La trayectoria de Jack une historia ferroviaria, comportamiento animal y memoria local al relatar cómo un babuino chacma entrenado por James Wide se convirtió en auxiliar de señalización en la antigua Uitenhage, en el siglo XIX.
Un babuino chacma llamado Jack quedó asociado a una de las historias más documentadas sobre animales entrenados para funciones humanas en el sistema ferroviario del siglo XIX.
Según relatos históricos, trabajó durante unos nueve años como auxiliar de señalización en la antigua estación de Uitenhage, en el Cabo Oriental, Sudáfrica, junto a James Edwin Wide, un empleado ferroviario que había perdido ambas piernas en un accidente laboral.
El caso es citado en publicaciones sobre historia ferroviaria y comportamiento animal porque Jack habría aprendido a empujar el carrito de Wide, ejecutar tareas de apoyo y accionar señales utilizadas para guiar trenes.
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Las versiones más conocidas afirman que el babuino actuó entre 1881 y 1890 sin registro de error operacional.
La ciudad donde ocurrió la historia se llamaba Uitenhage en el período en que Jack vivió.
En 2021, el gobierno sudafricano oficializó el cambio de nombre a Kariega, dentro de un proceso más amplio de renombramiento de localidades en el Cabo Oriental.
En este texto, la referencia a Uitenhage se mantiene por tratarse del nombre histórico de la estación en el siglo XIX.
El accidente de James Wide cambió la rutina en el ferrocarril
James Edwin Wide trabajaba en el servicio ferroviario entre Ciudad del Cabo y Port Elizabeth y recibió el apodo de “Jumper” por saltar entre vagones.
En uno de esos desplazamientos, sufrió un accidente grave y perdió ambas piernas.
Después de la amputación, comenzó a usar prótesis de madera y un pequeño carrito para moverse.
La nueva condición física dificultó la rutina en la estación.
Como señalero, Wide necesitaba desplazarse hasta puntos específicos y accionar palancas responsables de indicar el camino correcto a los trenes.
La función exigía regularidad, atención a las señales y respuesta rápida a los comandos utilizados en la operación ferroviaria.
Fue en este contexto que Jack entró en la vida del ferroviario.
Según relatos conservados sobre el caso, Wide vio al babuino conduciendo un carro de bueyes en un mercado local y decidió adquirirlo para que lo ayudara en las tareas diarias.
El animal recibió el nombre de Jack y comenzó a ser entrenado inicialmente para empujar el carrito de su tutor.

El entrenamiento de Jack comenzó con tareas de apoyo
El entrenamiento comenzó con actividades relacionadas con la movilidad de Wide.
Jack aprendió a llevar al empleado hasta la estación y a acompañarlo de vuelta a casa.
En algunas versiones de la historia, también aparecen tareas simples de apoyo, como pequeños servicios domésticos, siempre descritas como parte de la convivencia entre el ferroviario y el animal.
Con el tiempo, el babuino comenzó a observar la rutina de señalización.
En la operación ferroviaria, los maquinistas usaban silbatos con patrones específicos, que indicaban la necesidad de accionar determinadas palancas.
Jack habría aprendido a relacionar esos sonidos con los movimientos realizados por Wide, repitiendo los comandos dentro de la rutina de la estación.
La actividad no dependía solo de fuerza o repetición mecánica.
El señalero necesitaba reconocer el comando recibido y accionar el mecanismo correcto.
Por eso, la historia suele ser citada como un ejemplo de aprendizaje por asociación y entrenamiento repetitivo en animales, sin que esto signifique atribuir al babuino comprensión humana sobre el funcionamiento completo de un ferrocarril.
Desde el punto de vista del comportamiento animal, la especie de Jack también ayuda a contextualizar el episodio.
El babuino chacma es un primate social, con comunicación basada en vocalizaciones, expresiones faciales, posturas corporales y contacto físico.
Estas características son descritas por instituciones científicas como parte de la organización social de la especie.

Queja llevó a la ferrovía a evaluar al babuino
La presencia de un babuino junto a las palancas de señalización llamó la atención de los pasajeros.
Según los relatos históricos, una queja llegó a la administración ferroviaria después de que una persona viera a Jack actuando en la estación.
La situación llevó a los responsables a verificar si el animal realmente ejecutaba los comandos de forma adecuada.
En lugar de apartar inmediatamente a Wide, la administración habría sometido a Jack a una evaluación práctica.
Las versiones publicadas sobre el caso afirman que el babuino respondió a las señales correctamente y demostró conocer la secuencia de palancas utilizada en la rutina del puesto.
Después de eso, pasó a ser reconocido como empleado de la ferrovía en registros citados por autores y publicaciones especializadas.
Existen divergencias en los detalles sobre la compensación recibida por Jack.
Parte de las fuentes afirma que ganaba 20 centavos al día y media botella de cerveza a la semana.
Otras versiones mencionan el suministro de ración o el pago en efectivo.
Dado que estos registros aparecen con variaciones, la forma más segura es tratar la remuneración como un dato relatado por fuentes históricas, no como información comprobada por un documento primario disponible públicamente.
Relato de superintendente reforzó la historia de Jack
La historia de Jack ganó circulación también debido a relatos atribuidos a George B. Howe, superintendente ferroviario que visitó el lugar a finales del siglo XIX.
En una de las citas reproducidas sobre el caso, Howe escribió que Jack conocía el silbato de señalización “tan bien” como él e identificaba las palancas utilizadas en la estación.
El mismo relato describe la cercanía entre el babuino y James Wide.
Howe afirmó haber visto a Jack con los brazos alrededor del cuello de su tutor, mientras le acariciaba el rostro.
La cita se mantiene porque aparece asociada al relato histórico atribuido al superintendente, sin añadir declaraciones no documentadas.
Jack murió en 1890, según las fuentes, tras contraer tuberculosis.
Publicaciones sobre el caso afirman que el cráneo atribuido al babuino fue preservado en la colección del Albany Museum, en Grahamstown, ciudad hoy conocida como Makhanda.
La trayectoria permaneció ligada a la memoria ferroviaria de Uitenhage y a la figura de James Wide.
El aprendizaje animal explica parte del caso Jack
La trayectoria de Jack suele presentarse como una curiosidad histórica, pero también permite una lectura ligada a la ciencia del comportamiento.
El episodio muestra un animal sometido a una rutina repetitiva, con comandos sonoros, gestos observables y respuestas entrenadas.
Este conjunto de factores favorece el aprendizaje por asociación, especialmente en especies sociales capaces de observar y repetir comportamientos.
El análisis del caso exige cautela porque parte de la información circula desde hace más de un siglo y no todos los detalles aparecen en documentos primarios accesibles.
Aun así, hay convergencia entre fuentes sobre los puntos centrales: Jack perteneció a James Wide, auxilió al señalero en la ferrovía, fue entrenado para operar señales y murió en 1890.
La permanencia de la historia se explica por el encuentro entre el registro ferroviario, la memoria local y el interés científico por el comportamiento de los primates.
En el centro del episodio está un animal que, según relatos históricos, ejecutó una tarea humana especializada por repetición, entrenamiento y convivencia diaria con su tutor.

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