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Cuba emite señal de alerta tras decisión que amenaza 80 mil habitaciones, derrumba la confianza en el turismo y agrava crisis que ya hizo que el número de visitantes cayera un 55,8%

Escrito por Alisson Ficher
Publicado el 10/06/2026 a las 16:01
Actualizado el 10/06/2026 a las 16:02
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Sanciones, apagones y salida de grandes cadenas hoteleras aumentan la presión sobre Cuba, que intenta sostener un sector relevante para la entrada de divisas mientras registra caída de visitantes, reducción de vuelos y pérdida de confianza internacional en medio de la crisis económica.

Cuba registró una nueva presión sobre el turismo tras grandes cadenas hoteleras extranjeras reducir o cerrar operaciones en la isla, en medio del endurecimiento de las sanciones de los Estados Unidos contra empresas con vínculos económicos con la Gaesa, conglomerado militar que controla parte relevante de la hotelería cubana.

La retracción involucra grupos como Meliá, Iberostar, Blue Diamond y Archipelago International, ocurre en un sector que perdió más de la mitad de los visitantes a principios de 2026 y amplía las dificultades de una economía dependiente de la entrada de divisas.

La española Meliá informó el miércoles (03) la retirada inmediata de la gestión, comercialización y uso de marca en 15 de los 34 hoteles que operaba en Cuba, todos ligados a Gaviota, brazo turístico de la Gaesa.

Según informaciones divulgadas por agencias internacionales, la decisión fue comunicada en un escenario de mayor presión jurídica, económica y geopolítica para empresas extranjeras que mantienen contratos en el país.

Poco antes, Iberostar también había terminado la administración de 12 hoteles asociados a Gaviota, manteniendo solo unidades sin conexión directa con el conglomerado militar cubano.

También dejaron operaciones o marcas en el país la canadiense Blue Diamond y Archipelago International, que retiró la marca Aston de emprendimientos cubanos, incluyendo hoteles ubicados en áreas relevantes para el turismo de la isla.

Sanciones de EE.UU. presionan hotelería en Cuba

El movimiento de las cadenas ganó fuerza después de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmara el 1 de mayo de 2026 una orden ejecutiva destinada a ampliar sanciones contra personas y empresas ligadas a la Gaesa.

Por las nuevas reglas, el plazo de transición terminaba el 5 de junio, lo que llevó a grupos internacionales a revisar contratos antes de la aplicación plena de las medidas previstas por Washington.

El gobierno estadounidense acusa a la Gaesa de concentrar ingresos estratégicos en beneficio de sectores militares y de la élite cubana, mientras La Habana afirma que el conglomerado ejerce un papel económico relevante frente al embargo comercial impuesto por los Estados Unidos hace más de seis décadas.

Con este escenario, aumentó el costo jurídico de operar en Cuba, y empresas extranjeras pasaron a evaluar con más cautela la manutención de vínculos con activos asociados al grupo militar cubano.

Las redes no atribuyeron todos los movimientos solo a las sanciones estadounidenses, ya que también citaron o enfrentan factores relacionados con la operación diaria en la isla.

Entre los elementos señalados por expertos y fuentes del sector están escasez de combustible, inestabilidad energética, deterioro de los servicios básicos y caída de la demanda internacional, factores que afectan contratos de hotelería y reducen la previsibilidad operacional.

Modelo turístico cubano depende de operadoras extranjeras

El modelo turístico cubano difiere del adoptado en muchos destinos competidores, porque gran parte de los hoteles pertenece a empresas estatales, pero la administración suele ser entregada a operadoras extranjeras mediante contratos específicos.

En esos acuerdos, las redes internacionales ofrecen marca, sistemas de reserva, canales de venta, promoción en el exterior y relaciones con operadoras de turismo, elementos usados para alcanzar viajeros de Europa, Canadá y otros mercados tradicionales.

El economista Pavel Vidal explicó a BBC News Mundo que los hoteles permanecen bajo control de Gaesa, pero la gestión es concedida contractualmente a compañías internacionales.

Ricardo Torres, también consultado por la BBC, afirmó que este arreglo define la participación de las operadoras en las ganancias y crea un puente comercial entre Cuba y los principales mercados emisores de visitantes.

La salida de las marcas extranjeras no significa, necesariamente, cierre automático de los hoteles, ya que las unidades pueden continuar bajo administración estatal cubana.

