Con una inversión de US$ 7 mil millones, Australia adquiere nuevas fragatas de la clase ‘Upgraded Mogami’ para reemplazar embarcaciones antiguas y modernizar su Armada.
La Armada Real de Australia pasará por una transformación tecnológica radical tras la firma de un acuerdo multimillonario con Japón para la construcción de nuevas fragatas. El proyecto elegido se basa en la clase ‘Upgraded Mogami’, una plataforma naval de última generación que se destaca por su alto nivel de automatización y diseño sigiloso.
El contrato prevé que las primeras unidades sean entregadas en 2029, estableciendo un nuevo récord de agilidad en la adquisición de buques de guerra por parte del gobierno australiano en tiempos de paz. El programa, denominado SEA 3000, se enfoca en reemplazar las fragatas Anzac, que ya han alcanzado el límite de su vida útil.
De acuerdo con la planificación de defensa, el objetivo es poner en el mar buques que requieran menos tripulantes, pero que ofrezcan un poder de destrucción y vigilancia significativamente mayor que el actual.
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Automatización y especificaciones técnicas de la clase ‘Upgraded Mogami’
El gran diferencial de las nuevas fragatas de la clase ‘Upgraded Mogami’ radica en su capacidad de operar con un equipo reducido. Mientras que buques de tamaño similar suelen requerir cientos de militares, este proyecto japonés necesita solo 92 personas a bordo.
Esto es posible gracias a sistemas inteligentes de control que monitorean casi todas las funciones de la embarcación automáticamente.

Entre los principales atributos técnicos confirmados en el nuevo contrato de Australia, se encuentran:
- Poder de Fuego: Equipadas con 32 celdas de lanzamiento vertical (VLS) para diversos tipos de misiles.
- Desplazamiento y Alcance: Buques de 4.800 toneladas con autonomía para recorrer hasta 10.000 millas náuticas.
- Versatilidad de Combate: Sistemas optimizados para defensa aérea, ataques de superficie y guerra antisubmarina.
- Integración Aérea: Cubierta preparada para operar y mantener el helicóptero MH-60R Seahawk.
Producción estratégica e intercambio industrial
Aunque Mitsubishi Heavy Industries lidera la construcción inicial en Japón, el contrato establece una asociación a largo plazo para la base industrial australiana. El plan total de 11 embarcaciones se dividirá de manera que garantice la transferencia de tecnología y el soporte logístico local.
Mientras que las tres primeras unidades se fabricarán en astilleros japoneses para acelerar la entrega, las otras ocho nuevas fragatas de la clase ‘Upgraded Mogami’ se prevé que sean producidas en Australia.

El lugar elegido para esta misión es el astillero de Henderson, en Australia Occidental. Así, el país no solo moderniza su arsenal, sino que también fortalece su economía y capacidad técnica para mantener estos barcos operativos durante décadas.
El impacto de la alianza en el equilibrio regional
La decisión de Australia de apostar por el diseño japonés refuerza la alianza entre dos de los principales socios de Estados Unidos en la región. Para Japón, este es uno de los acuerdos de exportación militar más importantes de la última década, consolidando su industria de defensa en el mercado global.

Por otro lado, para Canberra, la inversión de 7 mil millones de dólares es una respuesta directa a la competencia naval y a la necesidad de proteger rutas en el Océano Índico y en el Pacífico. Además, la adquisición está alineada con una revisión de seguridad realizada en 2024, que señaló la urgencia de una flota más letal para garantizar la disuasión contra presiones externas.
Por lo tanto, la implementación de la clase ‘Upgraded Mogami’ redefine la presencia australiana en el mar. Con barcos difíciles de detectar por radares y listos para actuar en múltiples frentes, Australia busca consolidar su soberanía en un entorno marítimo cada vez más inestable y disputado.
Con información de Poder Naval

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