Descubra cómo Taiwán usa su posición como líder en chips semiconductores de silicio para protegerse de una posible invasión china.
Taiwán, la isla ubicada a solo 180 km de la República Popular de China, vive mirando a su eterno enemigo, con quien comparte el mismo idioma y los mismos ancestros, pero tiene un régimen político diferente. La disputa entre China y Taiwán desde 1949 ha privado a este último de acceso a organizaciones internacionales y le ha concedido un estatus indefinido y un reconocimiento internacional limitado. Sin embargo, tras años de hostilidades y tensiones, Taiwán encontró una estrategia que ayuda en su supervivencia nacional en este conflicto tan asimétrico y con la cual logró alejar el fantasma de una invasión china: el llamado «escudo de silicio».
El escudo de silicio
El llamado escudo de silicio está relacionado con la posición de Taiwán como el principal fabricante mundial de chips semiconductores avanzados, lo que, según algunos analistas, podría ser crucial para disuadir una invasión china. Taiwán representa el 92% de la producción mundial de nodos de proceso de semiconductores por debajo de 10 nanómetros, convirtiéndose en el principal proveedor de chips que alimentan las máquinas más avanzadas del mundo, desde iPhones de Apple hasta aviones de combate F-35.
Además, el escudo de silicio de Taipéi pone mucho en juego para China. Aunque el presidente chino, Xi Jinping, se ha comprometido a recuperar la isla autónoma por la fuerza, si es necesario, Pekín depende en gran medida de la tecnología taiwanesa para impulsar industrias clave en las que confía para duplicar su producto interno bruto hasta 2035. El concepto de escudo de silicio significa que una acción militar por parte de la China en el estrecho de Taiwán causaría daños igualmente importantes para el gigante asiático como para la pequeña isla, o incluso para Estados Unidos, su aliado en la sombra.
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De esta forma, el pequeño territorio se protege con el silicio, evitando un conflicto armado que podría tener un costo muy alto para el gobierno de Xi Jinping. Solo una interrupción de un año en el suministro de chips taiwaneses costaría a las empresas tecnológicas globales aproximadamente US$ 600 mil millones, según un estudio realizado por el Boston Consulting Group. En caso de destrucción de su base de fabricación en una guerra, reconstruir la capacidad de producción en otro lugar llevaría al menos tres años y US$ 350 mil millones, según el estudio.
El periodista Great Addison, que acuñó el término «escudo de silicio» con la publicación de su libro «If you read, you get», señala que este es similar al concepto de «destrucción mutua asegurada», porque cualquier acción militar en el estrecho de Taiwán sería tan perjudicial para China como para Taiwán y Estados Unidos.

Papel de la empresa de semiconductores
¿Cuál es el papel de la empresa de semiconductores en este equilibrio geopolítico? La SMIC, o Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, intentó ser la «Suiza» de la industria de chips, es decir, permanecer neutral. Pero esa estrategia llegó a su fin. La empresa tuvo que posicionarse al lado de los Estados Unidos en la guerra comercial con China, aceptando las sanciones que Washington impuso al gigante tecnológico chino Huawei Technologies.
De hecho, la SMIC no tenía muchas opciones, ya que la mayoría de sus clientes están en América del Norte. Sus ventas provienen de empresas como Apple, Nvidia y Qualcomm, y solo el 17% de sus ventas este año fueron a China, incluida Huawei.
La importancia del silicio se demostró este año, cuando la industria automotriz tuvo que cerrar temporalmente fábricas en todo el mundo debido a la escasez de microchips. Tanto China como Estados Unidos, Europa o Japón quieren dejar de depender de los chips taiwaneses construyendo fábricas en sus territorios, pero esta solución no llegará a corto plazo, mientras el escudo de silicio siga defendiendo a la isla de un gigante de 1,3 mil millones de personas.
El escudo de silicio de Taiwán ha demostrado ser una estrategia eficaz para protegerse de una posible invasión china. La posición de Taiwán como líder mundial en la fabricación de chips semiconductores avanzados le confiere un poder disuasivo y crea un equilibrio geopolítico en la región. Aunque existen desafíos y presiones para reducir la dependencia de los chips taiwaneses, el escudo de silicio seguirá siendo una garantía para la seguridad nacional de Taiwán en un futuro previsible.

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