En Australia, el sonar de Iberdrola barría el fondo del mar para erigir el parque eólico Aurora Green, en Gippsland, y se topó con el City of Hobart, vapor que se hundió en 1877 con 615 toneladas de carbón: un naufragio de barco de carbón hallado por eólica a 60 metros, justo donde el viento va a sustituir al carbón.
Hay descubrimientos que nadie va a buscar y aun así aparecen. Fue lo que le ocurrió a Iberdrola, gigante española de la energía, en el fondo del mar de Australia. Mientras barría el lecho oceánico con sonar para planear un parque de energía eólica offshore, la empresa se topó con un vapor de hierro que estaba desaparecido hacía casi 150 años. Era el City of Hobart, un barco que se hundió en 1877 cargando 615 toneladas de carbón, hallado justo en el lugar donde el viento va a sustituir ese mismo carbón.
El caso fue noticiado por el sitio de buceo Divernet, especializado en naufragios. El pecio estaba a 60 metros de profundidad, en el área del futuro parque Aurora Green, en Gippsland, y solo fue confirmado después de que Iberdrola pasó las coordenadas a buceadores técnicos. Un naufragio de barco de carbón hallado por eólica: la coincidencia es demasiado poética para ser invención.
Un sonar a la caza de turbinas que encontró un fantasma

Iberdrola realizaba levantamientos geofísicos en el fondo del mar, a principios de 2025, para mapear el terreno donde pretende instalar las turbinas del parque Aurora Green.
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Fue en esta barrida de rutina, hecha con sonar, que el equipo detectó no uno, sino dos naufragios en el área y en los alrededores del futuro parque.
Uno de ellos era un viejo conocido.
El segundo pecio fue identificado como el SS Vicky, un naufragio que ya había sido localizado antes en la misma región de Gippsland.
Pero el otro era el gran premio.
Aquel eco en el sonar resultó ser el City of Hobart, e Iberdrola había, sin querer, encontrado la pieza que los buzos buscaban desde hacía décadas.
Un naufragio de un barco de carbón encontrado por una eólica, de sorpresa.
Quien salió a medir el fondo del mar regresó con un capítulo perdido de la historia marítima australiana.
El City of Hobart, el vapor que desapareció en 1877
La historia del barco es digna de una película antigua.
El City of Hobart era un vapor de hierro que, en julio de 1877, partió de Newcastle rumbo a Melbourne cargando 615 toneladas de carbón.
Tres días después de zarpar, cerca del cabo Wilson’s Promontory, el eje de la hélice se rompió y el agua comenzó a invadir las bodegas.
La tripulación tuvo suerte.
Los marineros lograron escapar en botes salvavidas antes de que el City of Hobart se hundiera por completo, llevando la carga de carbón al fondo.
Y entonces el barco simplemente desapareció del mapa.
Durante casi 150 años, nadie supo exactamente dónde había terminado el City of Hobart, a pesar de varias búsquedas de buzos a lo largo de las décadas.
Era uno de los enigmas de la costa de Gippsland.
Un vapor entero, con nombre y fecha de desaparición conocidos, pero sin dirección en el fondo del mar.
A 60 metros de profundidad, misterio de 150 años

El City of Hobart reposa a 60 metros de profundidad, una profundidad que dificulta el buceo y mantiene el naufragio lejos de curiosos casuales.
A esa profundidad, solo buzos técnicos, con equipo y entrenamiento especiales, pueden descender y regresar con seguridad.
Fue ahí donde entró un grupo apasionado.
El club de buceo Southern Ocean Exploration, de Melbourne, consideraba el barco como un objetivo de búsqueda desde 2008, sin nunca determinar la ubicación exacta.
La pista certera vino de la energía limpia.
Con las coordenadas precisas proporcionadas por Iberdrola, el equipo técnico liderado por Mark Ryan finalmente descendió y confirmó que aquel naufragio era realmente el City of Hobart.
Décadas de búsqueda terminaron gracias a un parque eólico.
Lo que ningún cazador de naufragios había conseguido, un sonar de energía renovable entregó en bandeja.
