Proyecto artesanal creado por Pete Aardema y Kevin Braun llevó un V12 de taller a velocidades cercanas a 430 km/h en El Mirage, reuniendo ingeniería propia, pruebas extremas y tradición de las pruebas de velocidad en tierra.
Pete Aardema y Kevin Braun llevaron a un taller en San Diego, California, un proyecto inusual incluso para el universo de las pruebas de velocidad en tierra: construir un motor V12 artesanal para equipar un coche hecho para correr en lagos secos.
La iniciativa ganó repercusión después de que el vehículo alcanzara 267 mph, cerca de 429,7 km/h, en El Mirage Dry Lake, en el condado de San Bernardino, también en California.
La marca fue registrada el 9 de junio de 2024, según la revista americana Road & Track, con el piloto Scott Goetz al volante.
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Antes de eso, el mismo proyecto ya había aparecido en un paso de 244 mph, aproximadamente 393 km/h, atribuido a Cal Rothe, lo que indicó una evolución gradual del conjunto mecánico desarrollado por el dúo.
Motor V12 artesanal creado para pruebas de velocidad en tierra
El centro del proyecto es un motor V12 de 6,0 litros, también descrito por publicaciones especializadas de Estados Unidos como 369 pulgadas cúbicas.
Aardema y Braun desarrollaron el conjunto sin la estructura de un fabricante, con enfoque en competiciones de velocidad en tierra, categoría en la cual vehículos largos y bajos buscan reducir la resistencia aerodinámica para alcanzar altas velocidades en superficies abiertas.
Antes de la instalación del sistema de óxido nitroso, el V12 naturalmente aspirado ya producía cerca de 920 cv y alcanzaba 9.500 rpm, de acuerdo con el sitio The Drive.
Estos números comenzaron a llamar la atención porque el motor no provino de un superdeportivo o de un prototipo oficial de fábrica, sino de un trabajo independiente de ingeniería, mecanizado y desarrollo en taller.
La base técnica fue construida a partir de estudio y adaptación de componentes de competición.
Braun analizó motores antiguos usados en categorías como NASCAR e IndyCar, desmontó piezas y comparó soluciones aplicadas en estos conjuntos.
A partir de este proceso, él y Aardema desarrollaron un diseño propio para el V12, con uso de impresión 3D en la creación de modelos y moldes.

Óxido nitroso elevó la potencia del V12
La evolución del rendimiento ocurrió con la adopción de óxido nitroso.
Según Road & Track, el V12 recibió un sistema descrito como “300 shot” de nitro, recurso que elevó la estimación de potencia a cerca de 1.200 hp, valor cercano a 1.200 cv en la forma en que el dato suele aparecer en textos automotrices internacionales.
Con este aumento, el coche superó la meta intermedia de 259 mph y llegó a los 267 mph en El Mirage.
La misma publicación informó que el nitro comenzó a actuar alrededor de 180 mph, o cerca de 289 km/h, cuando el vehículo ya estaba a alta velocidad en una pista de limo compactado.
El tipo de superficie ayuda a explicar la complejidad del intento.
En El Mirage, el piso no ofrece las mismas condiciones de adherencia de una pista asfaltada.
El piloto necesita administrar la estabilidad del coche, la tracción disponible y las variaciones del terreno, factores que ganan peso a medida que la velocidad se aproxima a 430 km/h.
Lakester artesanal fue probado en El Mirage
El vehículo usado en el proyecto es un lakester, tipo de coche tradicional en pruebas de velocidad en tierra.
A diferencia de un automóvil de calle, está diseñado para una función específica: reducir la resistencia del aire y mantener control direccional a velocidades muy por encima de las observadas en vías convencionales.
La estructura recibió chasis tubular personalizado, entre-ejes largo y transmisión manual secuencial.
Esta configuración permite explorar la gama de rotación del V12, pero también exige un ajuste preciso de suspensión, aerodinámica, neumáticos y relaciones de marcha para que el conjunto pueda transformar potencia en velocidad de forma controlada.
En un coche de este tipo, el rendimiento no depende solo del motor.
La distribución de peso, el comportamiento en línea recta y la capacidad de mantener estabilidad durante la aceleración influyen directamente en el resultado.
