Ciudad Residencial Perlora en Asturias creada en 1952 con 20 hectáreas junto al mar Cantábrico, hotel de 90 habitaciones inaugurado en 1954 y 274 edificios devolutos después de 2006 sintetiza ascenso y caída del turismo social español
Creada en la década de 1950 como destino estatal de vacaciones en la costa norte de España, la Ciudad Residencial Perlora, en Asturias, pasó de polo turístico organizado a área abandonada, con edificios vacíos, tras decisiones administrativas y falta de inversiones, manteniendo debates sobre rehabilitación.
Origen estatal y apertura oficial del complejo
Creada en plena dictadura franquista, en 1952, Perlora integró un plan estatal de ocio subsidiado, destinado a organizar vacaciones populares en entornos controlados, accesibles y cercanos al litoral cantábrico.
En 1954, la inauguración del hotel Jacobo Campuzano, con 90 habitaciones, marcó la apertura oficial del espacio, consolidando el proyecto como referencia institucional de turismo social en el norte español.
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Configuración urbana y dimensión territorial
A lo largo de los años, el conjunto ganó viviendas, apartamentos y residencias de estilos variados, formando un microcosmos turístico integrado, con alojamiento, servicios y playas concentrados en unas 20 hectáreas.
La proximidad directa con el mar Cantábrico y la organización espacial compacta permitían desplazamientos cortos entre vivienda, ocio y servicios, reforzando la lógica de ciudad-resort planificada.
Infraestructuras que sustentaron la atractividad
Perlora reunía equipamientos destinados al ocio, convivencia y cultura, yendo más allá de casas de playa, con campos deportivos, parque infantil, capilla, teatro al aire libre y biblioteca comunitaria.
Con bares, restaurantes, tiendas y amplias zonas verdes, la red de alojamientos ofrecía tipologías diversas, sustentando un modelo autosuficiente de veraneo colectivo y organizado.
Pico de actividad turística y empleo en la ciudad
En su apogeo, el complejo empleaba unas 200 personas y recibía más de dos mil veraneantes por año, atraídos también por las playas vecinas de Huelgues, Carranques y Madrebona.
Este flujo regular consolidó Perlora como referencia regional de turismo social, asociando vacaciones accesibles a la convivencia comunitaria y al uso intensivo de las infraestructuras disponibles.
Transición administrativa y comienzo de la decadencia
La decadencia fue gradual y asociada a cambios políticos tras la transición democrática, cuando, en 1982, la gestión pasó del Estado central al Gobierno del Principado de Asturias.
La alteración administrativa modificó financiación y mantenimiento, sin inversiones consistentes o adaptación a las nuevas normas turísticas, acelerando la deterioración progresiva de los edificios.
Cierre, demoliciones y escenario actual de la ciudad fantasma
Los proyectos de privatización no avanzaron, el hotel Jacobo Campuzano fue demolido en 2005 y, en 2006, los alojamientos cerraron, dejando 274 edificios devolutos expuestos al vandalismo.
A pesar del abandono, Perlora aún atrae curiosos y fotógrafos, manteniendo un valor simbólico para familias que recuerdan temporadas de playa, mientras los planes de rehabilitación siguen en estudio, incluso con debates sobre protección costera y uso público futuro.
Con información de O Antagonista.



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