El complejo Ten Degrees, en Croydon, muestra cómo la construcción modular puede salir de las casas pequeñas y llegar a edificios altos. Con 546 apartamentos, módulos listos de fábrica y montaje con grúas, el proyecto se convirtió en un caso fuerte sobre velocidad, vivienda urbana y obras en áreas densas.
La construcción modular ganó un ejemplo de peso en Londres. En el complejo Ten Degrees, en Croydon, dos torres residenciales de 44 y 38 pisos fueron erigidas con más de 1.500 módulos listos.
La información fue divulgada por Vision Volumetric, empresa de construcción volumétrica, que presentó los datos centrales del proyecto. El emprendimiento también es conocido como 101 George Street y reúne 546 apartamentos.
El impacto más fuerte está en el plazo. Desde la excavación hasta la conclusión, la obra llevó 26 meses y tuvo una reducción del 42% en comparación con la construcción tradicional. Para ciudades llenas y con poco espacio, este tipo de obra cambia la conversación sobre cómo construir más rápido.
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Más de 1.500 módulos listos transformaron el Ten Degrees en un hito de la construcción modular en Londres
El Ten Degrees fue desarrollado por Tide Construction y fabricado por Vision Modular Systems. El proyecto se encuentra en Croydon, región de Londres, y combina escala residencial con construcción industrializada.
La idea central es simple de entender. En lugar de hacer casi todo en el sitio de construcción, muchas partes del edificio fueron producidas antes y llegaron al lugar como unidades volumétricas. Estas unidades son bloques completos que forman partes del edificio.
En el caso del Ten Degrees, fueron más de 1.500 unidades volumétricas entregadas al sitio de construcción. Luego, estos módulos fueron posicionados en las torres hasta formar los dos edificios residenciales de 44 y 38 pisos.
Este número llama la atención porque muestra que la construcción modular no se quedó restringida a obras pequeñas. Fue utilizada en un conjunto alto, con cientos de viviendas y fuerte presencia urbana.
Cómo módulos hechos en fábrica lograron convertirse en dos torres residenciales de más de 40 pisos
Los módulos llegaron al sitio de construcción ya equipados. Esto significa que una parte importante de la obra fue hecha antes de la llegada al terreno, en un ambiente industrial, con etapas repetidas y más organizadas.
Después de la fabricación, las unidades fueron llevadas al lugar e instaladas con grúas. Estas grúas quedaron posicionadas sobre los núcleos de concreto de los edificios.
El núcleo de concreto es la parte central y firme de la torre. Ayuda a dar soporte y alberga áreas importantes de circulación. Con esta base lista, los módulos pudieron ser izados y encajados en secuencia.
Este método muestra una lógica diferente de la obra tradicional. Primero se fabrica gran parte de la estructura, luego se transporta, después se monta en el lugar. El resultado fue un complejo con 546 apartamentos y dos torres altas.
Plazo de 26 meses y reducción de 42% muestran por qué el caso llamó la atención en el sector
El tiempo de obra es uno de los puntos más fuertes del Ten Degrees. El período entre la excavación y la conclusión fue de 26 meses, con economía de programa de 42% en relación al modelo tradicional.
Vision Volumetric, empresa de construcción volumétrica, detalló que más de 1.500 unidades volumétricas fueron entregadas al sitio ya equipadas. El montaje utilizó grúas colocadas sobre los núcleos de concreto.
En la práctica, este tipo de reducción puede hacer diferencia en áreas urbanas. Una obra más corta tiende a ocupar el terreno por menos tiempo y puede disminuir impactos en la rutina del entorno.
El caso también ayuda a explicar por qué la construcción modular pasó a interesar proyectos de gran porte. Cuando la fabricación y el montaje siguen una secuencia clara, el plazo deja de depender solo del ritmo tradicional del sitio.
Construcción modular en edificios altos cambia la idea de que módulo listo sirve solo para obra pequeña
Mucha gente aún asocia construcción modular a casas de una planta o edificios bajos. El Ten Degrees muestra otro camino, con módulos listos formando torres de 44 y 38 pisos.
Este punto es importante porque las ciudades grandes necesitan más viviendas en áreas ya ocupadas. Construir hacia arriba es una forma de aprovechar mejor el suelo, principalmente en regiones con alta demanda por apartamentos.
El proyecto también entra en el debate sobre alquiler residencial y regeneración urbana. Muestra que la construcción modular puede participar en emprendimientos destinados a la vivienda en áreas densas.
Con 546 apartamentos, el Ten Degrees no es solo una vitrina técnica. Muestra una aplicación real de la construcción volumétrica en escala urbana, con altura, cantidad de unidades y plazo reducido.
Grúas sobre los núcleos de concreto fueron decisivas para montar las torres con módulos listos
El montaje de las torres requirió una logística planificada. Las grúas fueron instaladas sobre los núcleos de concreto, lo que permitió izar y posicionar las unidades volumétricas a lo largo de los pisos.
Este detalle es uno de los puntos más curiosos del proyecto. No bastaba con producir los módulos en fábrica. Era necesario crear una forma eficiente de llevar cada unidad al punto correcto de la torre.

En edificios altos, la secuencia de montaje debe ser cuidadosa. Cada módulo depende de la posición correcta para que el conjunto avance sin comprometer la organización de la obra.
Por eso, el Ten Degrees se convirtió en un caso destacado. Muestra que la construcción modular en altura requiere fábrica, transporte, grúas y obra trabajando como partes de un mismo engranaje.
Lo que el Ten Degrees revela sobre el futuro de las obras en grandes ciudades
El Ten Degrees muestra que la construcción modular puede entrar en el centro de la discusión sobre vivienda urbana. El proyecto unió edificios altos, módulos listos y una reducción relevante de plazo.
La obra también muestra que el sitio de construcción puede dejar de ser el único lugar donde nace el edificio. Una parte importante del edificio puede ser preparada antes, llegar lista y ser montada con más rapidez.
Este modelo no elimina la complejidad de una torre residencial. Sin embargo, cambia la forma de organizar la obra y muestra que módulos de fábrica pueden alcanzar escala vertical.
En una ciudad grande, este tipo de solución llama la atención porque combina densidad, rapidez y uso planificado del espacio. El caso de Croydon prueba que la construcción modular puede ser asunto de edificio alto, no solo de obra pequeña.
Al final, el Ten Degrees se destaca por reunir números difíciles de ignorar: 44 y 38 pisos, más de 1.500 módulos listos, 546 apartamentos, 26 meses de obra y 42% de reducción en el plazo.
La pregunta que queda es simple: si módulos listos ya lograron formar torres de este tamaño en Londres, ¿qué aún impide que esta solución avance en grandes ciudades brasileñas? Comparta su opinión en los comentarios.


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