Licencia federal desbloquea proyecto estratégico de almacenamiento de energía en el noroeste de Estados Unidos, con capacidad de 1.200 MW y enfoque en equilibrar la generación intermitente de fuentes eólicas y solares por hasta 12 horas, ampliando la estabilidad de la red eléctrica regional.
La concesión de una licencia federal de 40 años al Proyecto de Almacenamiento de Energía de Goldendale marca un avance decisivo para uno de los mayores proyectos de almacenamiento de energía de Estados Unidos, previsto para el condado de Klickitat, en el estado de Washington.
Emitida por la Comisión Federal Reguladora de Energía (FERC) el 22 de enero de 2026, la autorización permite la construcción y operación de una central hidroeléctrica reversible con una capacidad instalada de 1.200 megavatios, considerada estratégica para el sistema eléctrico.
Insertado en el contexto de expansión de las energías renovables, el proyecto fue concebido como una estructura de almacenamiento de larga duración, capaz de retener electricidad por hasta 12 horas mediante el bombeo de agua entre embalses posicionados en diferentes niveles.
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En la práctica operativa, la instalación actúa como una batería hídrica a gran escala, ofreciendo soporte a la red eléctrica en escenarios de alta variabilidad en la generación de energía eólica y solar, cada vez más presentes en la matriz norteamericana.
Ubicada a unas 8 millas, o 12,9 kilómetros, al sureste de la ciudad de Goldendale, la central se implementará en un sistema de circuito cerrado, sin conexión directa con el flujo natural de ríos o arroyos.
Según la FERC, el emprendimiento también incluirá líneas de transmisión que se extienden hasta el condado de Sherman, en el estado de Oregón, reforzando la integración regional del sistema energético en el noroeste del país.
Esta etapa representa el avance regulatorio más relevante desde la presentación de la solicitud inicial, protocolizada en junio de 2020 por FFP Project 101, LLC, responsable del desarrollo del proyecto.
En total, el área ocupada suma 18,1 acres de tierras federales pertenecientes al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE. UU. y administradas por la Bonneville Power Administration, en una región ya consolidada como corredor energético.
Cómo funciona la central reversible de Goldendale
Aunque el principio de funcionamiento es relativamente directo, la ingeniería involucrada en la operación de una central reversible exige alta complejidad técnica y planificación detallada para garantizar eficiencia y estabilidad en el suministro de energía.
Durante períodos de baja demanda o de exceso de generación renovable, la electricidad disponible se utiliza para accionar bombas que transportan agua del embalse inferior al superior, almacenando energía potencial en el proceso.

Cuando hay necesidad de refuerzo en el suministro, especialmente en horas pico, el agua se libera de nuevo al embalse inferior a través de túneles, moviendo turbinas que convierten esa energía en electricidad.
Este mecanismo permite desplazar la oferta energética en el tiempo, equilibrando diferencias entre producción y consumo, algo considerado esencial en sistemas con alta participación de fuentes intermitentes como el viento y el sol.
Con una potencia de 1.200 MW, el proyecto se posiciona entre los mayores sistemas de almacenamiento en análisis en el país, lo que amplía el interés de operadores, inversores y formuladores de políticas públicas del sector eléctrico.
Además, la propuesta refuerza un cambio estructural en el sector energético, donde la capacidad de almacenar electricidad pasa a tener un papel tan relevante como la propia generación, especialmente en escenarios de transición energética.
Licenciamiento ambiental e impactos analizados por la FERC
A pesar del avance regulatorio, el proceso de licenciamiento evidenció una serie de impactos ambientales que necesitaron ser evaluados detalladamente antes de la concesión de la licencia federal.
Para ello, el equipo técnico de la FERC elaboró una Declaración de Impacto Ambiental (Environmental Impact Statement), contando con la colaboración del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE. UU., con el fin de examinar los efectos de la construcción y operación del emprendimiento.
