La guabiroba, fruta nativa del Sur y Sudeste, es estudiada por investigadores de la Udesc que descubrieron que contiene flavonoides y compuestos fenólicos con potencial para proteger arterias, ayudar en el equilibrio glucémico y reducir el colesterol total, resultados publicados en la revista Foods en 2025.
Una fruta que crece en árboles grandes en las regiones Sur y Sudeste de Brasil y de la que la mayoría de los brasileños nunca ha oído hablar puede esconder propiedades que la ciencia comienza a confirmar. La guabiroba (Campomanesia xanthocarpa), pariente de la guayaba en la familia de las mirtáceas, es la fruta que investigadores de la Udesc en Santa Catarina analizan en un estudio que reveló una concentración de compuestos fenólicos con acción antioxidante y antiinflamatoria capaz de proteger arterias, modular los niveles de azúcar en la circulación sanguínea y contribuir a la reducción del colesterol total. «Entre los aspectos más destacados de la guabiroba se encuentran los fenólicos, especialmente los flavonoides», explica la ingeniera de alimentos Aniela Kempka, profesora de la Udesc y líder del grupo responsable del artículo publicado en 2025 en la revista científica Foods.
Los resultados de la investigación van más allá del análisis de laboratorio de la fruta. Los científicos de la Udesc prepararon una galleta con extracto de guabiroba utilizando hojas y frutos, alimento que fue ofrecido a perros en un experimento controlado donde se observó que la fruta actúa en el control glucémico y promueve la reducción de los niveles de colesterol total. «También se produjo la reducción de los niveles de colesterol total», confirma Kempka, resultado que refuerza los indicios encontrados en la literatura científica de que los flavonoides presentes en la fruta actúan en beneficio de la salud metabólica, aunque son necesarios análisis en humanos para validar definitivamente estos hallazgos.
Qué encontraron los científicos dentro de la fruta que protege las arterias

La composición de la guabiroba reveló un arsenal de sustancias bioactivas que justifica el creciente interés en la fruta. Mediante una simulación del proceso digestivo en laboratorio, los investigadores de la Udesc evaluaron cómo se comportan los compuestos de la fruta y de sus hojas después de pasar por el sistema digestivo, y descubrieron que varios de estos elementos permanecen accesibles después de la digestión simulada. «Varios de estos compuestos permanecieron accesibles después de la digestión simulada», revela Kempka, una constatación que significa que los efectos beneficiosos de la fruta se mantienen en el organismo en lugar de ser destruidos por los ácidos estomacales como ocurre con sustancias de otros alimentos.
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Los compuestos específicos que contiene la fruta son conocidos por la ciencia nutricional por sus efectos protectores. Ácidos clorogénico, gálico, cafeico y elágico, además de kaempferol, quercetina y miricetina, son ejemplos de fenólicos identificados en la guabiroba, todos con acción antioxidante comprobada y evidencias de actuación antiinflamatoria que protege las paredes de las arterias contra daños que conducen a enfermedades cardiovasculares. Para una fruta que casi nadie conoce, la lista de sustancias protectoras es impresionante y sitúa a la guabiroba al mismo nivel que los alimentos funcionales que la industria alimentaria importa de otros continentes cuando tiene un equivalente nativo creciendo en los bosques del sur de Brasil.
Cómo la galleta de guabiroba puede ayudar a controlar la glucemia y el colesterol

La transformación de la fruta en un producto alimenticio testeable fue un paso creativo de los investigadores de Santa Catarina. La galleta elaborada con extracto de guabiroba incluyó componentes tanto del fruto como de las hojas de la planta, una combinación que concentra los flavonoides y compuestos fenólicos en un formato que puede consumirse regularmente y que en el experimento con perros demostró capacidad para modular los niveles de azúcar en la circulación sanguínea. El resultado confirma que la fruta no necesita ser consumida in natura para ofrecer beneficios: procesada en formato de galleta, mantiene propiedades que la digestión no destruye.
La reducción del colesterol total observada en los animales que consumieron la galleta refuerza el potencial de la fruta para aplicaciones en salud metabólica. Sin embargo, los propios investigadores reconocen que los resultados en modelos animales necesitan ser confirmados en estudios con humanos antes de que se pueda recomendar la guabiroba como alimento funcional con propiedades terapéuticas comprobadas. La nutricionista Ana Paula Dorta de Freitas, del Hospital Municipal de Aparecida de Goiânia, contextualiza la importancia de la investigación: «La guabiroba es una especie aún poco explorada, ya sea para la alimentación en el día a día, ya sea para el desarrollo de alimentos funcionales», evaluación que refuerza cuánto potencial tiene la fruta para ser aprovechada.
¿Qué vitaminas y minerales esconde la fruta además de los flavonoides?
La guabiroba no se destaca solo por los compuestos fenólicos que protegen arterias. Análisis de Embrapa Florestas revelan que la fruta derrocha vitamina C, aliada del sistema inmunológico, y minerales como potasio, que favorece el control de la presión arterial, combinación nutricional que por sí sola ya justificaría incluir la guabiroba en la dieta de quien busca controlar el colesterol y mejorar la alimentación. Los carotenoides presentes en la fruta, grupo de pigmentos responsables por el color amarillo característico del fruto, añaden una capa extra de protección antioxidante que complementa la acción de los flavonoides.
La riqueza nutricional de la fruta hace que la guabiroba sea versátil en la cocina. Los pequeños frutos amarillos y dulces tienen éxito consumidos in natura directamente del árbol, pero también incrementan preparaciones dulces como mermeladas, compotas, helados y jugos, además de funcionar en versiones saladas como salsas para carnes. Para quienes tienen acceso a la fruta en las regiones Sur y Sudeste donde crece naturalmente, incorporar la guabiroba a la alimentación es una forma de aprovechar nutrientes que la mayoría de las personas busca en suplementos industrializados cuando la naturaleza brasileña ofrece una alternativa gratuita y abundante en los bosques.
Dónde encontrar la fruta y por qué es tan desconocida
La guabiroba crece en árboles de gran porte que superan los 15 metros de altura, encontrados predominantemente en las regiones Sur y Sudeste en áreas de Mata Atlántica. La fruta no aparece en supermercados ni en ferias convencionales porque la producción es extractivista y no existe una cadena comercial organizada que lleve la guabiroba del campo al consumidor urbano, realidad que explica por qué una fruta con tantas propiedades beneficiosas permanece desconocida para la mayoría de los brasileños mientras importados como el açaí y la granada dominan el mercado de alimentos funcionales. Investigar ingredientes nativos como la guabiroba tiene un valor que supera la nutrición: «Se trata de algo estratégico en diferentes perspectivas: científica, nutricional, económica o ambiental», analiza la nutricionista Ana Paula Freitas.
Los investigadores de Udesc también estudian otras frutas nativas de la Mata Atlántica con potencial similar. Jabuticaba, pitanga y araçá forman parte del acervo de especies analizadas por el grupo, trabajo que amplía el conocimiento sobre la biodiversidad alimentaria brasileña y que puede generar aplicaciones prácticas en la industria de alimentos funcionales. Para la guabiroba específicamente, el camino entre el descubrimiento científico y la estantería del supermercado aún es largo, pero cada estudio publicado acerca la fruta al reconocimiento que sus propiedades merecen y que puede transformar una especie «olvidada» en ingrediente valorizado.
¿Y tú, ya has probado guabiroba? ¿Conocías esta fruta pariente de la guayaba? Deja tu opinión en los comentarios.

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