Esto crea un intenso contraste con el lado opuesto, que permanece sin iluminación directa. Sin atmósfera, no hay redistribución de calor, lo que hace que el ambiente sea aún más extremo. Este factor influye directamente en la estructura y el comportamiento de la superficie.

La composición de la superficie apunta a rocas oscuras
Los datos indican que la superficie del exoplaneta está dominada por materiales oscuros, similares al basalto. Este tipo de roca es rica en hierro y magnesio y también está presente en la Luna y en el interior de la Tierra.
Entre los principales elementos identificados se encuentran:
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- Predominio de rocas oscuras
- Presencia de minerales como hierro y magnesio
- Ausencia de materiales claros, como polvo fino
- Indicios de superficie sólida o fragmentada
Esta composición difiere de la corteza terrestre, que posee una mayor diversidad de rocas claras.
El exoplaneta LHS 3844 b no sigue los patrones de la Tierra
La ausencia de agua y atmósfera impide procesos geológicos comunes en nuestro planeta. Sin esos elementos, no hay formación de placas tectónicas como las de la Tierra.
Según el investigador Sebastian Zieba, este tipo de dinámica “indica que la tectónica de placas similar a la de la Tierra no se aplica a este exoplaneta, o es ineficaz”.
Esto explica por qué no hay señales de una corteza rica en silicatos, como el granito. Este escenario apunta a una evolución geológica distinta, sin renovación constante de la superficie.
Antes de llegar a la conclusión más probable, los investigadores consideraron dos hipótesis para explicar la apariencia del exoplaneta:
- Superficie formada por actividad volcánica reciente
- Corteza antigua modificada a lo largo del tiempo por desgaste
La ausencia de señales de gases volcánicos favorece la segunda opción, indicando un exoplaneta con una larga historia de exposición al ambiente espacial.

El exoplaneta LHS 3844 b es considerado un ejemplo importante para entender la diversidad de mundos rocosos en el universo.
Su combinación de calor extremo, ausencia de atmósfera y composición específica ofrece un escenario único para el estudio.
Además, ya se han realizado nuevas observaciones para analizar cómo la superficie refleja la luz en diferentes ángulos, lo que puede revelar aún más detalles sobre su estructura.
Fuente: Olhar Digital
Telescopio revela exoplaneta rocoso sin atmósfera a 48 años luz de la Tierra con temperatura de 725 °C. Datos del telescopio James Webb revelan un mundo rocoso y geológicamente inactivo a solo 48,5 años luz de la Tierra.
Ubicado en la constelación de Indus, a unos 48,5 años luz de la Tierra, el exoplaneta LHS 3844 b ha llamado la atención de los científicos por sus características inusuales, según lo informado por Olhar Digital.
Las observaciones indican que su superficie es oscura, árida y prácticamente sin atmósfera, lo que ofrece nuevas pistas sobre la formación de mundos rocosos fuera del Sistema Solar.
Además, este exoplaneta completa una órbita alrededor de su estrella en solo 11 horas y presenta rotación sincronizada, manteniendo siempre el mismo hemisferio orientado hacia la luz.
Como consecuencia, la cara iluminada alcanza temperaturas cercanas a los 725 °C, creando un ambiente extremadamente hostil.
El exoplaneta LHS 3844 b podría ser geológicamente inactivo
El análisis de los datos llevó a los científicos a considerar que el exoplaneta podría no presentar actividad geológica reciente.
La ausencia de dióxido de azufre (SO₂), generalmente asociado con el vulcanismo, indica que actualmente no están ocurriendo erupciones.
Ante esto, la hipótesis más probable es que la superficie sea antigua y esté cubierta por regolito —material formado a lo largo de miles de millones de años por impactos y desgaste. Este escenario sugiere un ambiente estable, pero sin una renovación geológica significativa.
Los resultados se obtuvieron con el uso del instrumento MIRI, del Telescopio Espacial James Webb, que permitió captar la radiación infrarroja emitida directamente por la superficie del exoplaneta.
Según la investigadora Laura Kreidberg: “Vemos una roca oscura, caliente y árida, desprovista de cualquier atmósfera.”
Estas mediciones se combinaron con datos anteriores del telescopio Spitzer, reforzando las conclusiones sobre las características del exoplaneta.
El exoplaneta LHS 3844 b y la influencia de la rotación sincronizada
El patrón térmico del exoplaneta está ligado a su rotación sincronizada. Como un hemisferio permanece constantemente orientado hacia la estrella, esta región recibe calor continuo.
Esto crea un intenso contraste con el lado opuesto, que permanece sin iluminación directa. Sin atmósfera, no hay redistribución de calor, lo que hace que el ambiente sea aún más extremo. Este factor influye directamente en la estructura y el comportamiento de la superficie.

La composición de la superficie apunta a rocas oscuras
Los datos indican que la superficie del exoplaneta está dominada por materiales oscuros, similares al basalto. Este tipo de roca es rica en hierro y magnesio y también está presente en la Luna y en el interior de la Tierra.
Entre los principales elementos identificados se encuentran:
- Predominio de rocas oscuras
- Presencia de minerales como hierro y magnesio
- Ausencia de materiales claros, como polvo fino
- Indicios de superficie sólida o fragmentada
Esta composición difiere de la corteza terrestre, que posee una mayor diversidad de rocas claras.
El exoplaneta LHS 3844 b no sigue los patrones de la Tierra
La ausencia de agua y atmósfera impide procesos geológicos comunes en nuestro planeta. Sin esos elementos, no hay formación de placas tectónicas como las de la Tierra.
Según el investigador Sebastian Zieba, este tipo de dinámica “indica que la tectónica de placas similar a la de la Tierra no se aplica a este exoplaneta, o es ineficaz”.
Esto explica por qué no hay señales de una corteza rica en silicatos, como el granito. Este escenario apunta a una evolución geológica distinta, sin renovación constante de la superficie.
Antes de llegar a la conclusión más probable, los investigadores consideraron dos hipótesis para explicar la apariencia del exoplaneta:
- Superficie formada por actividad volcánica reciente
- Corteza antigua modificada a lo largo del tiempo por desgaste
La ausencia de señales de gases volcánicos favorece la segunda opción, indicando un exoplaneta con una larga historia de exposición al ambiente espacial.

El exoplaneta LHS 3844 b es considerado un ejemplo importante para entender la diversidad de mundos rocosos en el universo.
Su combinación de calor extremo, ausencia de atmósfera y composición específica ofrece un escenario único para el estudio.
Además, ya se han realizado nuevas observaciones para analizar cómo la superficie refleja la luz en diferentes ángulos, lo que puede revelar aún más detalles sobre su estructura.
Fuente: Olhar Digital

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