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En lo alto de las montañas de Colombia, casas sociales comenzaron a salir de una impresora 3D: las paredes se levantaron en 16 horas, con una obra un 30% más rápida, menos desperdicio y hasta un 20% de ahorro en materiales.

Escrito por Carla Teles
Publicado el 05/05/2026 a las 16:04
Actualizado el 05/05/2026 a las 16:06
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Las viviendas sociales terminadas en La Unión, en el departamento colombiano de Antioquia, sitúan a América del Sur ante un hito de la construcción civil al demostrar que la impresión 3D ya puede llegar a zonas remotas, reducir residuos, acelerar los plazos y abrir el camino a nuevos proyectos de vivienda de interés social

Las viviendas sociales terminadas en La Unión, Colombia, y anunciadas el 23 de abril de 2026, marcaron la entrega de lo que fue descrito como el primer proyecto de vivienda social impresa en 3D de América del Sur. La iniciativa fue ejecutada por Cementos Argos con la impresora Bod2, de Cobod, en nombre de la organización sin fines de lucro Fundación Berta Martínez, en una región montañosa del oeste de Antioquia.

Las viviendas sociales tuvieron las paredes impresas en el propio lugar en 16 horas distribuidas a lo largo de tres días, en un entorno de difícil acceso, con carretera de montaña y lluvia intensa. Según los datos del proyecto, el método fue 30% más rápido que la construcción tradicional, generó entre 15% y 30% menos residuos y redujo en 20% los costos de materiales, reforzando el potencial de la impresión 3D para obras de vivienda en áreas remotas.

Cómo se construyeron las viviendas sociales en una zona remota

El proyecto se implementó en una región que ayuda a explicar por qué la experiencia llamó tanto la atención. La Unión se encuentra en una zona montañosa de Colombia, lo que convirtió la logística en una parte importante de la operación. La impresora tuvo que ser transportada en cinco camiones pequeños, enfrentando terrenos difíciles y fuertes lluvias.

Este detalle da peso al resultado porque muestra que las viviendas sociales no se erigieron en una simple obra urbana, sino en un lugar donde la construcción tradicional suele encontrar más obstáculos de transporte, montaje y ritmo de obra. Llevar la impresión 3D a este entorno ayuda a probar que la tecnología puede funcionar fuera de los escenarios más controlados.

Los números que explican el impacto del proyecto

Se entregaron dos viviendas de una sola planta, cada una con 63 metros cuadrados de superficie, con paredes de 2,2 metros de altura y cubierta de madera. La impresión de las paredes se realizó en 16 horas a lo largo de tres días, dentro de un proceso que Cobod clasificó como 30% más rápido que el método constructivo convencional.

Además, el proyecto registró entre 15% y 30% menos residuos y un 20% de ahorro en materiales. En un modelo orientado a viviendas sociales, estos tres indicadores, tiempo, residuos y costo, tienen un peso directo en la posibilidad de replicar la solución a mayor escala.

Qué ofrece cada una de las viviendas

Las viviendas sociales fueron diseñadas para funcionar como viviendas completas y prácticas. Cada unidad cuenta con dos dormitorios, sala, cocina, baño, área de lavandería y balcón, lo que demuestra que la propuesta no era experimental solo en el proceso constructivo, sino enfocada en el uso real.

El diseño también fue pensado con flexibilidad. Según los responsables del proyecto, la configuración interna permite la adaptación del espacio y aún ofrece la posibilidad de expansión lateral futura, lo que es relevante en viviendas de interés social, donde la necesidad de las familias puede crecer con el tiempo.

El material fue ajustado a la realidad de la región

La mezcla de mortero utilizada en la impresión fue desarrollada por Cementos Argos con 99% de materias primas de origen local. Esto reduce la dependencia de insumos importados o de transporte más complejo y refuerza la adaptación de la tecnología al contexto colombiano.

La resistencia a la compresión de las paredes supera los 35 MPa, lo que ayuda a demostrar que las viviendas sociales no fueron tratadas como una simple vitrina de innovación. El proyecto buscó un rendimiento estructural compatible con las exigencias reales de vivienda, y no solo rapidez de ejecución.

