La inflación descontrolada en Corea del Norte alcanza niveles tan absurdos que los habitantes necesitan llevar mochilas llenas de dinero para comprar artículos básicos como aceite y azúcar. Con salarios corroídos y alimentos escasos, el país se sumerge en una crisis económica dramática. Incluso los soldados venden equipos militares para sobrevivir al hambre que asola a la población.
La Corea del Norte enfrenta una crisis económica sin precedentes, con la inflación alcanzando niveles alarmantes e impactando severamente la vida cotidiana de la población.
Los habitantes relatan que, debido a la depreciación acentuada del won norcoreano y al aumento exorbitante de los precios de productos básicos, es necesario utilizar mochilas para transportar el dinero necesario para compras diarias.
Esta situación refleja la gravedad de la crisis económica que asola al país y las dificultades que enfrentan los ciudadanos para satisfacer necesidades básicas.
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Aumento Expresivo en los Precios de Productos Esenciales
En los últimos años, la inflación en Corea del Norte ha provocado aumentos significativos en los precios de productos esenciales.
De acuerdo con informes obtenidos por Radio Free Asia (RFA), el costo de artículos básicos se ha disparado, haciendo que la vida cotidiana sea cada vez más desafiante para la población.
Por ejemplo, el precio de un kilogramo de aceite de girasol, utilizado en la cocina diaria, aumentó de aproximadamente 25.000 wons (cerca de R$ 162) a 75.000 wons (aproximadamente R$ 486) en un período de dos años.
El azúcar también ha sufrido un aumento expresivo, pasando de 10.000 wons (R$ 65) a 40.000 wons (R$ 260).
La carne de cerdo, una fuente importante de proteína, vio su precio saltar de menos de 30.000 wons (R$ 195) a 87.000 wons (cerca de R$ 563) por kilogramo. Estos aumentos reflejan la severidad de la inflación y el impacto directo en el poder de compra de los ciudadanos.
Devaluación del Won Norcoreano
La devaluación del won norcoreano frente a monedas extranjeras, como el yuan chino y el dólar estadounidense, ha sido un factor determinante para el aumento de los precios.
En los mercados paralelos, donde se realizan la mayoría de las transacciones, la moneda local ha perdido un valor considerable, elevando el costo de importación de bienes y contribuyendo a la escalada inflacionaria.
Esta devaluación afecta directamente el poder de compra de la población, que ya enfrenta dificultades debido a los bajos salarios y la escasez de productos.
Impacto de los Aumentos Salariales
En enero de 2023, el gobierno norcoreano implementó un aumento salarial significativo, elevando los salarios mensuales básicos de 2.000 wons (cerca de R$ 13) a 30.000 wons (aproximadamente R$ 195).
La medida buscaba incentivar a los ciudadanos a depender más de los salarios estatales y menos de los mercados paralelos, conocidos como jangmadang.
No obstante, la rápida absorción de este aumento por la inflación resultó en poco o ningún alivio para la población.
Productos básicos, como sal y huevos, han tenido reajustes similares a los de los salarios. Un kilogramo de sal, que anteriormente costaba 500 wons (R$ 3,25), pasó a costar 2.000 wons (R$ 13).
Una caja de huevos, que se vendía por 800 wons (R$ 5,20), ahora se comercializa por 2.000 wons. Además, artículos como calzado también han sufrido aumentos significativos.
Un par de zapatillas de la Fábrica de Calzado de Sinuiju, que costaba alrededor de 19.800 wons (R$ 129), ahora se vende por hasta 170.000 wons (aproximadamente R$ 1.104) en el mercado negro. Estos aumentos anulan los efectos positivos que el aumento salarial podría haber proporcionado.
Escasez Crónica de Alimentos
La escasez de alimentos es un problema persistente en Corea del Norte. De acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, la producción agrícola local es insuficiente para atender a las necesidades alimentarias de la población.
Factores como la limitación de tierras arables, falta de fertilizantes y escasez de equipos agrícolas modernos contribuyen a esta deficiencia.
Las malas cosechas y los impactos de las paralizaciones provocadas por la pandemia de COVID-19 agravaron aún más el escenario, llevando a la población a enfrentar niveles alarmantes de inseguridad alimentaria.
Medidas Extremas para Sobrevivencia
Ante la crisis alimentaria, parte de la población ha recurrido a medidas extremas para garantizar la supervivencia. Informes indican que soldados norcoreanos estarían vendiendo equipos militares para poder comprar comida.
Además, ha habido un aumento de delitos violentos relacionados con el hambre, evidenciando el desespero de muchos ciudadanos en medio de la escasez de recursos.
Economía Informal y Mercados Paralelos
Con la deterioración de la economía formal, muchos norcoreanos dependen de los jangmadang, mercados informales que operan al margen del control estatal.
En estos mercados, es posible encontrar una variedad de productos, desde alimentos hasta bienes de consumo importados. Sin embargo, los precios en estos mercados son altamente volátiles y están sujetos a las fluctuaciones cambiarias, lo que los hace inaccesibles para gran parte de la población.
La dependencia de estos mercados refleja la quiebra de los sistemas de distribución estatales y la necesidad de los ciudadanos de buscar alternativas para satisfacer sus necesidades básicas.
Desafíos para el Futuro
La combinación de inflación descontrolada, devaluación de la moneda, escasez de alimentos y creciente dependencia de la economía informal coloca a Corea del Norte en una posición extremadamente vulnerable.
Sin cambios significativos en las políticas económicas y un enfoque más abierto a la cooperación internacional, es poco probable que la situación mejore en el corto plazo. La población continuará enfrentando desafíos significativos.

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