Proyecto presentado en el Senado propone cambiar el cálculo de la renta familiar del BPC, permitir transición para beneficiarios empleados y considerar gastos esenciales no cubiertos por la red pública
El gobierno evalúa un cambio que puede alterar la forma en que se calcula la renta familiar para acceso y mantenimiento del Beneficio de Prestación Continuada (BPC). La propuesta fue presentada en el Senado por la senadora Roberta Acioly (Republicanos-RR) y busca permitir que beneficiarios mantengan el pago incluso después de conseguir un nuevo empleo formal.
De acuerdo con la Agencia Senado, en publicación del 2 de junio de 2026, el proyecto propone que el valor recibido en un nuevo vínculo laboral sea desconsiderado en el cálculo de la renta per cápita familiar. Sin embargo, esta regla aplica cuando el salario del nuevo empleo sea de, como máximo, un salario mínimo, equivalente a R$ 1.621 en 2026.
La medida, por lo tanto, intenta evitar que el beneficiario pierda automáticamente el BPC al entrar en el mercado de trabajo. Además, el texto crea una especie de transición para casos en que la renta supere el límite previsto.
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Nueva regla puede mantener el BPC incluso tras empleo formal
Por el proyecto presentado en el Senado, cuando el salario del nuevo vínculo supere un salario mínimo, el beneficio aún podrá ser mantenido por hasta 12 meses. Después de ese período, sin embargo, el beneficiario pasará por una reevaluación social.
Así, la propuesta sigue una lógica similar a la Regla de Transición del Bolsa Familia. Es decir, el beneficiario no pierde inmediatamente la protección social solo porque comenzó a trabajar.
Según la Agencia Senado, el texto también prevé que variaciones temporales de renta sean consideradas en la evaluación familiar. En ese caso, podrá ser usada la media de los ingresos recibidos en los últimos 12 meses, cuando ese cálculo represente mejor la condición socioeconómica de la familia.
Gastos esenciales también pueden ser descontados de la renta
Además del cambio en el cálculo de los ingresos, el proyecto también permite descontar gastos continuos y comprobados de los ingresos familiares. Por lo tanto, los gastos indispensables para el beneficiario podrán pesar menos en el análisis del BPC.
Entre los gastos previstos están tratamientos médicos, terapias especializadas, medicamentos, alimentación especial, tecnologías asistivas y otros gastos esenciales. Sin embargo, estos valores solo podrán ser deducidos cuando no sean ofrecidos por el Sistema Único de Salud (SUS) o por la red pública de asistencia social.
De esta forma, la propuesta intenta acercar el cálculo de los ingresos a la realidad vivida por familias que enfrentan costos permanentes. Además, el proyecto busca considerar situaciones en las que los ingresos formales no reflejan, por sí solos, la vulnerabilidad social.
Quién recibe el Beneficio de Prestación Continuada hoy
El BPC paga un salario mínimo por mes a personas mayores de 65 años o más que no reciben jubilación. Además, el beneficio también atiende a personas con discapacidad que demuestren bajos ingresos.
Actualmente, los ingresos familiares por persona deben ser de, como máximo, un cuarto del salario mínimo. En 2026, este límite corresponde a R$ 405,25 por integrante de la familia.
Por lo tanto, el proyecto no crea un nuevo beneficio. En la práctica, propone alterar los criterios utilizados para evaluar los ingresos familiares y la permanencia en el programa.
El cambio coloca ingresos, trabajo y protección social en el centro del debate
La propuesta presentada por la senadora Roberta Acioly coloca el BPC en el centro de una discusión sobre trabajo, vulnerabilidad y asistencia social. Al fin y al cabo, el texto intenta equilibrar la entrada en el mercado formal con el mantenimiento temporal de la protección social.
Al permitir la permanencia por hasta 12 meses en algunos casos, el proyecto busca reducir el riesgo de corte inmediato del beneficio. Además, al considerar gastos esenciales, la propuesta amplía el análisis sobre la real condición económica de las familias.
Ahora, la discusión en el Senado debe definir si el cambio avanzará como alternativa para beneficiarios que comienzan a trabajar, pero aún viven en situación de bajos ingresos. ¿Acaso, un nuevo ingreso siempre significa el fin de la vulnerabilidad social?