Entre los principales puntos analizados, se encuentran los riesgos de erosión del suelo, la emisión de polvo durante las obras y posibles alteraciones en la calidad de las aguas superficiales y subterráneas a lo largo del tiempo.
También se consideró la extracción de agua necesaria para el llenado inicial de los embalses, así como para su reposición durante la operación continua de la planta.
Otro aspecto sensible involucra la fauna acuática, con énfasis en posibles impactos en la migración de salmones juveniles y el riesgo de arrastre de esguines durante el proceso de llenado de los embalses.
Con el tiempo, el estudio también señala la posibilidad de un aumento en la concentración de sólidos disueltos, nutrientes y metales pesados en las aguas almacenadas.
Según el análisis ambiental, el proyecto puede resultar en la pérdida de 193,6 acres de hábitat de fauna, además de provocar una perturbación temporal en otros 54,3 acres durante las fases de construcción.
Además, existe un riesgo adicional de mortalidad de aves y murciélagos debido a la interacción con turbinas eólicas cercanas, ya que los embalses pueden actuar como un elemento de atracción para estas especies.
Impactos culturales y áreas indígenas en el centro del debate
Paralelamente a las cuestiones ambientales, la concesión de licencias sacó a la luz impactos relevantes sobre áreas de valor histórico, arqueológico y cultural presentes en la región del proyecto.
La FERC identificó efectos adversos inevitables sobre cinco recursos arqueológicos individuales, además del Distrito Arqueológico de Columbia Hills y de tres Propiedades Culturales Tradicionales conocidas como Pushpum, Nch’ima y T’at’ałíyapa.
Otro punto destacado involucra la posible restricción de acceso de comunidades tribales a áreas tradicionalmente utilizadas para la recolección de plantas, lo que puede afectar prácticas culturales y modos de vida asociados al territorio.
Sumado a esto, la alteración del aspecto visual del paisaje fue considerada relevante, especialmente por su impacto simbólico y cultural para poblaciones indígenas que mantienen vínculos históricos con la región.
De esta forma, el proyecto pasó a concentrar un amplio conjunto de debates que trascienden la ingeniería eléctrica, incorporando discusiones sobre patrimonio, identidad cultural y uso del territorio.
Incluso ante estas cuestiones, la recomendación técnica de la FERC fue por la adopción de la llamada Staff Alternative, que prevé la concesión de la licencia con una serie de condicionantes y ajustes operativos.
Entre estas exigencias se encuentran medidas propuestas por la empresa, el cumplimiento de la certificación de calidad del agua conforme a la sección 401 de la Clean Water Act y las incorporaciones sugeridas por organismos públicos, tribus y organizaciones no gubernamentales.
Papel del almacenamiento en la expansión de energía renovable
En el escenario actual del sector eléctrico norteamericano, crece la necesidad de soluciones capaces de aumentar la flexibilidad de la red ante la expansión acelerada de fuentes renovables intermitentes.
Con la generación eólica y solar sujeta a variaciones naturales, los sistemas de almacenamiento como las centrales reversibles se vuelven esenciales para equilibrar la oferta y la demanda a lo largo del día.
A diferencia de las centrales hidroeléctricas convencionales, que dependen del flujo continuo de ríos, estos emprendimientos utilizan la diferencia de altitud entre embalses para almacenar energía de forma controlada.
En la región noroeste de los Estados Unidos, donde hay una fuerte presencia de infraestructura de transmisión y recursos renovables, proyectos de este tipo son vistos como piezas clave para garantizar la estabilidad operativa.
Insertado en este contexto, el proyecto de Goldendale combina alta potencia instalada, capacidad de almacenamiento prolongado y conexión estratégica con la red regional.
Aun así, la licencia de 40 años no elimina los desafíos asociados a la implementación, ya que la obra permanece condicionada al cumplimiento riguroso de exigencias técnicas y ambientales.
El avance del emprendimiento evidencia el papel creciente de grandes sistemas de almacenamiento en la transición energética, al mismo tiempo que refuerza la necesidad de equilibrar las ganancias operativas con la protección ambiental y cultural.

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