Túnel de 13,3 km en el Himalaya lleva agua a 122 mil hectáreas en Nepal y promete transformar región seca en polo agrícola.
En 2024, Nepal alcanzó un hito en una de las obras subterráneas más estratégicas de su infraestructura reciente: la excavación del túnel del Sunkoshi Marin Diversion Multipurpose Project, una estructura de 13,3 kilómetros abierta bajo el Himalaya para transferir agua del río Sunkoshi al río Marin, afluente del Bagmati. Según Tunnel Online, en un reportaje publicado en la edición 05/2024, la máquina Robbins Double Shield TBM de 6,4 metros de diámetro rompió el tramo final el 8 de mayo de 2024, tras atravesar condiciones geológicas complejas y concluir la perforación 11 meses antes de lo previsto.
El objetivo central de la obra es directo y estratégico: llevar agua al sistema de riego del Bagmati y permitir la irrigación de 122 mil hectáreas en los distritos de Rautahat, Dhanusha, Mahottari, Sarlahi y Bara, en el Terai, región agrícola vital del sur de Nepal e históricamente vulnerable a la sequía. El Kathmandu Post informó el 9 de mayo de 2024 que el proyecto también prevé una central eléctrica de 31,07 MW, aprovechando el desnivel entre las cuencas para transformar una intervención hídrica en un sistema integrado de agua, energía y producción de alimentos a escala nacional.
Túnel de 13,3 km atraviesa montañas para conectar dos cuencas y redistribuir agua en Nepal
El Sunkoshi Marin Diversion Project es un ejemplo clásico de trasvase entre cuencas hidrográficas. La lógica detrás de la obra es simple en el papel, pero extremadamente compleja en la ejecución: retirar agua de una región donde es abundante y llevarla a otra donde es escasa.
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En el caso de Nepal, el río Sunkoshi posee un caudal significativo, mientras que áreas del Terai enfrentan períodos prolongados de sequía que limitan la producción agrícola. Para resolver esta diferencia, los ingenieros proyectaron un túnel que atraviesa la cadena montañosa, permitiendo que el agua fluya de un lado a otro.
Esta transferencia no depende de bombeo continuo, lo que reduce costos operativos y hace el sistema más eficiente a lo largo del tiempo.
La obra fue concluida antes de lo previsto y muestra avance en ingeniería de túneles en regiones extremas
Uno de los puntos más impresionantes del proyecto es el plazo de ejecución. Según registros del sector, el túnel fue concluido aproximadamente 11 meses antes de lo previsto, incluso siendo construido en una de las regiones más desafiantes del planeta. El Himalaya presenta condiciones geológicas complejas, incluyendo rocas inestables, presión subterránea elevada y riesgo de infiltraciones.
La excavación fue realizada con máquinas TBM (Tunnel Boring Machine), equipos gigantes que avanzan lentamente por el subsuelo, cortando roca e instalando estructuras de soporte al mismo tiempo.

Este tipo de tecnología es fundamental para obras de esta envergadura, ya que permite mayor precisión y seguridad en ambientes donde métodos tradicionales serían inviables.
El sistema puede irrigar 122 mil hectáreas y cambiar la producción agrícola de una región entera
El impacto más directo del proyecto está en la agricultura. Con la transferencia de agua, Nepal pasa a tener capacidad de irrigar cerca de 122 mil hectáreas de tierras agrícolas que antes dependían exclusivamente de lluvias estacionales. Esto reduce la vulnerabilidad de la producción a períodos de sequía y permite mayor previsibilidad en el cultivo.
La irrigación continua también posibilita la diversificación de cultivos y el aumento de la productividad, ya que los agricultores dejan de depender de ciclos climáticos impredecibles.
En la práctica, el túnel puede transformar una región vulnerable en un polo agrícola más estable, con un impacto directo en la seguridad alimentaria del país.
El proyecto también aprovecha el desnivel para generar energía y aumentar la eficiencia del sistema
Además del riego, el Sunkoshi Marin también incorpora la generación de energía. El desnivel entre las dos cuencas permite la instalación de un sistema hidroeléctrico con una capacidad estimada entre 28 MW y 31 MW, según datos técnicos del proyecto. Esto significa que el agua transferida no solo riega cultivos, sino que también genera electricidad.
Esta combinación de funciones es uno de los puntos más eficientes del proyecto. La misma infraestructura resuelve dos problemas al mismo tiempo: falta de agua y necesidad de energía.
La elección del destino del agua no es aleatoria. El Terai es una de las regiones más importantes de Nepal en términos agrícolas, responsable de gran parte de la producción de alimentos del país. Sin embargo, también es un área vulnerable a las variaciones climáticas, con períodos de sequía que comprometen las cosechas.
Sin un riego adecuado, la producción es limitada e inestable. Con el nuevo sistema, la expectativa es reducir esta dependencia y aumentar la resiliencia de la región frente a eventos climáticos extremos.
El túnel invisible muestra cómo las grandes obras pueden operar sin alterar el paisaje visible
A diferencia de las presas gigantes o los canales abiertos, el Sunkoshi Marin es una infraestructura casi invisible. Gran parte del sistema está enterrada, operando silenciosamente bajo la superficie. Esto reduce el impacto visual y evita desplazamientos masivos de población, comunes en grandes proyectos de superficie.
Este tipo de obra representa una nueva generación de infraestructura, donde el impacto se siente en la economía y el suministro, pero no necesariamente es visible en el paisaje.
Nepal, por su geografía montañosa, tiene gran disponibilidad de agua en algunas regiones y escasez en otras. Proyectos como el Sunkoshi Marin surgen como solución para equilibrar esta distribución.
La lógica es similar a la de otros grandes proyectos globales de trasvase, pero con desafíos adicionales relacionados con la altitud, la geología y el acceso.
La ingeniería en regiones montañosas exige soluciones específicas y un alto nivel técnico
Construir un túnel de esta magnitud en el Himalaya no es solo una cuestión de escala. La región presenta desafíos como:
- presión geológica elevada,
- variación de tipos de roca,
- riesgo sísmico,
- dificultad logística.
Superar estas barreras exige una planificación detallada, equipos avanzados y equipos altamente especializados. El éxito de la obra indica un avance técnico significativo en la capacidad de ejecución en entornos extremos.
La infraestructura hídrica se convierte en un elemento central para la seguridad alimentaria y energética
El caso del Sunkoshi Marin muestra una tendencia global: el agua se está convirtiendo en uno de los recursos más estratégicos del planeta.
Los proyectos que garantizan el acceso, la distribución y el uso eficiente del agua tienen un impacto directo no solo en la agricultura, sino también en la energía y la estabilidad económica.
El túnel puede convertirse en un modelo para otros países con desequilibrio hídrico entre regiones
La solución aplicada en Nepal puede servir de referencia para otros países que enfrentan problemas similares.
Regiones con exceso de agua en un área y escasez en otra pueden adoptar sistemas de trasvase subterráneo como alternativa a grandes presas o canales abiertos.
Ahora la pregunta que queda es directa: si los túneles invisibles ya logran atravesar montañas para redistribuir agua y transformar regiones enteras, ¿cuántos otros proyectos de este tipo se están planificando para enfrentar la escasez hídrica global sin que la mayoría de las personas siquiera lo perciba?

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