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Coleccionista adapta motor eléctrico de montacargas en una Kombi Corujinha pickup, esconde 16 baterías bajo la caja y hace que el clásico brasileño circule en silencio con hasta 90 km de autonomía.

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Escrito por Alisson Ficher Publicado el 09/07/2026 a las 20:42 Actualizado el 09/07/2026 a las 20:44
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Proyecto brasileño transforma una Kombi Corujinha pickup en vehículo eléctrico artesanal, con motor reutilizado de montacargas, 16 baterías escondidas bajo la caja, toma en el orificio de combustible y visual clásico preservado en una adaptación curiosa orientada al uso urbano.

Una Kombi Corujinha pickup pasó por una transformación rara en Brasil al cambiar el motor de combustión por un conjunto eléctrico reutilizado de montacargas, mientras mantenía el visual clásico por fuera y concentraba buena parte de la nueva mecánica bajo la caja.

En este proyecto, lo que más llama la atención es la combinación entre uno de los utilitarios más conocidos del país y una solución artesanal de electrificación, formada por 16 baterías automotrices, controladora industrial y toma instalada en el lugar del antiguo orificio de combustible.

Según un reportaje de Quatro Rodas, la conversión fue realizada en una Volkswagen Kombi Corujinha pickup de 1975 perteneciente al coleccionista Carlos Figueiredo, conocido como Carlão, responsable de transformar el clásico en un vehículo eléctrico funcional.

Para mover la pickup, el vehículo recibió un motor trifásico Jungheinrich de 92 V, usado originalmente en montacargas, además de una controladora Curtis de 96 V y 650 A, instalada para gestionar el funcionamiento del conjunto.

En lugar de transformar la Kombi en un eléctrico moderno de fábrica, la adaptación buscó hacer que un clásico rodara sin motor de combustión, usando componentes disponibles, soluciones personalizadas y un montaje pensado para preservar la identidad visual de la pickup.

Kombi Corujinha eléctrica mantuvo visual clásico por fuera

Entre los detalles más curiosos de la conversión, el conjunto de baterías ocupa un papel central, ya que la Kombi pasó a cargar 16 baterías automotrices convencionales de 100 A, conectadas en serie y posicionadas bajo la caja.

Esta solución preserva la cabina y mantiene la apariencia externa del utilitario, mientras concentra peso y componentes eléctricos en la parte trasera, sin alterar la imagen clásica que hace que la Kombi sea reconocida rápidamente por el público brasileño.

De acuerdo con el mismo reportaje, la configuración permite autonomía de hasta 90 km con carga completa, un alcance compatible con desplazamientos urbanos, eventos y usos controlados, sin la propuesta de competir con eléctricos modernos de fábrica.

Otro punto de contraste aparece en la toma de recarga, instalada exactamente en el lugar donde estaba el bocal de abastecimiento, sustituyendo la función original del compartimento y reforzando la diferencia entre el diseño antiguo y el nuevo funcionamiento.

En lugar de recibir gasolina, ese espacio pasó a conectar el sistema eléctrico, creando un cambio discreto por fuera, pero esencial para entender el proyecto: la camioneta sigue pareciendo una Kombi antigua, aunque funciona de manera muy diferente.

Motor de montacargas se convirtió en el corazón de la conversión eléctrica

La elección de un motor de montacargas explica parte del carácter inusual de la adaptación, ya que este tipo de equipo está diseñado para entregar fuerza a baja velocidad y soportar uso intenso en entornos industriales.

Cuando hay conocimiento técnico para integrar motor, controlador, baterías y transmisión, estas características pueden ser aprovechadas en conversiones eléctricas artesanales, especialmente en vehículos antiguos que reciben nueva mecánica sin perder la carrocería original.

En la Kombi de Carlão, el conjunto fue instalado para mover un vehículo de uso específico, ligado a eventos y demostraciones, sin objetivo de ofrecer rendimiento deportivo, gran autonomía o tecnología embarcada comparable a la de un coche eléctrico actual.

También se destaca el uso de baterías de plomo, más pesadas y menos sofisticadas que las baterías de litio presentes en eléctricos modernos, pero elegidas como solución más accesible para viabilizar el montaje artesanal.

Según informó Quatro Rodas, el propio responsable del vehículo comparó los costos y señaló una diferencia significativa entre las alternativas, lo que ayuda a explicar por qué el proyecto quedó más cerca de una conversión personalizada que de una electrificación comercial.