Por eso, cada nuevo intento suele generar datos para nuevos ajustes en el taller.
La trayectoria de Aardema y Braun no se limita a este V12 de 6,0 litros.
El sitio Engine Swap Depot registró que la dupla también presentó, en 2025, otro V12 artesanal de 4,96 litros, desarrollado para la clase D de Bonneville, con cabezales formados a partir de piezas de motores Oldsmobile Aurora V8 usados en la IndyCar.
Proyecto combina taller independiente e ingeniería de competición
El interés por el V12 de Aardema y Braun está ligado a la combinación de construcción independiente, potencia elevada y aplicación en una categoría de velocidad extrema.
En un sector en el cual muchos avances pasan por grandes centros de ingeniería, simulación computacional y presupuestos elevados, el proyecto muestra un camino basado en fabricación propia, pruebas sucesivas y conocimiento acumulado en taller.
Esta lectura, sin embargo, no transforma el trabajo en improvisación.
El bloque, las culatas, el cigüeñal y otros componentes fueron hechos a medida para el motor.
Una arquitectura de 12 cilindros exige control riguroso de vibración, alimentación, refrigeración, lubricación y resistencia mecánica, especialmente cuando opera en revoluciones cercanas a 10.000 rpm.
La historia también se conecta a la cultura de las pruebas de velocidad en tierra en los Estados Unidos.
Lugares como Bonneville y El Mirage reúnen desde hace décadas a constructores independientes, equipos pequeños y proyectos experimentales, en los cuales la búsqueda de récords implica tanto capacidad técnica como sucesivas etapas de validación en pista.
Récord en El Mirage vino tras evolución gradual
La primera marca de mayor repercusión del proyecto, en la franja de 244 mph, puso al V12 de Aardema y Braun en evidencia entre publicaciones especializadas.
En ese momento, según The Drive, el equipo aún trabajaba para añadir nitro e intentar llegar a 259 mph, objetivo que acabó superado cuando el coche alcanzó 267 mph en El Mirage.
La secuencia sigue una lógica común en este tipo de competición.
Un paso exitoso revela información sobre temperatura, presión, tracción, estabilidad y respuesta del motor.
Después del intento, el equipo puede revisar datos, identificar limitaciones y reforzar piezas antes de una nueva ida al lago seco o a las salinas.
Registros en vídeo publicados posteriormente también mostraron que el proyecto enfrentó problemas mecánicos en intentos más agresivos, incluyendo daños asociados a detonación y mezcla pobre, según descripciones técnicas relacionadas al material.
Este tipo de ocurrencia es compatible con el nivel de exigencia de motores de alta potencia, en los cuales pequeñas variaciones de combustible, ignición y temperatura pueden afectar la confiabilidad.
Alcanzar cerca de 430 km/h exige más que potencia
Al alcanzar 267 mph, el coche comienza a enfrentar un conjunto de limitaciones que va más allá de la aceleración.
La resistencia del aire aumenta de forma significativa a medida que la velocidad sube, lo que exige mucha más potencia para ganancias cada vez menores.
En ese punto, aerodinámica, estabilidad y seguridad mecánica pasan a ser tan relevantes como el número de caballos.
El espacio disponible en El Mirage también impone restricciones.
Road & Track cita una franja de 1,3 millas, cerca de 2,1 km, distancia en la cual el coche necesita acelerar, mantener trayectoria y completar el recorrido.
Para un vehículo que se aproxima a 430 km/h, este intervalo exige que motor, transmisión y piloto trabajen dentro de un margen estrecho.
El caso de Aardema y Braun sigue siendo relevante porque combina técnicas tradicionales de construcción mecánica con herramientas modernas, como impresión 3D para moldes y prototipado.
El resultado es un V12 artesanal que salió de un taller independiente y alcanzó velocidades normalmente asociadas a proyectos industriales de gran escala.
La continuidad del trabajo indica que el objetivo no era solo registrar un recorrido aislado.
Cada intento pasó a funcionar como etapa de desarrollo, con nuevas lecturas sobre el comportamiento del coche y del motor en condiciones extremas.


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