrededores entre 4.800 y 3.600 años atrás.
ADN antiguo revela el origen de los constructores
El análisis genético mostró que los habitantes de Shimao ya vivían en esa región por al menos 1.000 años antes de la construcción de la ciudad.
Por lo tanto, los responsables de la ciudad amurallada eran una población local, y no un grupo totalmente externo.
Al mismo tiempo, los investigadores identificaron parentesco con la cultura Yangshao, que habitó las Llanuras Centrales entre 6000 a.C. y 3000 a.C.
Esta región, ubicada entre los ríos Amarillo y Yangtze, es considerada la cuna de la civilización china.
Así, el estudio indica que el pueblo de Shimao tenía raíces en este centro cultural más al sur.
Luego, este grupo migró hacia el norte y fundó una ciudad fortificada que se salía del patrón conocido de la China prehistórica.
Ciudad de piedra desentonaba con las culturas vecinas
La ubicación de Shimao era uno de los principales misterios para los arqueólogos.
Mientras otras culturas neolíticas se desarrollaban en las Llanuras Centrales, Shimao creció en un área considerada más remota.
Más tarde, esta misma región sería asociada a la construcción de la Gran Muralla, usada por las dinastías chinas contra pueblos del norte.
Además de la posición inusual, la arquitectura de Shimao también se destacaba.
La ciudad fue construida principalmente con piedra esculpida, mientras que otras comunidades de la época usaban tierra apisonada en sus estructuras.
Por eso, Shimao parecía un punto fuera de lo común dentro de la historia china antigua.

La sociedad tenía el poder concentrado en el linaje masculino
El estudio también reveló detalles sobre la organización social de la ciudad.
Los individuos analizados fueron encontrados en tumbas con hasta cuatro generaciones, lo que permitió reconstruir lazos familiares.
Con esto, los científicos identificaron una estructura patrilineal y patrilocal.
Es decir, el poder y el estatus se transmitían de padre a hijo.
Además, las esposas se mudaban para vivir con la familia de sus maridos.
Por lo tanto, Shimao presentaba una sociedad marcada por jerarquía, élites locales y fuerte control masculino.
Contactos con pueblos del norte también aparecen en el estudio
Junto con la conexión con la cultura Yangshao, los investigadores encontraron contribuciones genéticas de pueblos de las estepas del norte.
Sin embargo, ese contacto parecía limitado.
Aun así, aparecieron similitudes culturales en cerámicas y artefactos de bronce encontrados en la región.
De esta forma, Shimao no estaba totalmente aislada.
La ciudad mantenía vínculos con poblaciones del sur y también con grupos localizados al norte.
Sacrificios humanos revelan rituales distintos
El estudio publicado en Nature también reforzó indicios de sacrificios humanos a gran escala.
Excavaciones anteriores ya habían encontrado 80 cráneos humanos enterrados bajo una de las puertas de la ciudad.
Antes, se creía que la mayoría de las víctimas eran mujeres.
Sin embargo, el ADN reveló que 9 de cada 10 cráneos analizados pertenecían a hombres.
Por otro lado, los investigadores también encontraron evidencia de mujeres entre los sacrificios en dos cementerios de la ciudad.
Así, el estudio sugiere que Shimao realizaba rituales diferentes y específicos para cada sexo.
¿El descubrimiento cambia la lectura sobre Shimao?
Expertos evalúan que los datos genéticos ayudan a reposicionar a Shimao dentro de la historia de la China antigua.
La ciudad deja de parecer solo una excepción aislada en el norte del país.
Ahora, surge como un centro urbano complejo, conectado a las Llanuras Centrales y marcado por jerarquía social, élite masculina y prácticas rituales intensas.
Mientras tanto, el descubrimiento también refuerza cómo el ADN antiguo puede responder preguntas que la arqueología tradicional aún no conseguía esclarecer.
Al final, si una ciudad de piedra escondía tantos secretos hace 4 mil años, ¿cuántas otras respuestas sobre el origen de la civilización china aún pueden estar enterradas?

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