Cómo se preparó la estructura para resistir mejor

Casas sociais na Colômbia saem de impressora 3D com paredes em 16 horas, menos desperdício e obra mais rápida que a construção tradicional.
Imagen: COBOD

Según Daniel Duque, director de investigación y desarrollo de Cementos Argos, la mezcla seca utilizada en el proyecto incluye fibras y aditivos químicos que ayudan a resistir las tensiones de retracción plástica y evitan grietas provocadas por el viento, la humedad y las variaciones de temperatura.

Las pruebas se realizaron durante varios meses para evaluar las propiedades mecánicas, la adherencia entre capas, el proceso de curado y el comportamiento estructural de las paredes. Esto es importante porque demuestra que la velocidad de impresión no eliminó la etapa de validación técnica, algo esencial cuando se trata de viviendas sociales en una región sujeta a exigencias estructurales específicas.

El proyecto también tuvo en cuenta el confort térmico

Las paredes se hicieron con doble capa impresa y una cámara de aire intermedia, solución que genera aislamiento térmico y mejora el confort interior. En una región montañosa, esto adquiere importancia porque el ambiente interior de la casa responde mejor a las variaciones climáticas.

Este punto amplía el valor del proyecto. Las viviendas sociales no solo fueron pensadas para ser más rápidas de construir, sino también para ofrecer un mejor rendimiento de uso, uniendo la productividad de la obra y la calidad de la vivienda entregada.

Qué resuelve la impresión 3D y qué continúa en la construcción tradicional

Los responsables del proyecto dejan claro que la impresión 3D no sustituye toda la obra. En general, actúa principalmente en el sistema de paredes, internas y externas, y en algunos casos puede alcanzar los cimientos. Etapas como la cubierta, las instalaciones eléctricas e hidráulicas y los acabados continúan con otros métodos y equipos.

Esto ayuda a entender dónde está la ganancia real. La impresión 3D acelera precisamente una de las partes más pesadas y repetitivas de la construcción, lo cual ya es suficiente para reducir plazos, cortar el desperdicio y mejorar la productividad sin exigir que toda la obra cambie de lógica al mismo tiempo.

Por qué este proyecto puede ser decisivo para las viviendas sociales

Casas sociais na Colômbia saem de impressora 3D com paredes em 16 horas, menos desperdício e obra mais rápida que a construção tradicional.
Imagen: COBOD

El caso colombiano llama la atención porque reúne varios elementos difíciles de encontrar juntos. Es un proyecto de viviendas sociales, implementado en un área remota, con material mayoritariamente local, rendimiento estructural probado y reducción concreta de tiempo y costo.

Cuando la impresión 3D llega a la vivienda social, la discusión deja de ser solo tecnológica y pasa a abordar la escala, el acceso, el presupuesto y la capacidad de entrega. Esto es lo que hace que La Unión gane peso como experiencia relevante para América del Sur.

El próximo paso ya se está preparando

Después de estas dos unidades, los socios del proyecto afirman que ya están estructurando una nueva iniciativa con 20 viviendas sociales agrupadas. El objetivo será ampliar la escala de la tecnología, optimizar el diseño estructural y arquitectónico y hacer el proceso más competitivo económicamente.

En este nuevo modelo, la propuesta será imprimir las paredes fuera de la obra y luego transportarlas para su montaje en el lugar de la construcción. Según los responsables, esta alternativa reduce los costos de instalación de la impresora, aunque exige mejoras en el movimiento y manejo de las piezas.

Qué puede significar este avance para el futuro de la construcción

Cobod afirma que varios clientes ya trabajan en proyectos de vivienda social y accesible en diferentes regiones, mientras que Cementos Argos evalúa nuevas aplicaciones de vivienda rural en Colombia con esta tecnología. Además, la empresa también dice que está estudiando automatizar otras tareas en la obra, como la pintura por aspersión y la aplicación de aislamiento.

Esto sugiere que las viviendas sociales impresas en 3D pueden ser solo el comienzo de una transformación más amplia en la construcción. Si la tecnología sigue escalando, puede pasar de ser una curiosidad de ingeniería a una herramienta concreta para la producción de viviendas en contextos donde el tiempo, el costo y la logística son muy importantes.

Si las viviendas sociales ya lograron salir de una impresora 3D en las montañas de Colombia con menos desperdicio, menor costo y más velocidad, ¿está esta tecnología cerca de alcanzar una escala real en América del Sur o aún enfrentará un largo camino hasta convertirse en rutina?

Fuente: Global Construction Review, reportaje de Joe Quirke, publicado el 23 de abril de 2026.

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Carla Teles

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