La ciudad surcoreana de Ulsan inició las obras preliminares de la Línea 1 del tranvía de hidrógeno, un proyecto de 10,9 km con 15 estaciones, sin catenaria aérea y movido por células de combustible, que costará 381 mil millones de won y será operado por nueve trenes de Hyundai Rotem a partir de 2029.
Corea del Sur ha iniciado uno de los proyectos de transporte urbano más avanzados del mundo. En Ulsan, importante polo industrial del país, comenzaron las obras preliminares de la Línea 1 de un tranvía de hidrógeno que recorrerá 10,9 kilómetros sin depender de cables aéreos de electricidad, una tecnología que coloca a la ciudad a la vanguardia de la movilidad limpia y silenciosa. El trazado conectará la estación ferroviaria de Taehwagang, en el centro de la ciudad, con el barrio de Sinbok, al oeste, atendiendo 15 paradas a lo largo del recorrido.
La inversión total estimada es de 381 mil millones de won, y las obras civiles deben comenzar efectivamente en octubre, con inauguración prevista para 2029. El tranvía de hidrógeno de Ulsan no es un experimento aislado: es la primera etapa de una red de cuatro líneas planificada para transformar completamente la forma en que la población se desplaza por la ciudad, sustituyendo vehículos contaminantes por un sistema de emisión cero alimentado por células de combustible.
Qué hace diferente al tranvía de hidrógeno
La característica más destacada del proyecto es la ausencia de catenaria, los cables aéreos que normalmente alimentan tranvías y trenes eléctricos. En lugar de depender de una red eléctrica suspendida a lo largo de todo el trayecto, los vehículos de Ulsan generarán su propia energía a bordo, mediante células de combustible de hidrógeno que producen electricidad a partir de la reacción del gas con el oxígeno del aire.
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El único subproducto de este proceso es vapor de agua, lo que hace del tranvía de hidrógeno una de las formas más limpias de transporte colectivo jamás desarrolladas. Además del beneficio ambiental, la eliminación de los cables aéreos trae ventajas estéticas y urbanísticas significativas: el paisaje de la ciudad queda libre de la contaminación visual del cableado, los costos de instalación y mantenimiento de la infraestructura eléctrica suspendida desaparecen, y el sistema gana flexibilidad para operar en áreas donde la catenaria sería difícil o indeseable.
Hyundai Rotem y los nueve trenes encargados

La responsable de la fabricación de los vehículos es Hyundai Rotem, la división de material rodante del conglomerado Hyundai y uno de los principales fabricantes de trenes de Asia. La empresa firmó en marzo un contrato de 63,4 mil millones de won para suministrar nueve tranvías de cinco secciones impulsados por células de combustible de hidrógeno, especialmente diseñados para la Línea 1 de Ulsan.
La tecnología no es solo una promesa de laboratorio. Hyundai Rotem ya exhibió su prototipo de tranvía a hidrógeno en InnoTrans 2024, una de las mayores ferias de tecnología ferroviaria del mundo, celebrada en Berlín. El desarrollo también se conecta con otros proyectos surcoreanos: la ciudad de Daejeon firmó un contrato con el mismo fabricante para el suministro de decenas de tranvías a hidrógeno, lo que demuestra que Corea del Sur está apostando de manera consistente en esta tecnología como pilar de su estrategia de transporte urbano sostenible.
Una red de cuatro líneas para transformar Ulsan
La Línea 1 es solo el comienzo de un plan mucho más ambicioso. Ulsan proyecta una red completa de cuatro líneas de tranvía, que juntas crearán una malla de transporte público capaz de conectar los principales puntos de la ciudad con movilidad limpia y eficiente. La Línea 2, por ejemplo, tendrá 13,6 kilómetros en el eje norte-sur, conectando la estación ferroviaria de Bukulsan con el barrio de Yaeum, pasando por el aeropuerto de la ciudad.
Esta planificación de red muestra que Ulsan no ve el tranvía a hidrógeno como una vitrina tecnológica aislada, sino como la columna vertebral de su futuro sistema de transporte. Para una ciudad conocida como capital industrial de Corea del Sur, sede de grandes complejos automotrices y petroquímicos, adoptar una tecnología de emisión cero a escala urbana lleva un simbolismo poderoso: el de una región que construyó su economía en la industria pesada apostando ahora por la transición hacia un modelo más sostenible.
Por qué el hidrógeno gana espacio en el transporte urbano
El hidrógeno está siendo estudiado en todo el mundo como una alternativa viable para descarbonizar sectores difíciles de electrificar directamente. En el transporte sobre rieles, ofrece una ventaja específica: permite operar vehículos limpios sin la necesidad de electrificar toda la vía con catenaria, lo que reduce costos de infraestructura y amplía las posibilidades de implementación en ciudades que aún no tienen red eléctrica ferroviaria instalada.
Corea del Sur, junto con Japón, Alemania y China, está entre los países que más invierten en movilidad a hidrógeno. El proyecto de Ulsan se inserta en este movimiento global y puede servir de referencia para otras ciudades de tamaño medio que buscan soluciones de transporte colectivo sin los costos y la complejidad de sistemas totalmente electrificados.
Si cumple el cronograma y entra en operación en 2029 según lo planeado, el tranvía a hidrógeno de Ulsan será uno de los casos más observados del mundo en la transición hacia el transporte urbano de emisión cero.
¿Te gustaría ver una tecnología como el tranvía a hidrógeno llegando a las ciudades brasileñas? ¿Crees que el hidrógeno es el futuro del transporte público limpio o apuestas más por otras soluciones, como autobuses y trenes eléctricos a batería? Deja tu opinión en los comentarios, y etiqueta a ese amigo apasionado por trenes y tecnología de transporte.

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