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Criciúma quiere elevar ferrocarril a 7 metros en un proyecto de 250 millones de reales

Escrito por Bruno Teles
05/05/2026 a las 12:42
Actualizado 05/05/2026 a las 12:44
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La alcaldía de Criciúma inició estudios topográficos para un proyecto que prevé elevar el ferrocarril Tereza Cristina a 7 metros del suelo en el tramo urbano, obra de R$ 250 millones aún sin fecha de ejecución, mientras la concesión del ferrocarril que transporta carbón a Jorge Lacerda vence en 2027 y negocia renovación por 30 años.

La alcaldía de Criciúma, en el sur de Santa Catarina, dio inicio este lunes (4) a los estudios topográficos para uno de los proyectos más ambiciosos de la historia reciente del municipio: elevar a siete metros del suelo el tramo del ferrocarril Tereza Cristina (FTC) que atraviesa la zona urbana. La intervención, estimada en R$ 250 millones y aún en fase de planificación, contempla la elevación de los rieles del ferrocarril desde la región de Río Maina hasta el barrio Milanese, después del cruce con la Avenida Centenário, en un intento de resolver un conflicto que existe desde que la ciudad creció alrededor de una red ferroviaria inaugurada en 1884. Los equipos técnicos realizan mediciones en campo, verificación de niveles del terreno, identificación de puntos de referencia y perforaciones para análisis del suelo, trabajo que debe sustentar los estudios de ingeniería con previsión de conclusión hasta finales de 2026.

El proyecto gana relevancia adicional por ocurrir en un momento en que la concesión del ferrocarril Tereza Cristina, operada por la empresa Ferrovia Tereza Cristina S.A. desde el 1 de febrero de 1997, vence en enero de 2027. La concesionaria negocia con el Ministerio de Transportes y la ANTT (Agencia Nacional de Transportes Terrestres) la renovación por más 30 años, con una inversión prevista de R$ 131 millones que incluye R$ 30 millones destinados específicamente a la solución de conflictos urbanos en los 14 municipios atendidos por el ferrocarril, valor que se conecta directamente con el tipo de intervención que Criciúma planea. «Esta no es una obra para ahora, pero es un proyecto en el cual necesitamos trabajar desde ya. La elevación del ferrocarril es una intervención estructurante, pensada para las próximas décadas, y que puede transformar la relación de la ciudad con la línea férrea», declaró Vagner Espindola, conocido como Vaguinho, alcalde de Criciúma.

El ferrocarril que Criciúma quiere elevar existe desde 1884 y transporta carbón mineral

Criciúma inicia estudios para elevar el ferrocarril Tereza Cristina a 7 metros en proyecto de R$ 250 millones. Concesión vence en 2027. Entienda lo que cambia.

El ferrocarril Tereza Cristina no es una línea férrea común: es una red estratégica para la matriz energética del sur de Santa Catarina. Construida entre 1880 y 1884 por la compañía inglesa The Donna Theresa Christina Railway Company Limited bajo concesión imperial, el ferrocarril fue creado para transportar carbón mineral del interior catarinense al Puerto de Imbituba, función que mantiene hasta hoy al abastecer el Complejo Termoeléctrico Jorge Lacerda en Capivari de Baixo, planta que depende del carbón transportado por los rieles para generar energía. En 29 años de concesión privada, el ferrocarril ha movido 78,1 millones de toneladas de carbón y 4,96 millones de toneladas de cargas contenedorizadas, cifras que dimensionan la escala logística que pasa por los mismos rieles que Criciúma quiere elevar a siete metros del suelo.

El ferrocarril se extiende por 164 kilómetros de Siderópolis a Imbituba, cruzando 14 municipios catarinenses. El sector carbonífero que el ferrocarril sostiene emplea a cerca de 5 mil personas directamente y otras 20 mil indirectamente, moviendo R$ 5 mil millones en la economía regional, peso que convierte cualquier intervención en la red ferroviaria en una cuestión que trasciende el interés municipal y alcanza la política energética e industrial de Santa Catarina. El conflicto entre el ferrocarril y el crecimiento urbano de Criciúma es antiguo: la ciudad creció alrededor de los rieles, no al contrario, y décadas de expansión sin planificación específica para la convivencia entre trenes de carga y tráfico urbano produjeron los cuellos de botella que el proyecto de R$ 250 millones pretende resolver.