La ironía: carbón en el fondo, viento en la cima
Y aquí la historia adquiere su toque poético.
El City of Hobart se hundió cargando carbón, el combustible que durante más de un siglo movió el mundo y hoy es villano del clima.
Más de cien años después, fue encontrado justamente debajo de donde nacerán turbinas que producen energía a partir del viento, sin quemar nada.
La coincidencia es casi un símbolo.
En el mismo pedazo de mar, descansa el pasado movido a carbón y se eleva el futuro movido a viento, separados por un siglo y medio de historia.
No es solo una frase bonita.
Este naufragio de barco de carbón hallado por eólica resume, en un solo punto del océano, el cambio energético que el planeta intenta dar.
El viejo combustible se hundió allí.
La energía que lo va a sustituir está a punto de brotar exactamente en el mismo lugar.
El parque Aurora Green y las 150 turbinas
Detrás del hallazgo está un proyecto de peso.
El parque Aurora Green, de Iberdrola, es una planta de energía eólica offshore planeada para el mar de Gippsland, a más de 25 km de la costa.
Si se construye a capacidad total, en tres fases, el Aurora Green tendrá hasta 150 turbinas, cada una con cerca de 20 MW de potencia.
Las cifras del proyecto impresionan.
El área licenciada puede albergar hasta 3 GW de capacidad, suficiente para abastecer un volumen enorme de hogares con energía limpia proveniente del viento.
Es un salto en la transición australiana.
Australia aún depende bastante del carbón, y parques como el Aurora Green forman parte del plan de cambiar plantas fósiles por generación renovable en el mar.
De ahí el peso simbólico del encuentro.
Las mismas 150 turbinas que van a sustituir el carbón revelaron, en el camino, un barco que se hundió justamente cargando carbón.
Cuando la energía limpia se convierte en arqueóloga
El caso del City of Hobart no es una excepción aislada.
Para instalar turbinas en el mar, las empresas de energía eólica necesitan examinar cada metro del fondo, y esta exploración termina revelando tesoros arqueológicos escondidos.
El sonar, el mapeo y el levantamiento geofísico, realizados para la ingeniería, se convirtieron sin querer en herramientas para el descubrimiento del patrimonio sumergido.
Así fue en Gippsland.
La propia Iberdrola reconoció el valor histórico del hallazgo, y los restos ahora están protegidos por una ley australiana de patrimonio cultural subacuático.
La energía limpia se convirtió en aliada de la historia.
En lugar de destruir el pasado, el levantamiento que resultó en el naufragio del barco de carbón encontrado por eólica ayudó a preservarlo y a contarlo.
Es un efecto colateral feliz.
Cada parque eólico offshore que nace puede, de paso, devolver a la humanidad un pedazo de historia que el mar había engullido.
Lo que el caso del City of Hobart muestra
La mayor lección es sobre encuentros improbables entre épocas.
Iberdrola salió para preparar el futuro de la energía y se topó con un símbolo del pasado, cerrando un ciclo de casi 150 años en un único punto del océano.
Donde un barco de carbón se hundió en 1877, el viento generará la electricidad que el carbón un día proporcionó.
Vale, claro, mantener los pies en la tierra.
El Aurora Green aún es un proyecto en fase de estudios y licenciamiento, y levantar 150 turbinas en el mar lleva años, así que la sustitución del carbón por el viento allí es un plan en marcha, no un hecho consumado.
Aun así, la simbología es fuerte.
Pocas imágenes traducen tan bien la transición energética como un naufragio de barco de carbón encontrado por eólica, con el viejo combustible en el fondo y el futuro limpio en la cima.
De la costa de Gippsland para el mundo, el City of Hobart volvió a la superficie como recordatorio.
El carbón tuvo su tiempo, y ese tiempo, en el mar de Australia, está a punto de convertirse en viento.
¿Y tú, imaginabas que la búsqueda de un lugar para turbinas de energía eólica acabaría resolviendo un misterio marítimo de 150 años? Cuéntanos en los comentarios qué piensas de esta coincidencia entre el barco de carbón hundido y el parque eólico que va a nacer en el mismo lugar.
