Científicos brasileños detectan microplásticos en Brasil en aguas profundas, revelando avance de la contaminación oceánica en el Atlántico Sur.
La presencia de microplásticos en Brasil ganó un nuevo capítulo después de que investigadores identificaran residuos plásticos y contaminantes químicos en organismos y sedimentos recolectados entre 400 y 1.500 metros de profundidad en la Cuenca de Santos, ubicada a unos 140 kilómetros de la costa brasileña. Según datos publicados por el IPEN el día 20 de mayo de 2026, el estudio refuerza el avance de la contaminación oceánica en áreas antes consideradas poco impactadas por la actividad humana.
La investigación fue publicada en la revista científica Marine Pollution Bulletin y conducida por científicos brasileños del Instituto Oceanográfico de la Universidad de São Paulo (IO-USP) y del Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (Ipen). El trabajo amplía la preocupación sobre los efectos de contaminantes invisibles en aguas profundas del Atlántico Sur.
Microplásticos en Brasil llegan al fondo del océano Atlántico
Los investigadores analizaron sedimentos, peces e invertebrados recolectados durante dos cruceros científicos realizados en septiembre y noviembre de 2019 por el buque oceanográfico Alpha Crucis, de la USP.
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El levantamiento encontró microplásticos en Brasil en especies marinas que viven en aguas profundas, además de sustancias clasificadas como contaminantes orgánicos persistentes, conocidos internacionalmente como POPs.
Entre los compuestos identificados estaban:
- PCBs, utilizados históricamente como aislantes eléctricos;
- PBDEs, usados como retardantes de llamas;
- fibras plásticas ligadas a la industria textil;
- polímeros resistentes aplicados en estructuras industriales.
El investigador Gabriel Stefanelli-Silva, primer autor del estudio, participó de la investigación durante su doctorado en el IO-USP con apoyo de la FAPESP. Ya la coordinación científica tuvo participación de Paulo Sumida, responsable del Laboratorio de Ecología y Evolución de Mar Profundo del instituto.
La contaminación oceánica avanza hasta regiones entre 400 y 1.500 metros
Los resultados muestran que la contaminación oceánica ya alcanza regiones extremadamente profundas del ambiente marino. El mar profundo comienza a partir de 200 metros por debajo de la superficie, pero los análisis fueron más allá, alcanzando áreas entre 400 y 1.500 metros.
En los sedimentos marinos, los científicos brasileños encontraron PCBs. En los peces analizados, aparecieron tanto PCBs como PBDEs, indicando la presencia continua de contaminantes químicos en el ecosistema oceánico.
Entre las especies estudiadas estaban:
- Parasudis truculenta;
- Hoplostethus occidentalis;
- Coelorinchus marinii;
- Neoscopelus macrolepidotus.
Según los investigadores, estos contaminantes pueden recorrer largas distancias por la atmósfera y las corrientes marítimas antes de alcanzar las aguas profundas.
Científicos brasileños investigan relación entre residuos e industria offshore
El estudio también plantea hipótesis sobre posibles fuentes de la contaminación encontrada en la Cuenca de Santos.
Entre los materiales detectados estaban poliamida y poliacrilonitrilo, utilizados principalmente por la industria textil. Los investigadores también identificaron poliestireno, poliariletercetona y polisulfuro, materiales usados en aplicaciones industriales resistentes.
Los científicos brasileños señalan que parte de estos residuos puede estar relacionada con las actividades offshore en la región. Actualmente, cinco plataformas operan en el área y otras seis están previstas para entrar en funcionamiento hasta 2027.
Aunque el estudio no establece una relación directa definitiva, los datos refuerzan la necesidad de ampliar el monitoreo ambiental en las áreas de exploración marítima.
Microplásticos en Brasil afectan organismos que viven en aguas profundas
La investigación reveló que organismos detritívoros y filtradores están entre los más vulnerables a la ingestión de residuos plásticos.