Aun así, según expertos consultados por la BBC, los emprendimientos dejan de contar con redes comerciales, acuerdos con operadoras de turismo, sistemas globales de reserva y reputación de calidad asociada a grupos conocidos por viajeros internacionales.

Cuba construyó, a lo largo de décadas, una estructura hotelera amplia para sostener la expansión del turismo internacional, sector tratado por el gobierno como una de las principales fuentes de divisas.

Estimaciones sectoriales apuntaban cerca de 77,8 mil habitaciones en 2022, número cercano a los 80 mil citados en el debate sobre la capacidad instalada del país.

Caída de turistas profundiza crisis económica

La retracción de las redes ocurre cuando el turismo cubano ya atraviesa una fuerte caída en los datos oficiales divulgados para el inicio de 2026.

Entre enero y abril de 2026, Cuba recibió 328.608 turistas internacionales, una baja de 55,8% en relación al mismo período del año anterior, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba, la Onei, citados por medios especializados.

Este resultado muestra la dificultad de recuperación tras la pandemia de Covid-19, cuando la isla perdió parte importante del flujo internacional de visitantes.

Antes de 2020, Cuba solía recibir entre 4 millones y 5 millones de visitantes por año, pero la combinación de crisis económica, apagones, falta de combustible, sanciones y reducción de vuelos limitó la recuperación del sector.

Mercados importantes también perdieron fuerza en los primeros meses de 2026, con reducción en el envío de visitantes por países tradicionalmente relevantes para la isla.

Canadá, históricamente el principal emisor de turistas para Cuba, redujo el envío de visitantes, mientras que rutas provenientes de España, Rusia y del propio Canadá fueron afectadas por menor demanda y dificultades relacionadas con el abastecimiento de aeronaves.

En los principales polos turísticos, la menor presencia de extranjeros afecta a hoteles, restaurantes, transporte, guías, comercio, casas particulares y proveedores locales.

La retracción también compromete la entrada de divisas, recurso importante para un país que enfrenta inflación elevada, restricciones de importación y caída en la oferta de bienes básicos.

Confianza del visitante se convierte en obstáculo para Cuba

La pérdida de las operadoras internacionales añade un problema de confianza al sector turístico cubano, según economistas consultados por BBC News Mundo.

Para parte de los viajeros, la presencia de una red conocida funciona como referencia de estándar mínimo de servicio, previsibilidad en las reservas y capacidad de respuesta en caso de fallos operativos.

Sin ese respaldo comercial, la decisión de viajar a Cuba puede pasar por una evaluación más cuidadosa, principalmente entre turistas que dependen de paquetes internacionales y redes de atención fuera de la isla.

Ricardo Torres afirmó a BBC News Mundo que los pocos visitantes aún dispuestos a viajar a la isla pueden “pensar dos veces”.

Según él, la empresa extranjera ofrecía una garantía adicional de calidad en la operación hotelera, elemento que ganó más peso con el empeoramiento de los servicios básicos.

El mantenimiento de las instalaciones aparece como otro desafío para el sector, porque los hoteles requieren energía, reparaciones, reposición de equipos, limpieza, alimentación, transporte y equipos entrenados.

Esos costos se vuelven más difíciles de sostener en un escenario de baja ocupación, restricción de recursos públicos y reducción de la entrada de divisas en el país.

En la evaluación de Ricardo Torres, si la situación se prolonga, las instalaciones pueden deteriorarse por la falta de recursos para mantenimiento.

Con menor presencia de operadores globales, reducción de vuelos y caída en el flujo extranjero, la hotelería cubana pasa a depender más de visitantes cubano-americanos, diplomáticos, residentes con ingresos externos y turismo interno de menor poder adquisitivo.

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Alisson Ficher

Periodista graduado desde 2017 y activo en el área desde 2015, con seis años de experiencia en revista impresa, experiencia en canales de televisión abierta y más de 12 mil publicaciones en línea. Especialista en política, empleos, economía, cursos, entre otros temas y también editor del portal CPG. Registro profesional: 0087134/SP. Si tiene alguna duda, quiere reportar un error o sugerir un tema sobre los asuntos tratados en el sitio, contáctenos por correo electrónico: alisson.hficher@outlook.com. ¡No aceptamos currículos!

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