Lo que el proyecto de elevación del ferrocarril prevé y lo que aún falta

El proyecto contempla elevar toda la estructura del ferrocarril a siete metros de altura en el tramo urbano de Criciúma. La elevación liberaría el suelo para el paso de vehículos y peatones bajo los rieles, eliminando cruces a nivel que actualmente interrumpen el tráfico cuando pasan composiciones de carga, y crearía una franja de circulación libre que transformaría la relación entre la ciudad y el ferrocarril que la divide. El costo estimado de R$ 250 millones posiciona el proyecto como una de las mayores inversiones en infraestructura urbana de la historia de Criciúma.

O que está em andamento agora, porém, é apenas o estágio inicial de um processo longo. Para que a obra de fato saia do papel, ainda são necessários: conclusão dos estudos topográficos, elaboração do projeto executivo completo, análise de viabilidade técnica e financeira, licenciamento ambiental, definição da fonte de financiamento (que pode vir de recursos próprios, PAC, BNDES ou operação urbana consorciada), coordenação com a concessionária da ferrovia, possível aprovação da ANTT e licitação da obra. Nenhum desses passos foi concluído, e o prefeito Vaguinho deixa claro que o projeto é para «as próximas décadas», não para o mandato atual, honestidade que diferencia planejamento sério de promessa eleitoral.

Como a renovação da concessão da ferrovia se conecta com o projeto de Criciúma

A coincidência temporal entre o projeto municipal e a negociação de renovação da concessão da ferrovia cria oportunidade que não existiria em outro momento. A Ferrovia Tereza Cristina S.A., sob a presidência de Benony Schmitz Filho, negocia renovação da concessão por mais 30 anos com investimento de R$ 131 milhões divididos em R$ 45 milhões para manutenção e melhorias da via férrea, R$ 56 milhões para modernização de locomotivas e vagões e R$ 30 milhões para solução de conflitos urbanos nos municípios atendidos pela ferrovia. Os R$ 30 milhões que a concessionária destina a conflitos urbanos são fração do R$ 250 milhões que Criciúma estima para a elevação, mas representam sinal de que a empresa reconhece o problema e está disposta a contribuir financeiramente.

A sinergia entre o projeto municipal e a renovação da concessão da ferrovia ainda não foi formalizada em acordo. Mas a lógica é evidente: Criciúma precisa resolver o conflito entre cidade e trilhos, a concessionária precisa resolver o mesmo conflito para renovar a concessão com apoio político dos municípios, e o governo federal precisa que ambos se entendam para manter a ferrovia operando como via logística estratégica para o Complexo Jorge Lacerda. Se a renovação for aprovada por mais 30 anos, a ferrovia Tereza Cristina seguirá transportando carvão e cargas conteinerizadas por Criciúma até 2057, cenário que torna a elevação dos trilhos investimento cuja utilidade se estende por décadas e cuja ausência se faz sentir a cada composição que para o trânsito da cidade.

O que o futuro do carvão e da ferrovia significa para Criciúma

O projeto de elevação da ferrovia acontece em contexto de incerteza sobre o futuro do carvão mineral na matriz energética brasileira. A Engie, gestora do Complexo Termelétrico Jorge Lacerda, anunciou que sairá das operações de carvão a partir de 2025, mas a usina pode seguir operando se um novo grupo investidor assumir, o que significa que a ferrovia continuará sendo peça logística essencial enquanto houver demanda por carvão na geração de energia. A diversificação da ferrovia para cargas conteinerizadas e produtos cerâmicos, por meio do Terminal Intermodal Sul (TIS) conectado ao Porto de Imbituba, é estratégia que reduz a dependência do carvão e pode sustentar a relevância da malha ferroviária mesmo num cenário de transição energética.

Para Criciúma, a elevação da ferrovia não depende do que acontecer com o carvão: o conflito urbano existe independentemente da carga que os trens carregam. Enquanto houver composições cruzando a cidade, haverá necessidade de solução que permita à ferrovia operar sem interromper o cotidiano de um município com mais de 200 mil habitantes que cresceu ao redor de trilhos centenários. O projeto de R$ 250 milhões é resposta que combina planejamento urbano com realismo logístico, e o estudo topográfico iniciado nesta segunda-feira é o primeiro passo concreto de um caminho que vai levar anos mas que precisa começar para que a solução chegue antes que o problema se torne inviável de resolver.

E você, acha que elevar a ferrovia a 7 metros é a melhor solução para Criciúma? Conhece outra cidade com conflito parecido entre ferrovia e zona urbana? Deixe sua opinião nos comentários.

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