El Corte Presupuestario Desactivó los Radares en Todo el País, Suspendiendo Contratos y Dejado Miles de Kilómetros de Carreteras Sin Fiscalización Electrónica, con Impactos en la Seguridad Vial y en las Metas de Reducción de Accidentes.
Desde el 1 de agosto de 2025, todos los radares electrónicos instalados en carreteras federales fueron apagados por falta de recursos presupuestarios destinados al Programa Nacional de Control Electrónico de Velocidad (PNCV).
La drástica reducción, del 88 % del presupuesto previsto, inviabilizó la continuidad de los contratos de mantenimiento de los equipos.
Corte que Interrumpe la Fiscalización Electrónica
El Departamento Nacional de Infraestructura de Transportes (DNIT) había previsto la necesidad de R$ 364,1 millones para mantener la operación de los radares a lo largo del año.
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En el presupuesto aprobado, se liberaron solo R$ 43,36 millones, que, sumados a suplementaciones y restos a pagar, llegaron a R$ 79,6 millones — un monto aún insuficiente para garantizar el funcionamiento hasta diciembre.
A pesar de una liberación emergencial de R$ 10 millones que permitió la continuidad parcial en julio, el recurso no fue extendido a agosto.
Alcance y Paralización de los Contratos
El PNCV abarcaba 21 contratos en 27 unidades de la federación, cubriendo cerca de 2 mil franjas monitoreadas en carreteras federales.
Había planes de expandir esta cobertura a 4,7 mil franjas a través de nuevos pliegos, pero esta expectativa fue suspendida con el corte presupuestario.
En Rio Grande do Sul, por ejemplo, tramos como la BR-285, en Passo Fundo, dejaron de contar con cualquier control electrónico de velocidad.
En ese municipio, había 10 controladores en siete puntos distribuidos entre barrios como São José, Vera Cruz y Zachia — todos desactivados según decisión tomada en Brasília.

Impactos sobre Seguridad y Metas Nacionales
La desactivación de los radares significa una acentuación del riesgo en las carreteras federales.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el exceso de velocidad es la principal causa de muertes en carreteras.
El Plan Nacional de Reducción de Muertes y Lesiones en el Tráfico (PNATRans) establece como meta la disminución del 50 % de los óbitos hasta 2030, una meta ahora debilitada.
En 2024, Brasil registró cerca de 34 mil muertes en accidentes y gastos estimados de R$ 22 mil millones en siniestros.
Otros estudios, como los del Ipea, indican perjuicios comunitarios aún más elevados, del orden de R$ 22,6 mil millones y más de 200 mil personas con secuelas.
Pérdida de Ingresos y Litigio Judicial en Curso
Además de la dimensión humana, los radares eran una importante fuente de recaudación.
El sistema generaba cerca de R$ 1,1 mil millones por año en multas.
Hasta 2022, tales recursos eran reinvertidos en mantenimiento y expansión del propio programa, pero a partir de 2023 pasaron a ser redirigidos a los gastos administrativos del DNIT, comprometiendo su sostenibilidad.
La interrupción de las operaciones puede configurar incumplimiento de acuerdo judicial firmado con el Ministerio Público Federal (MPF), que prevé el mantenimiento y ampliación del sistema de fiscalización electrónica.
La Asociación Brasileña de Empresas de Ingeniería de Tráfico (Abeetrans) ya ha señalado la posibilidad de recurrir a la Justicia si los radares no son reactivados, destacando: “Es imposible proteger a quienes transitan sin los radares operando integralmente”.
El DNIT intenta revertir el escenario a través de negociaciones con la Casa Civil y el Ministerio de Transportes.
Policía Alternativa en la Ausencia de los Radares
En lugar de la fiscalización electrónica, la Policía Rodoviaria Federal (PRF) adoptó acciones con radares portátiles, sobre todo en tramos considerados más peligrosos.
En Passo Fundo, el jefe del Núcleo de Fiscalización de la PRF alertó que “la fiscalización exigirá atención redoblada” y que los equipos deberán reforzar la presencia en puntos críticos.
El DNIT local no tiene autonomía para mantener los equipos activos; la decisión partió del gobierno federal.
¿Qué opinas: esta paralización tiende a aumentar el número de accidentes en las carreteras federales?

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