Estudio científico revela avance de agua caliente profunda y explica riesgos crecientes para glaciares que protegen el continente
Científicos identificaron un cambio relevante en el comportamiento de los océanos y, con ello, refuerzan la alerta sobre el futuro de la Antártida. Agua caliente profunda del océano avanza hacia el continente helado, según muestra un estudio publicado el lunes, en 2026, en la revista científica Communications Earth & Environment.
La investigación fue liderada por la Universidad de Cambridge, en colaboración con la Universidad de California, basada en datos recopilados a lo largo de décadas. Así, este avance térmico representa un riesgo directo para las plataformas de hielo, que sostienen la estabilidad de los glaciares de la región.
Investigación confirma avance silencioso a lo largo de dos décadas
Los investigadores identificaron que una masa de agua caliente se expandió gradualmente y avanzó hacia la Antártida en los últimos 20 años. Para ello, utilizaron mediciones oceanográficas a largo plazo, obtenidas por barcos y dispositivos robóticos flotantes.
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Estos equipos registraron cambios consistentes en la temperatura y en la circulación oceánica, lo que refuerza la confiabilidad de los datos. Hasta entonces, aunque modelos climáticos preveían este comportamiento, faltaban observaciones suficientes para confirmación directa.
Ahora, las evidencias validan estas proyecciones.
Océano absorbe calor y acelera cambios en el sistema climático
Los científicos explican que el fenómeno ocurre en función del calentamiento global, que altera el equilibrio térmico de los océanos. Más del 90% del exceso de calor generado por las actividades humanas es absorbido por los océanos, mientras el Océano Austral concentra gran parte de ese almacenamiento.

En este escenario, la redistribución de calor favorece el avance del agua caliente hacia la Antártida. Así, el proceso observado forma parte de una transformación más amplia del sistema climático global.
Derretimiento por debajo compromete estabilidad de las plataformas
Según Joshua Lanham, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, el agua caliente fluye bajo las plataformas de hielo y provoca el derretimiento por la base. Este proceso compromete la estabilidad de estas estructuras a lo largo del tiempo.
Como consecuencia, las plataformas de hielo se vuelven más frágiles y susceptibles a colapsos. Estas formaciones actúan como barreras naturales que impiden el avance acelerado de los glaciares continentales, lo que amplía la importancia de este equilibrio.
Riesgo de elevación del nivel del mar entra en foco
Los investigadores destacan que el principal riesgo está ligado al aumento del nivel del mar. Las plataformas de hielo ayudan a contener grandes volúmenes de hielo del interior de la Antártida.
Estas masas almacenan agua dulce suficiente para elevar el nivel del mar en cerca de 58 metros. Cuando estas barreras se debilitan, los glaciares avanzan más rápidamente hacia el océano, lo que puede acelerar este proceso a escala global.
Cambio en la circulación oceánica altera protección natural
En el pasado, una capa de agua fría protegía las plataformas de hielo y dificultaba el derretimiento. Esta barrera térmica funcionaba como un mecanismo natural de protección.
Sin embargo, según Sarah Purkey, del Instituto de Oceanografía Scripps, esta dinámica cambió. La circulación oceánica ahora permite que aguas más calientes alcancen regiones antes protegidas.
La científica compara este escenario a una “llave de agua caliente” abierta en el océano, elevando la temperatura alrededor.
Impactos superan la Antártida y afectan el clima global
Además del derretimiento del hielo, el fenómeno genera consecuencias más amplias. Según el profesor Ali Mashayek, de la Universidad de Cambridge, el Océano Austral regula el almacenamiento global de calor y carbono.
Por eso, los cambios en esta región influyen directamente en el sistema climático global. Estas alteraciones pueden impactar patrones climáticos en diversas partes del planeta.
Así, el avance del agua caliente en la Antártida deja de ser un problema local y pasa a representar un desafío global.
Ante este escenario, ¿cómo podrá el avance continuo del agua caliente influir en el equilibrio climático y el nivel de los océanos en las próximas décadas?

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