En comunidades quilombolas y ribereñas del archipiélago de Marajó, en Pará, 900 familias están teniendo el primer contacto con la luz de la red a través de energía solar. Como no hay carreteras, los paneles llegan en barco — en una operación que muestra la magnitud del problema energético de la Amazonía.
De acuerdo con Energisa, distribuidora responsable de la región, la luz solar en Marajó está siendo llevada a través del Programa Mais Luz para a Amazônia.
Según registró la empresa, son 900 familias atendidas en comunidades sin red eléctrica hasta hoy.
Según el Portal Solar, el programa federal fue extendido hasta 2030 — señal de que el problema no tiene solución a corto plazo.
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Por ello, la operación combina logística fluvial e instalación técnica en lugares donde el camino es el río.
A modo de comparación, es el mismo archipiélago que aparece en otras coberturas del portal — como la reciente sobre Angra 3 parada hace 39 años con R$ 1 billón saliendo por año.
De la misma manera, la paradoja es nítida: Brasil es el octavo mayor productor de energía del mundo y aún tiene comunidades enteras sin ningún punto de luz.

Cómo Mais Luz llega a las comunidades de Marajó sin carretera
El archipiélago de Marajó, en Pará, es el archipiélago fluvio-marítimo más grande del mundo.
En consecuencia, comunidades quilombolas y ribereñas viven en islas conectadas solo por canal y selva.
De acuerdo con Litro de Luz Brasil, equipos cargan paneles en barcos por el río hasta cada patio.
Luego, los técnicos instalan el sistema en la casa, capacitan al residente y siguen hacia la próxima comunidad.
Según Energisa, cada conjunto incluye módulo fotovoltaico, batería, controlador de carga y tomas básicas.
Por ello, nevera, lámparas, teléfono celular y ventilador dejan de depender de un generador diésel o de queroseno.
De la misma manera, escuelas y puestos de salud locales entran en el ámbito del programa.
El Programa Mais Luz para a Amazônia: qué es y quién paga
El programa fue creado por el gobierno federal para extender la red de electricidad a localidades aisladas de la Amazonía Legal.
Según el Portal Solar, fue extendido hasta 2030, después de haber pasado ya por la vigencia original de 2026.
Como resultado, distribuidoras como Energisa, junto con el Ministerio de Minas y Energía, ejecutan la entrega en el punto final.
Además, organizaciones como la Fundação Amazônia Sustentável (FAS) y la asociación internacional GEAPP actúan en proyectos piloto.
De hecho, durante la COP30, la FAS reforzó la urgencia del acceso a energía en la Amazonía como condición básica para cualquier agenda climática regional.
Por lo tanto, el diseño técnico del programa es simple — equipo solar autónomo por residencia —, pero la logística es compleja.

Quilombolas y ribereños: las dos poblaciones que aún esperan
Marajó tiene comunidades quilombolas reconocidas oficialmente desde los años 2000.
Por otro lado, los ribereños componen el grupo más numeroso, viviendo de la pesca, la yuca y el açaí.
Según registros de campo de Litro de Luz, muchas de estas familias pasaron toda su vida sin acceso a la red.
De acuerdo con la Cámara de Diputados, debates recientes en la Comisión de Minas y Energía confirmaron la meta de 2030 para su conclusión.
Luego, la asociación con la empresa Copa Energía y organizaciones como la FAS refuerzan el paquete de financiación.
De la misma manera, la innovación circular llegó a las comunidades en abril de 2026, con programas de reutilización de equipos solares antiguos.
La paradoja: 8º mayor productor del mundo, con comunidades sin luz
Brasil tiene una matriz energética 83% renovable, según datos oficiales del sector.
Por otro lado, parte del territorio está literalmente fuera de la red eléctrica.
Como mostró recientemente el portal, hay comunidades del Nordeste exigiendo la regulación de los parques eólicos — un problema similar en otra parte del país.
Según datos de la FAS presentados en la COP30, millones de brasileños aún dependen de un generador diésel o de queroseno.
Como consecuencia, el costo del combustible, la logística cara y la contaminación en ambientes cerrados forman parte del día a día de estas familias.
En este sentido, la luz solar en Marajó deja de ser solo tecnología.
Se convierte en política pública con un peso humano directo — algo que se siente en la nevera que se enciende y en la lámpara que alumbra cuando llega la noche.

Qué cambia en el día a día cuando Mais Luz llega a Marajó
Antes del sistema, la noche obligaba a las familias a usar lámparas de aceite, velas o un generador caro.
Luego, los niños comenzaron a estudiar hasta más tarde.
Según testimonios recopilados por Litro de Luz, el impacto es inmediato en tres frentes:
- Conservación de alimentos por refrigeración eléctrica simple
- Carga de celular sin necesidad de viajar hasta la sede del municipio
- Estudio nocturno y actividad económica local con iluminación básica
- Acceso a puestos de salud funcionando por la noche en emergencias
De la misma manera, el consumo de diésel y queroseno cae a casi cero.
Por ello, la operación reduce tanto el costo doméstico como el humo dentro de casa, con efectos directos en la salud respiratoria.
FAS, COP30 y la presión internacional sobre la Amazonía
La Fundação Amazônia Sustentável es una de las organizaciones más activas en la defensa del tema.
Según registró la FAS, durante la COP30 la entidad reforzó la urgencia del acceso a energía como condición climática.
En consecuencia, el programa se convirtió en tema de cooperación internacional, atrayendo recursos de la iniciativa GEAPP.
De la misma manera, la participación de Litro de

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