A los 18 años, Mathis Vérité camina largas distancias todos los días, sale antes del amanecer, enfrenta el desgaste físico y mental, y moviliza apoyo para ampliar el acceso educativo infantil
Mathis Vérité, estudiante francés de 18 años, ganó visibilidad en las redes sociales al decidir caminar 32 kilómetros todos los días de la semana para cumplir con su rutina académica y apoyar una causa benéfica. La iniciativa, anunciada en su cuenta de Instagram, llamó la atención por la disciplina involucrada y la motivación social que sostiene el desafío.
Un desafío que va más allá del campus
A finales de enero, el joven explicó que la caminata diaria tiene como objetivo recaudar fondos para facilitar el acceso a la educación de niños que viven en áreas desérticas en otras partes del mundo.
En una entrevista a medios de comunicación locales, Mathis afirmó que muchas personas se quejan de despertarse temprano o de trayectos largos, pero hay niños sin las condiciones básicas para asistir a la escuela.
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Según él, la educación debería ser un derecho, no un privilegio restringido a pocos, reflexión que también lo llevó a repensar su propia realidad.
Rutina exigente desde la madrugada
De acuerdo con el relato del estudiante, el día comienza alrededor de las 3:30 de la mañana, justo después de que suene la alarma.
Treinta minutos después, sale de casa usando zapatillas de correr, ropa reflectante, una linterna y llevando una mochila de 10 kilos.
Aunque la distancia hasta el instituto Notre-Dame-de-la-Fidélité es corta, Mathis atraviesa varias ciudades para cumplir el desafío llamado “480 km para aprender”.
El trayecto toma entre tres y tres horas y media, dependiendo del clima y del estado de ánimo, según declaró. Después del período escolar, repite la misma caminata de regreso a casa, enfrentando el desgaste físico y mental diario.
Apoyo y propósito colectivo del estudiante
Para viabilizar la compra de bicicletas destinadas a los niños, Mathis cuenta con el apoyo de Enfants du Désert, organización sin fines de lucro dedicada a mejorar las condiciones de vida, salud y educación infantil.
A pesar del cansancio acumulado, el joven mantiene la convicción de que cada paso ayuda a reducir la brecha educativa e inspira a otras personas a actuar.
Con información de O Globo.

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