Tras el retorno de Artemis II, la NASA tiene por delante dos misiones decisivas: Artemis III en 2027 para pruebas en órbita y Artemis IV a principios de 2028 para el primer aterrizaje en la Luna desde 1972. China también planea llegar allí para 2030, acelerando la carrera espacial.
La Luna ha vuelto al centro de la exploración espacial humana, pero el camino para volver a pisarla aún es largo y lleno de riesgos. Con el exitoso retorno de Artemis II este viernes (10), que llevó a cuatro astronautas alrededor de la Luna por primera vez en más de 50 años, la NASA ahora necesita ejecutar al menos dos misiones más antes de que un ser humano finalmente toque la superficie lunar nuevamente. La próxima etapa, Artemis III, está prevista para mediados de 2027 y no realizará un aterrizaje, contrariamente a lo que se planeó inicialmente. El primer aterrizaje tripulado de la nueva era lunar se ha reservado para Artemis IV, prevista para principios de 2028.
El plan forma parte de una estrategia deliberada de reducción de riesgos. En lugar de intentar un aterrizaje lunar inmediatamente después de Artemis II, la NASA optó por insertar una misión intermedia dedicada exclusivamente a probar los sistemas que hacen posible el aterrizaje: acoplamiento entre la cápsula Orion y los módulos de aterrizaje comerciales desarrollados por SpaceX y Blue Origin, maniobras de transferencia de tripulación y tecnologías de navegación en órbita lunar. Cada una de estas etapas necesita funcionar perfectamente para que los astronautas puedan descender a la superficie con seguridad. La carrera no es solo contra la complejidad técnica, también es contra el reloj: China planea aterrizar en la Luna para 2030, lo que ha acelerado los plazos estadounidenses.
Lo que Artemis III va a probar en órbita lunar en 2027
De acuerdo con el portal de CNN Brasil, Artemis III, prevista para mediados de 2027, será la misión que resolverá la ecuación más compleja del programa: cómo transferir astronautas de una cápsula Orion en órbita lunar a un módulo de aterrizaje comercial que los llevará a la superficie. Este es el eslabón de la cadena que aún no ha sido probado con tripulación, y sin él, ningún aterrizaje es posible. La misión incluirá maniobras de encuentro y acoplamiento entre la Orion y los vehículos desarrollados por SpaceX y Blue Origin.
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En la práctica, Artemis III funcionará como una demostración en órbita que valida toda la logística necesaria para aterrizar en la Luna. Si las pruebas fallan o revelan problemas inesperados, el cronograma del aterrizaje en Artemis IV se retrasará. La decisión de la NASA de no incluir el aterrizaje en Artemis III, como era el plan original, refleja la cautela de una agencia que no puede permitirse perder astronautas en una misión que el mundo entero estará observando. La Luna puede esperar unos meses más si eso significa que la tripulación regresa a casa.
El primer aterrizaje en la Luna desde 1972 está previsto para Artemis IV
Artemis IV es la misión que hará historia. Prevista para principios de 2028, llevará astronautas a la superficie de la Luna por primera vez desde Apollo 17, en diciembre de 1972. Tras llegar a la órbita lunar a bordo de la cápsula Orion, la tripulación se transferirá a un módulo de aterrizaje comercial que los descenderá hasta el suelo. La empresa responsable del transporte dependerá de la preparación del módulo, una variable que añade incertidumbre al cronograma.
El aterrizaje en la Luna en Artemis IV no será solo un hito simbólico. La misión probará la capacidad de operar en la superficie lunar con equipos modernos, incluidos trajes espaciales de nueva generación y sistemas de soporte vital que deben funcionar en un entorno de gravedad reducida, temperaturas extremas y polvo abrasivo. Tras completar las actividades en la superficie, los astronautas regresarán al módulo de aterrizaje, se acoplarán nuevamente a la Orion en órbita y volverán a la Tierra con un aterrizaje en el Océano Pacífico. Todo este proceso es inédito con la tecnología actual.
Artemis V y el inicio de una presencia permanente en la Luna
Aún para 2028, la NASA planea lanzar Artemis V, que también aterrizará en la Luna y marcará el inicio de una serie de misiones regulares. Esta es la etapa en la que el programa Artemis deja de ser una secuencia de hitos históricos y se convierte en una operación recurrente, con aterrizajes, exploración y retorno ocurriendo en ciclos cada vez más frecuentes. Artemis V también debe dar inicio a la construcción de la futura base lunar de la agencia.
La estandarización del cohete SLS es lo que hace posible esta frecuencia. Con un vehículo de lanzamiento confiable y una cápsula Orion ya validada por Artemis II, la NASA podrá reducir el intervalo entre misiones y aumentar progresivamente el tiempo que los astronautas pasan en la superficie de la Luna. El objetivo a largo plazo es establecer una presencia sostenible que sirva como base de preparación para las primeras misiones tripuladas a Marte, algo que la agencia considera como la consecuencia natural de dominar la operación lunar.
La carrera con China que acelera el cronograma de la NASA hacia la Luna
La nueva carrera espacial no es solo una cuestión de orgullo nacional. La CNSA, agencia espacial de China, desarrolla planes ambiciosos para aterrizar astronautas en la Luna para 2030, y este cronograma ha funcionado como catalizador para que Estados Unidos mantenga e incluso acelere los plazos del programa Artemis. La presión geopolítica es real: quien establezca una presencia regular en la Luna primero tendrá ventajas estratégicas en términos de investigación, recursos minerales y posicionamiento internacional.
Artemis II demostró que la NASA puede enviar astronautas a la Luna y traerlos de vuelta de manera segura. Pero la diferencia entre orbitar la Luna y aterrizar en ella es la distancia entre nadar en una piscina poco profunda y sumergirse en aguas profundas. Los sistemas de acoplamiento, los módulos de aterrizaje comerciales, los trajes de nueva generación y la logística de transferencia de tripulación en órbita lunar son tecnologías que aún necesitan ser validadas en condiciones reales. Artemis III y Artemis IV son las pruebas que separan la ambición de la realidad.
Lo que Artemis II dejó como legado para las próximas misiones a la Luna
Artemis II, recién concluida, es considerada un hito fundamental en el camino de regreso a la Luna. Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen contornaron la Luna, batieron el récord de mayor distancia jamás recorrida por seres humanos en el espacio al alcanzar 406,777 kilómetros de la Tierra y validaron la cápsula Orion, el escudo térmico, los paracaídas y la trayectoria de retorno con tripulación a bordo por primera vez. Todos estos datos alimentan directamente la planificación de las siguientes misiones.
El éxito de Artemis II le da a la NASA la confianza para avanzar, pero no elimina los desafíos que están por venir. Las próximas dos misiones son técnicamente más complejas que todo lo que se ha hecho hasta ahora, porque involucran acoplamiento en órbita, transferencia de tripulación y aterrizaje en un cuerpo celeste. La Luna está a dos vuelos de distancia de recibir nuevamente huellas humanas. El primer paso ya se ha dado. Los próximos requerirán más ingeniería, más valentía y más dinero de lo que cualquier misión Apollo haya necesitado jamás.
La Luna está a dos misiones de distancia de recibir astronautas nuevamente. ¿Crees que la NASA cumplirá con el plazo de 2028 o los desafíos técnicos retrasarán el aterrizaje? ¿La carrera con China es una motivación legítima o una distracción? Deja tu opinión en los comentarios.

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