Baterías bajo la caja cambiaron la lógica de la camioneta

A pesar de la apariencia simple, una adaptación de este tipo requiere una combinación cuidadosa de piezas, porque el funcionamiento depende de la integración entre banco de baterías, motor eléctrico, controlador, cables, fijaciones y estructura original del vehículo.

Dentro de este sistema, el controlador tiene un papel central al administrar la entrega de energía de las baterías al motor, definiendo cómo el conjunto eléctrico responde durante el uso y sustituyendo parte de la lógica antes asumida por el motor de combustión.

Cables, conexiones, aislamiento, distribución de peso y puntos de fijación también pasan a formar parte de la ingeniería de la camioneta, ya que el vehículo deja de depender de tanque, escape y conjunto mecánico tradicional para funcionar.

Por sí sola, la Kombi Corujinha ya tiene un fuerte atractivo visual en Brasil, con una imagen ligada a transporte, trabajo, comercio, viajes y coleccionismo, factores que hacen que la conversión eléctrica sea aún más llamativa.

Cuando un vehículo tan reconocible comienza a circular en silencio, sin el ruido típico del motor trasero refrigerado por aire, el cambio deja de ser solo técnico e involucra memoria afectiva, curiosidad mecánica y extrañeza visual.

Clásico brasileño ganó uso eléctrico en eventos

En la camioneta convertida, la electrificación también aparece asociada al uso en eventos, ya que el reportaje muestra la Kombi siendo utilizada para transportar una réplica de un Porsche RSK 718.

Este uso refuerza el carácter de exposición y demostración del proyecto, en lugar de presentar la camioneta como alternativa directa a un utilitario moderno en alcance, desempeño o tecnología incorporada.

Incluso con el cambio completo del sistema de tracción, la transformación preservó elementos que hacen que la Kombi sea reconocida a primera vista, como la cabina, la carrocería de camioneta, la parte delantera redondeada y el aspecto de vehículo antiguo.

Escondida bajo la apariencia original, el mayor cambio está concentrado en el sistema de tracción eléctrica y en el paquete de baterías, responsables de crear el contraste entre un clásico brasileño y una solución mecánica totalmente diferente.

Conversión artesanal muestra desafíos de la electrificación en autos antiguos

Proyectos de este tipo revelan los desafíos de electrificar vehículos antiguos fuera de una línea de producción, pues cada pieza necesita ser adaptada al espacio disponible, al peso del coche y al uso pretendido.

En un coche eléctrico de fábrica, motor, batería, gestión electrónica, refrigeración, frenos y estructura son pensados desde el inicio para trabajar juntos, mientras que una conversión artesanal necesita conciliar componentes de orígenes diferentes.

En el caso de la Kombi, el uso de 16 baterías bajo la caja crea una imagen fuerte porque muestra el tamaño físico de la solución necesaria para hacer que el clásico funcione sin combustible.

Al mismo tiempo, la autonomía informada de hasta 90 km evidencia un perfil de uso urbano o de corta distancia, compatible con desplazamientos controlados y presentaciones, sin intención de sustituir un utilitario moderno en viajes largos.

La decisión de mantener la carrocería original refuerza el carácter de restomod eléctrico, en el que la apariencia antigua convive con una mecánica actualizada y crea interés entre coleccionistas, entusiastas y lectores curiosos por soluciones de taller.

En Brasil, este tipo de proyecto despierta atención porque involucra coches populares o clásicos conocidos, piezas reutilizadas y adaptaciones funcionales, acercando la electrificación al universo de garajes, eventos y vehículos preservados.

Más que simplemente cambiar el motor, la conversión reunió un motor industrial, una controladora robusta, 16 baterías comunes y una carrocería de casi cinco décadas en un vehículo que parece antiguo, pero se mueve sin combustión.

Para quien lo ve desde afuera, la escena provoca una pregunta inevitable: ¿hasta dónde los autos clásicos brasileños pueden ganar una nueva vida con soluciones eléctricas artesanales?

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Alisson Ficher

Periodista graduado desde 2017 y activo en el área desde 2015, con seis años de experiencia en revista impresa, experiencia en canales de televisión abierta y más de 12 mil publicaciones en línea. Especialista en política, empleos, economía, cursos, entre otros temas y también editor del portal CPG. Registro profesional: 0087134/SP. Si tiene alguna duda, quiere reportar un error o sugerir un tema sobre los asuntos tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: alisson.hficher@outlook.com. ¡No aceptamos currículos!

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