Más de 1,4 mil millones de barriles de petróleo están parados en el mar debido a sanciones contra Rusia, Irán y Venezuela, creando un excedente global que presiona la oferta, distorsiona el mercado y mantiene el Brent estabilizado incluso ante el exceso.
El mercado internacional de petróleo vive un momento de fuerte contradicción. Aunque la oferta esté aumentando, los precios se mantienen relativamente estables.
Al mismo tiempo, barcos cargados con barriles sancionados navegan sin destino claro, reforzando un escenario de incertidumbre.
Todo este movimiento revela una nueva dinámica: el petróleo almacenado en el mar está moldeando el comportamiento de los precios con más fuerza que los flujos tradicionales.
-
Opep reduce previsión de demanda de petróleo en 2026, pero apuesta por la recuperación del mercado global en 2027
-
Buques tanque de Braskem de nueva generación cruzarán más de 5.500 millas náuticas entre EE. UU. y Brasil, reducirán el 30% de las emisiones de CO₂ y transportarán nafta con motores modernos, casco optimizado y enfoque en la eficiencia en el mar en una ruta estratégica.
-
Weatherford garantiza contratos offshore en Brasil hasta 2030 con operaciones en el campo de Búzios y Cuenca de Campos.
-
Rocas que dan petróleo: el lugar con más petróleo del planeta, con más de 30 campos supergigantes y 5 mil millones de barriles en cada uno
Según datos recientes, el volumen de petróleo “sobre el agua” ya supera los 1,4 mil millones de barriles.
Se trata de un aumento expresivo, 24% por encima de la media registrada entre 2016 y 2024. Y, aunque parte de este acúmulo provenga de grandes productores tradicionales, otra parcela —aún más sensible— está ligada a países bajo sanciones internacionales.
Excedente de petróleo crece mientras la Opep+ y productores independientes amplían la oferta
Para entender la expansión de este stock global, es necesario observar el aumento generalizado de la producción. De acuerdo con Vortexa, hubo un salto anual del 16% en el volumen exportado por grandes productores.
Además, la Opep+ ha estado revirtiendo recortes que limitaban la oferta, ampliando el bombeo. Paralelamente, países fuera del cartel también refuerzan su presencia. Brasil, Guayana y Estados Unidos elevan sus exportaciones y añaden nuevas cargas al mercado. Con esto, el petróleo disponible avanza de manera consistente.
Sin embargo, este no es el único motor del acúmulo. El escenario se torna aún más complejo cuando se suman las remesas de Rusia, Irán y Venezuela —países que enfrentan restricciones impuestas por grandes potencias.
El volumen de petróleo proveniente de naciones sancionadas ha aumentado de manera acelerada. Los barriles llamados “oscuros” —por viajar sin informaciones claras de origen o destino— crecieron un 82% en solo un año. En los últimos tres meses, este ritmo se intensificó.
La geopolítica explica parte de este desequilibrio. India y China, históricamente los dos mayores compradores de petróleo ruso, han reducido nuevas adquisiciones desde que Estados Unidos sancionó a Lukoil y Rosneft en octubre.
Además, Washington aplicó nuevas restricciones a un terminal chino en la provincia de Shandong, que recibía grandes volúmenes de petróleo iraní.
Así, incluso con alta oferta, vender se ha vuelto más difícil. Las sanciones no impiden que Rusia e Irán produzcan petróleo. Sin embargo, limitan el acceso a compradores confiables. Como consecuencia, los barcos quedan parados en el mar, acumulando cargas sin destino cierto.
Mercado debate si debe o no contabilizar petróleo sancionado en la oferta global
El crecimiento acelerado de este petróleo no comercializado plantea un dilema al mercado. Los barriles que viajan sin compradores representan, hoy, alrededor del 15% de la oferta mundial. Esto significa que son demasiado grandes para ser ignorados.
Por otro lado, expertos defienden que, si las principales economías no están dispuestas a recibirlos, estos volúmenes podrían ser excluidos de los cálculos de oferta disponible.
Esto modificaría profundamente la lectura actual, principalmente ante la tensión entre oferta abundante y precios estables.
En el pasado, sin embargo, Rusia logró sortear sanciones creando una compleja “flota sombra”, capaz de realizar transacciones y transferencias entre barcos para enmascarar el origen del petróleo.
Durante una visita reciente a India, Vladimir Putin reiteró que el país está dispuesto a proporcionar remesas “ininterrumpidas” al mercado indio.
Si Moscú logra reestructurar sus cadenas logísticas, volviendo a abastecer a India y China con intermediarios no sancionados, la demanda global de petróleo de productores libres de sanciones podría caer. Esto tendería a presionar aún más el precio del Brent.
Por qué el Brent sigue estable, a pesar del excedente marítimo
Aun con más petróleo disponible, el Brent se ha mantenido entre US$ 61 y US$ 66 por barril en los últimos dos meses. La aparente estabilidad, poco común en períodos de exceso, tiene algunas explicaciones.
Uno de los motivos es la estrategia china de reforzar sus stocks. De acuerdo con Rystad Energy, China ha estado enviando alrededor de 290 mil barriles por día a unidades de almacenamiento a lo largo de este año. Esta práctica funciona como un “amortiguador”, absorbiendo parte del exceso global.
Además, las autoridades chinas están preocupadas por posibles interrupciones en el suministro internacional. Por eso, aumentan las reservas estratégicas como forma de seguro energético. El impacto de esta decisión es significativo, ya que los stocks estratégicos influyen menos en los precios que los inventarios comerciales.
No obstante, los analistas advierten que, si este exceso migra de los barcos a instalaciones en tierra, el mercado podría sufrir un choque inmediato.
Solo para ilustrar, Rystad estima que China acumuló 97 millones de barriles este año. Si la mitad de este volumen terminara en centros de almacenamiento de la OCDE, como Cushing, Oklahoma, los stocks locales podrían alcanzar los 70 millones de barriles —número cercano al registrado cuando el WTI entró en territorio negativo, en abril de 2020.
En ese momento, los operadores tuvieron que pagar a los compradores para retirar barriles, temiendo falta de espacio para almacenar petróleo. El episodio se convirtió en un hito en el sector.
Hoy, el escenario es diferente, pero la lógica permanece: cualquier señal de que el exceso sobre el agua esté migrando a tierra puede hacer que el piso se derrumbe bajo los precios.

¡Sé la primera persona en reaccionar!