Sustancia asociada a bacterias de ascidias eliminó células de melanoma en pruebas iniciales, pero aún no existe tratamiento aprobado para humanos
Una criatura marina de la Antártida está llamando la atención de la ciencia por portar bacterias capaces de producir un compuesto con acción contra el melanoma, el tipo más agresivo de cáncer de piel.
El descubrimiento involucra pequeñas ascidias, también conocidas como chorros de mar, recolectadas en una expedición científica de seis semanas. El trabajo fue conducido por investigadores de la Universidad del Sur de Florida, en los Estados Unidos.
Compuesto de la Antártida presentó resultado prometedor contra melanoma
Primeramente, los investigadores identificaron una sustancia producida por bacterias presentes en las ascidias antárticas.
-
El guardián submarino de internet: el robot que vigila cables oceánicos, regresa solo a la base, se recarga inalámbricamente y envía datos sin tripulación a bordo.
-
Robots Clean Solar Panels Without Water, Boosting Energy Production in Desert Power Plants
-
Radar con IA creado con cámara antigua y solo 20 dólares se vuelve viral tras supuesta venta por 317 mil dólares al gobierno chino, pero falta de documentos y confirmación oficial convierte la historia del estudiante de 20 años en una mezcla de innovación económica, misterio y advertencia tecnológica.
-
Detectorista aficionado descubre un tesoro de oro de la Edad de Bronce con 121 piezas enterradas hace 3,400 años en Transilvania, incluyendo un anillo sin igual en Rumania.
En pruebas con ratones, el compuesto logró eliminar células de melanoma sin provocar efectos tóxicos aparentes en los animales.
Según el profesor de química Bill Baker, de la Universidad del Sur de Florida, el compuesto destruyó el cáncer en las pruebas, pero no perjudicó a los ratones.
Esa selectividad es considerada importante porque un posible medicamento necesita atacar células enfermas y preservar tejidos saludables.
¿Cómo se hizo el descubrimiento?
La investigación ganó fuerza tras una expedición realizada en 2026 en las aguas frías de la Antártida.
Durante la misión, los científicos recolectaron muestras de ascidias, pequeños invertebrados que viven fijados en el fondo del océano.
Estos organismos albergan bacterias que producen toxinas naturales. Además, estas sustancias funcionan como defensa contra depredadores y enfermedades.
Fue precisamente una de estas toxinas la que llamó la atención de los científicos por su potencial contra células cancerígenas.
La investigación aún necesita pasar por nuevas etapas
A pesar del resultado alentador, los propios investigadores refuerzan que el estudio aún está en fase inicial.
Ahora, el equipo necesita producir cantidades mayores del compuesto. Después de eso, nuevas pruebas en animales deberán evaluar seguridad, eficacia y posibles riesgos.
Solo después de estas etapas, los primeros ensayos clínicos en humanos podrán ser considerados por organismos reguladores.
Por lo tanto, el descubrimiento aún no representa una cura disponible ni un tratamiento aprobado para pacientes.
Estudios anteriores ya investigaban la sustancia
El potencial farmacéutico de estas ascidias ya estaba siendo analizado antes de la expedición reciente.
En 2021, investigadores del Desert Research Institute, de la Universidad del Sur de Florida y de otras instituciones asociaron el compuesto palmerolide A a microbios de la especie Synoicum adareanum.
Actualmente, los científicos investigan la composición genética, química y biológica de estos organismos.
De esta forma, buscan entender cómo se produce la sustancia y cómo actúa contra células de melanoma.
El melanoma causa miles de muertes todos los años
El interés por el descubrimiento también está ligado a la gravedad del melanoma.
Este tipo de cáncer de piel es considerado el más peligroso porque puede extenderse a otras partes del cuerpo.
Estimaciones internacionales citadas por los investigadores apuntan a cerca de 57 mil muertes por año por la enfermedad.
Además, este número puede llegar a 96 mil muertes anuales hasta 2040, si se mantiene la tendencia de crecimiento.
Las mayores tasas se registran entre personas de piel clara, especialmente en Australia, en Nueva Zelanda y en países de Europa Occidental.
La Antártida puede guardar compuestos naturales importantes
Por último, la investigación refuerza el interés científico por la biodiversidad de la Antártida.
Incluso en un ambiente extremo, organismos marinos pueden producir moléculas con posible aplicación farmacéutica.
Aun así, los investigadores destacan que nuevas fases de estudio serán necesarias antes de cualquier uso clínico.
¿Será que la biodiversidad de la Antártida aún puede revelar nuevos compuestos capaces de transformar las investigaciones contra el cáncer de piel?

