Motores con correa húmeda, fallas en transmisiones automáticas e historiales de baja confiabilidad hacen que las concesionarias eviten ciertos coches usados, ya que los componentes problemáticos pueden elevar los costos, reducir el margen de reventa y transformar una negociación aparentemente común en una pérdida
Las concesionarias de vehículos profesionales evitan comprar determinados coches usados porque algunos motores, transmisiones y componentes se consideran problemáticos y pueden convertir la reventa en una pérdida. Entre los casos citados se encuentran Ford EcoBoost, Mazda diésel 2,2 litros, Stellantis PureTech y la transmisión Ford PowerShift.
La decisión de rechazar estos vehículos no se debe solo al modelo o a la marca. Para los vendedores profesionales, una pieza específica puede pesar más que la apariencia, la categoría o el historial comercial de un coche usado.
Las concesionarias evitan motores con alto riesgo
El Ford EcoBoost figura entre los motores que muchos revendedores evitan. Es uno de los motores más conocidos del planeta y está presente principalmente en Fiesta, Focus y B-Max, además de aparecer en casi toda la línea Ford.
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El principal punto de preocupación es la correa húmeda. A diferencia de una correa de distribución común, esta no funciona en seco, ya que opera dentro del aceite del motor.
Con el paso del tiempo, esta correa puede deteriorarse. Cuando esto sucede, el riesgo señalado implica daños catastróficos al motor, motivo suficiente para que mecánicos y concesionarias rechacen un EcoBoost.
Mazda diésel también entra en la lista
Otro conjunto que encuentra resistencia es el motor diésel de 2,2 litros de Mazda. La marca se describe como fiable en términos generales, pero algunos motores usados en el CX-5, Mazda 6 y Mazda 3 pueden presentar fallas relevantes.
Entre los problemas citados se encuentran cadenas de distribución que se estiran. También aparecen inyectores con fugas y filtros de partículas diésel que fallan antes de lo esperado.
Estos defectos aumentan el riesgo para quien compra con el objetivo de revender. Por ello, el motor diésel de 2,2 litros de Mazda figura entre los que los mecánicos parecen rechazar con firmeza.
PureTech y PowerShift preocupan a los revendedores
El Stellantis PureTech también es considerado un motor problemático para el mercado de segunda mano. Equipa vehículos Peugeot, Citroën y Vauxhall y se describe como muy común en las carreteras británicas.
Al igual que el Ford EcoBoost, el PureTech utiliza correa húmeda. El problema ocurre cuando los residuos de esta correa obstruyen la entrada de aceite, creando riesgo de falta de lubricación.
Esta falta de aceite puede provocar fallas graves en el motor. Para las concesionarias, este tipo de posibilidad reduce la seguridad de la compra y hace que el coche sea menos atractivo para la negociación.
La transmisión automática de doble embrague PowerShift, de Ford, también aparece como una pesadilla para los profesionales del sector. Puede presentar fallas catastróficas y generar altos costos para el revendedor y el cliente.
Estos componentes no son los únicos puntos problemáticos en coches usados. Aun así, todos son citados como elementos capaces de hacer que los vendedores se nieguen incluso a tocar determinados vehículos.
Modelos recordados por su baja confiabilidad
La lista de coches menos fiables comienza con el Chevrolet Vega de 1971. El modelo se hizo conocido por sus bloques de motor de aluminio sin camisa, que se deformaban y consumían aceite rápidamente.
En 1975, el Triumph TR7 se caracterizó por graves fallas eléctricas y la baja calidad de construcción de British Leyland. Por su parte, el Cadillac Seville V8-6-4, de 1981, tenía un sistema primitivo de desactivación de cilindros que causaba tirones y sacudidas.
El Yugo GV, de 1985, se asoció con correas de distribución rotas y piezas internas que se soltaban durante la conducción normal. En 1989, el Chrysler TC by Maserati combinaba un diseño caro, componentes eléctricos defectuosos y motores con fugas.
La secuencia incluye Cadillac Catera de 1997, Pontiac Aztek de 2001, Land Rover Discovery de 2004, Fiat 500 de 2011 y Jeep Cherokee de 2014. Todos aparecen vinculados a fallas como fugas, problemas de transmisión, suspensión, electrónica, embrague, sobrecalentamiento y cambios bruscos.

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