Entre las nueve especies de invertebrados analizadas, el pepino de mar Deima validum presentó la mayor concentración de microplásticos en el sistema digestivo.
Este tipo de organismo vive directamente sobre los sedimentos marinos y se alimenta de partículas depositadas en el fondo oceánico. Por eso, acaba funcionando como un indicador importante de la contaminación oceánica en aguas profundas.
Los investigadores advierten que los impactos pueden incluir:
- alteraciones fisiológicas;
- daños reproductivos;
- acumulación de sustancias tóxicas;
- desequilibrios en la cadena alimentaria marina.
La preocupación aumenta porque muchos contaminantes persistentes permanecen activos en el ambiente durante décadas.
Control riguroso evitó contaminación de las muestras analizadas
Para garantizar la precisión de los resultados, los científicos brasileños siguieron protocolos rigurosos durante todas las etapas del estudio.
Los equipos utilizaron ropa sin fibras sintéticas, además de instrumentos específicos para evitar interferencias externas. También se realizaron controles constantes del aire y de las superficies de los laboratorios.
Este cuidado fue considerado esencial porque partículas microscópicas de plástico pueden contaminar muestras con facilidad, comprometiendo análisis científicos en investigaciones sobre microplásticos en Brasil.
El estudio forma parte del proyecto “Diversidad y evolución de peces de océano profundo (DEEP-OCEAN)”, coordinado por el profesor Marcelo Roberto Souto de Melo dentro del Programa Biota, financiado por la FAPESP.
Contaminación oceánica ya había sido identificada incluso en la Antártida
El equipo responsable de la investigación también participó en análisis anteriores que involucraron organismos recolectados en la Antártida entre 1984 y 2016.
En uno de los trabajos, los investigadores encontraron el registro más antiguo conocido de microplásticos en la región antártica. El material identificado era una fibra de poco más de 2 milímetros localizada en las vísceras de un pequeño crustáceo recolectado en 1986.
El descubrimiento muestra cómo la contaminación oceánica se ha extendido globalmente a lo largo de las últimas décadas, alcanzando ambientes considerados extremadamente remotos.
Para los especialistas, el avance de estos residuos invisibles demuestra que las actividades humanas tienen impactos mucho más amplios de lo que se imaginaba años atrás.
Aguas profundas exigen investigaciones complejas y monitoreo constante
Estudiar aguas profundas sigue siendo uno de los mayores desafíos de la ciencia marina. Las expediciones requieren barcos especializados, equipos avanzados e inversiones elevadas.
Aun así, los científicos brasileños refuerzan que el monitoreo continuo de estas áreas es fundamental para comprender los efectos ambientales causados por los microplásticos en Brasil y por los contaminantes persistentes.
Según Paulo Sumida, el mar profundo aún es poco conocido, pero posee una enorme importancia ecológica para el equilibrio de los océanos.
Los investigadores destacan que comprender el origen de los contaminantes y sus impactos sobre la biodiversidad será esencial para el desarrollo de estrategias futuras de preservación ambiental.
Contaminación invisible amplía alerta global sobre el futuro de los océanos
El descubrimiento de residuos plásticos y compuestos tóxicos en aguas profundas brasileñas refuerza la alerta internacional sobre el avance silencioso de la contaminación oceánica.
El estudio muestra que microplásticos en Brasil ya alcanzan regiones extremadamente distantes de la costa, afectando especies marinas y ecosistemas estratégicos del Atlántico Sur.
Además de ampliar el conocimiento científico sobre el tema, la investigación conducida por científicos brasileños evidencia la necesidad de fortalecer políticas ambientales, ampliar programas de monitoreo y reducir la emisión de residuos que permanecen activos en el ambiente por décadas.
A medida que nuevos estudios avanzan, crece también la percepción de que los impactos humanos sobre los océanos son mucho más profundos y duraderos de lo que se imaginaba hasta hace pocos años.
Con información del Instituto de Pesquisas Energéticas e Nucleares (IPEN)


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