Las tendencias recientes revelan cambios drásticos en el comportamiento de los jóvenes profesionales durante las postulaciones, indicando desafíos inéditos para reclutadores y el mercado laboral, que enfrenta un escenario de desconfianza creciente e impactos directos en las estrategias de contratación y retención.
Casi la mitad de los jóvenes de la generación Z admite haber mentido o exagerado en sus postulaciones de empleo, un índice que enciende una alarma para el mercado laboral en Brasil y en el mundo.
De acuerdo con un informe reciente del sitio de reclutamiento career.io, el 47% de los profesionales nacidos entre 1997 y 2012 reconocen que han utilizado alguna forma de distorsión en la información proporcionada durante procesos de selección.
Este porcentaje supera significativamente al de los millennials —generación que engloba a los nacidos entre principios de los años 1980 y mediados de la década de 1990— de los cuales el 38% admite haber hecho lo mismo.
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Para tener una idea, este comportamiento entre la generación Z es más del doble que el de la generación X (20%) y llega a ser cinco veces mayor que el registrado entre los baby boomers (9%), según datos compilados por Newsweek a partir del estudio de career.io.
Este escenario plantea cuestiones importantes para las empresas, que ya enfrentan desafíos crecientes para contratar jóvenes recién graduados y jóvenes profesionales, en medio de una reputación cada vez más negativa de la generación Z en el mercado.
¿Qué está detrás del comportamiento de la generación Z?
Los expertos apuntan que la falta de experiencia profesional es uno de los factores que explican el aumento en el número de jóvenes que recurren a la mentira o al exagero durante los procesos de selección.
Sin un historial robusto de actuación o resultados concretos para presentar, muchos jóvenes ven esta práctica como un medio para aumentar sus posibilidades de conseguir el empleo deseado.
Esta realidad también refleja una presión creciente por parte de las redes sociales, donde la exposición constante y la cultura de la «performance perfecta» influyen en la forma en que estos candidatos se presentan, buscando parecer más preparados de lo que realmente están.
Además, el mercado cada vez más competitivo y la dificultad de acceso a oportunidades hacen que estos jóvenes sean más vulnerables a intentos de «maquillar» sus currículos.
Los impactos para las empresas y el mercado
Según un informe divulgado recientemente por la plataforma Intelligent.com, una de cada seis empresas informa dudas para contratar recién graduados debido a preocupaciones con la falta de preparación, comunicación y profesionalismo.
Este escenario se agrava cuando consideramos que, en 2024, seis de cada diez empleadores admitieron haber despedido graduados universitarios contratados en el mismo año.
Además, uno de cada siete gestores afirmó que pretende evitar contratar nuevos graduados el próximo año, debido a la experiencia negativa con estos profesionales, conforme al levantamiento de Intelligent.com.
Este comportamiento puede causar pérdidas financieras y operativas significativas para las organizaciones.
De acuerdo con el sitio business.com, una contratación inadecuada puede costar hasta el 30% del salario del empleado en el primer año, considerando gastos con capacitación, productividad reducida y posible sustitución.
Así, la práctica de mentir en postulaciones no solo pone en riesgo la credibilidad del candidato, sino que también representa un riesgo para las empresas, que invierten tiempo y recursos en la integración de profesionales que pueden no cumplir con las expectativas.
La visión de los reclutadores
Reclutadores entrevistados para el informe destacan que el comportamiento de la generación Z genera una desconfianza creciente durante los procesos de selección.
“Estamos notando un aumento en la necesidad de verificar más rigurosamente la información de los candidatos, desde el historial académico hasta experiencias previas”, revela un especialista en RH escuchado por Newsweek.
Esta búsqueda de una mayor verificación prolonga los procesos de selección y aumenta los costos para las empresas, que deben implementar herramientas de verificación y evaluaciones más detalladas.
¿Qué cambia para los jóvenes profesionales?
Ante este escenario, la generación Z necesita estar atenta a los riesgos involucrados en exagerar o distorsionar sus calificaciones.
Además de la posibilidad de perder una oportunidad de empleo, la práctica puede comprometer la reputación profesional a largo plazo y perjudicar el desarrollo de una carrera sólida.
Los expertos orientan que, en lugar de intentar ocultar o alterar información, los jóvenes candidatos busquen mejorar sus habilidades, invertir en pasantías y cursos complementarios, y utilizar estrategias de autoconocimiento para presentar sus reales competencias.
El mercado laboral valora cada vez más la transparencia y la autenticidad, especialmente en tiempos de transformación digital y rápida evolución de las demandas profesionales.
Desafíos y perspectivas para el futuro
La generación Z enfrenta el desafío de conquistar su espacio en un mercado cada vez más exigente y dinámico.
No obstante, la solución no está en mentir o exagerar, sino en adaptarse a las nuevas realidades con honestidad y esfuerzo constante para el mejoramiento profesional.
Las empresas, a su vez, necesitan desarrollar estrategias para apoyar la formación y el desarrollo de estos jóvenes profesionales, ofreciendo capacitaciones, mentorías y un ambiente que favorezca el aprendizaje y la innovación.
Esta postura colaborativa puede reducir los índices de desconfianza y mitigar los impactos negativos causados por información falsa en postulaciones.
¿Y tú, has pasado por alguna situación en la que sentiste que la honestidad fue puesta a prueba durante un proceso de selección? ¡Comparte tu opinión y cuenta tu experiencia!

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