Marca francesa compró 6 millones de botellas PET de cooperativas de Minas Gerais, creó una cadena rastreable de reciclaje y llevó el plástico brasileño al mercado global de tenis.
Mucho antes de que la sostenibilidad se convirtiera en una de las palabras más repetidas de la industria de la moda, una empresa francesa ya había decidido producir calzado utilizando materias primas brasileñas rastreables, algodón orgánico, caucho amazónico y plástico reciclado. Pero un nuevo proyecto iniciado en Minas Gerais llevó esta propuesta a otro nivel. En solo un año, la empresa adquirió 6 millones de botellas PET provenientes de cooperativas de recolectores del estado, creando una cadena totalmente rastreable para abastecer la fabricación de sus tenis vendidos en decenas de países. La iniciativa es liderada por la marca francesa VEJA, fundada en 2004 por los empresarios Sébastien Kopp y François-Ghislain Morillion, conocida por producir calzado utilizando insumos brasileños y por construir cadenas de suministro basadas en principios de comercio justo.
Según información divulgada por la revista TIME, la operación desarrollada en Minas Gerais comenzó a conectar cooperativas de reciclaje, trabajadores de la recolección selectiva, empresas de transformación textil y una de las marcas sostenibles más conocidas del mercado internacional.
Cooperativas de Minas Gerais comenzaron a suministrar millones de botellas PET para abastecer una cadena global de moda sostenible
VEJA utiliza poliéster reciclado en sus productos desde 2015, pero durante años la empresa no podía identificar exactamente el origen de las botellas utilizadas en la fabricación del material. Esta limitación contradecía la política de transparencia adoptada por la compañía.
-
Antigua fábrica en el norte de Río de Janeiro se convierte en escombros, acumulando agua estancada y basura, y destaca el abandono de una zona industrial pendiente de inspección.
-
La Marina de Estados Unidos realiza pruebas de submarinos en un lago profundo de Idaho para detectar sonidos que el océano oculta.
-
Fábrica britânica transforma produção e agora monta 420 mil unidades de propulsão elétrica por ano, equipando 70% dos carros elétricos da Ford na Europa
-
Francia lanza una red para reciclar sartenes de cualquier marca, separando aluminio y revestimiento, con el objetivo de recuperar hasta 20 millones de piezas para 2027.
En los últimos años, la empresa decidió desarrollar una nueva cadena productiva basada exclusivamente en residuos posconsumo provenientes de cooperativas organizadas.

Fue en Minas Gerais donde surgió la oportunidad de estructurar este modelo. Según TIME, la red de proveedores reúne 13 cooperativas compuestas por aproximadamente 200 trabajadores, siendo cerca de 60% mujeres.
A partir de esta estructura, la empresa logró crear un sistema que sigue la trayectoria del plástico desde la recolección en las calles hasta su transformación en tejido utilizado en el interior del calzado.
Seis millones de botellas PET fueron compradas en solo un año
Las cifras llaman la atención. En 2023, VEJA adquirió 6 millones de botellas PET provenientes exclusivamente de esta red de cooperativas mineras.
El material se separa, prensa, procesa y convierte en fibras de poliéster reciclado utilizadas en diferentes componentes de las zapatillas de la marca. La empresa afirma que la iniciativa permitió obtener una cadena productiva totalmente rastreable, algo que anteriormente no era posible.

Además del aspecto ambiental, el proyecto trajo impactos económicos para los trabajadores involucrados. Según TIME, la empresa estableció contratos basados en principios de comercio justo y comenzó a pagar valores superiores a los practicados en el mercado convencional de reciclaje.
Recolectores reciben bonificación por encima del precio de mercado por la venta de las botellas
El diferencial de la iniciativa no está solo en la utilización del plástico reciclado. La compañía decidió crear incentivos financieros para valorar el trabajo de los recolectores.
De acuerdo con el reportaje de TIME, VEJA añade una bonificación de aproximadamente US$ 1,20 por cada kilo de botellas transparentes comercializado, además del valor normalmente pagado por el mercado.
Este modelo hizo que los trabajadores de las cooperativas comenzaran a recibir entre tres y cuatro veces más que en negociaciones tradicionales con intermediarios.
Según la publicación, solo en 2023 el programa generó una bonificación combinada estimada en US$ 160 mil para la red de cooperativas participantes.
La iniciativa también representa una forma de reconocimiento para una actividad considerada esencial para el sistema brasileño de reciclaje, pero históricamente poco valorada.
Brasil posee uno de los sistemas de recolección informal más importantes del planeta
La elección de Brasil para desarrollar esta cadena no ocurrió por casualidad. TIME destaca que el país posee una de las experiencias más avanzadas del mundo en la integración de recolectores en los sistemas de gestión de residuos sólidos.
Los expertos estiman que las cooperativas y los trabajadores del reciclaje son responsables de gran parte de los materiales efectivamente recuperados en el país.
La propia VEJA afirma que estas organizaciones participan en aproximadamente el 90% del flujo de reciclaje de ciertos materiales reciclables en Brasil.
Sin este trabajo, millones de envases continuarían en vertederos, rellenos sanitarios o descartados inadecuadamente en ríos y áreas urbanas.
Marca francesa utiliza materias primas brasileñas desde su fundación
Aunque el proyecto con botellas PET es reciente, la relación de VEJA con cadenas productivas brasileñas comenzó hace más de dos décadas. La empresa utiliza algodón orgánico cultivado en Brasil, caucho nativo extraído de la Amazonía y plástico reciclado recolectado por cooperativas.
Según datos divulgados por la propia compañía, millones de pares de zapatillas ya han sido comercializados en diversos países utilizando materias primas brasileñas.
La marca tiene presencia en importantes mercados internacionales, incluyendo Francia, Estados Unidos, Alemania y Reino Unido.
Con esto, residuos recolectados en ciudades brasileñas terminan incorporados a productos vendidos en algunos de los principales escaparates globales de la moda sostenible.
El proyecto muestra cómo residuos urbanos pueden entrar en cadenas internacionales de alto valor agregado
Durante décadas, las botellas PET usadas fueron vistas solo como materiales de bajo valor económico. El proyecto desarrollado en Minas Gerais muestra un escenario diferente.
En lugar de ser vendidas solo como chatarra, estos envases pasaron a integrar una cadena productiva internacional con trazabilidad, remuneración diferenciada y mayor valor agregado.
Para VEJA, esto significa transparencia. Para los recolectores, representa estabilidad financiera y reconocimiento profesional.
Y para la industria de la moda, el modelo ofrece un ejemplo concreto de cómo residuos urbanos pueden ser incorporados a productos premium comercializados en decenas de países.
El resultado es una trayectoria inusual: una botella desechada en una ciudad minera puede recorrer cientos de kilómetros, ser transformada en fibra textil y terminar dentro de un zapato expuesto en tiendas de París, Nueva York o Berlín.
