Sistema hídrico presionado lleva a São Paulo a invertir en la transposición de agua a larga distancia, con estructura compleja y alto costo para reforzar reservorios estratégicos en medio de incertidumbres climáticas y aumento de la demanda urbana en la mayor región metropolitana del país.
La principal obra de seguridad hídrica entregada por Sabesp en 2025 comenzó a operar como una de las apuestas para contener la presión sobre los reservorios de la Región Metropolitana de São Paulo, que aún enfrentan niveles considerados críticos.
Inaugurada en diciembre, la transferencia del Itapanhaú ya inyecta 1.680 litros por segundo en el Sistema Alto Tietê y puede alcanzar hasta 2.500 litros por segundo, elevando en cerca del 17% la capacidad total del sistema.
Según un reportaje publicado por el periódico Estadão este lunes (13), la obra ganó relevancia tras meses de operación en un escenario aún marcado por incertidumbres climáticas, aumento de las temperaturas e irregularidad en la distribución de las lluvias.
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Además de reducir la presión sobre el Sistema Cantareira, el proyecto —que tardó cerca de una década en salir del papel— también busca contribuir a la recuperación gradual de los reservorios que abastecen la región metropolitana.
Obra hídrica en SP intenta aliviar presión sobre reservorios

Ubicada en Biritiba Mirim, a cerca de 60 kilómetros de la capital paulista, la estructura capta agua del Ribeirão Sertãozinho, afluente del Río Itapanhaú, y la transporta hasta la Represa Biritiba, que integra el Sistema Alto Tietê.
Actualmente, el conjunto de reservorios opera en torno al 50% de la capacidad, lo que aún se considera un nivel de atención, especialmente ante las oscilaciones recientes registradas en los principales manantiales del estado.
A pesar de la recuperación del Cantareira —que pasó del 19% al 44% entre febrero y marzo— los especialistas evalúan que el escenario aún no es cómodo, principalmente ante la posibilidad de eventos climáticos extremos en los próximos meses.
De acuerdo con la investigación del periódico Estadão, Sabesp apuesta por un paquete de inversiones de R$ 5 mil millones hasta 2027 como estrategia para ampliar la seguridad hídrica, aunque los especialistas señalan lagunas importantes en la gestión del sistema.
Transposición del Itapanhaú amplía oferta de agua
Desde mediados de 2025 hasta finales de marzo de este año, la transposición del Itapanhaú añadió más de 12,5 millones de metros cúbicos al Sistema Alto Tietê, elevando el volumen almacenado del 50,5% al 52,7%, según datos de Sabesp.
En la evaluación del profesor Antonio Carlos Zuffo, de la Unicamp, el refuerzo ayuda a desacelerar la caída de los reservorios y puede garantizar abastecimiento para hasta 1,4 millones de personas diariamente en la región metropolitana.
Aun así, el especialista considera que es pronto para afirmar si el conjunto de obras será suficiente para evitar una nueva crisis hídrica, sobre todo ante la influencia de factores climáticos impredecibles en el comportamiento de los reservorios.
En una entrevista concedida al periódico Estadão, Zuffo destacó que períodos de calor intenso tienden a elevar el consumo y acelerar la evaporación, lo que puede presionar aún más los niveles de almacenamiento.
Estructura de la obra involucra túnel y bombeo intenso

Para viabilizar la operación, se construyó una estructura compleja que incluye cerca de 9 kilómetros de tuberías de acero y un túnel excavado en área de sierra, cerca de la Carretera Mogi-Bertioga, en una región ambientalmente sensible.
La inversión total en la obra llegó a R$ 300 millones, siendo íntegramente financiada por Sabesp, que inició los trabajos en 2020, antes del proceso de desestatización de la compañía.
Mientras la línea de transmisión eléctrica no se complete, el sistema opera con 11 generadores diésel, responsables de mantener el bombeo activo con un consumo promedio de 14 mil litros de combustible por día.
El periódico también señaló que esta solución es provisional y debe ser reemplazada tras la finalización de la infraestructura eléctrica, prevista para entrar en operación en el mes de abril.
Impactos ambientales y preocupaciones en la región
Desde la fase de licenciamiento, la obra enfrenta cuestionamientos de ambientalistas y residentes de la Baixada Santista, principalmente debido a los posibles impactos sobre áreas de Mata Atlántica, manglares y ecosistemas asociados al Río Itapanhaú.
La extracción de agua dulce puede alterar el equilibrio de salinidad en los estuarios, afectando directamente la biodiversidad local, especialmente en áreas que funcionan como viveros naturales para diversas especies marinas.
Además, el proyecto autorizó la deforestación de 12,7 hectáreas, con previsión de compensación ambiental mediante la plantación de 49,1 hectáreas, actualmente en fase de ejecución y mantenimiento.
Otro punto de atención involucra el monitoreo ambiental continuo, que, según Sabesp, incluye mediciones de salinidad y caudal, aunque parte de los equipos esté temporalmente en mantenimiento.
Pérdidas de agua aún son desafío estructural
A pesar del aumento en la oferta de agua, los especialistas advierten que el sistema aún enfrenta pérdidas significativas, con cerca del 29,4% del agua tratada siendo desperdiciada debido a fugas o conexiones irregulares.
Como respuesta, Sabesp afirma haber ampliado inversiones en gestión de pérdidas, incluyendo contratos para monitoreo del consumo y un plan de sustitución de redes antiguas que se extiende hasta 2034.
Desde agosto, los residentes de la región metropolitana conviven con la reducción de la presión en las tuberías durante el período nocturno, medida que dura cerca de diez horas y busca disminuir desperdicios en el sistema.
Ante este escenario, los especialistas resaltan que el equilibrio entre infraestructura, gestión eficiente y condiciones climáticas seguirá siendo decisivo para garantizar el abastecimiento en los próximos años.

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