Formado sobre el antiguo lecho del Mar de Aral, el desierto de Aralkum se convirtió en un área extrema y salinizada donde 91 especies de aves revelan cómo la fauna se adapta a la falta de agua
El desierto de Aralkum, formado sobre el antiguo lecho del Mar de Aral, alberga 91 especies de aves en un área árida y salinizada, donde los investigadores monitorean la adaptación de la fauna a los extremos.

Desierto reciente en el antiguo mar
El desierto de Aralkum surgió con la retracción del Mar de Aral, una crisis hídrica ligada a actividades humanas desde la segunda mitad del siglo XX. La pérdida de agua expuso áreas del antiguo fondo marino.
Con este proceso, el terreno comenzó a secarse, acumular sal y adquirir características de desierto. El resultado fue un paisaje inusual, marcado por vientos fuertes, poca agua disponible y suelos salinizados.
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El área reúne sectores con sal, zonas arenosas, tramos rocosos y puntos donde la vegetación pionera intenta fijarse. Este mosaico alteró la circulación de polvo, el clima local y la ocupación de la fauna.
El cambio afecta a las comunidades vecinas. Las tormentas de polvo salinizado transportan residuos antiguos de fertilizantes y pesticidas, afectando la salud humana e influyendo en la productividad agrícola.
Las aves indican transformación
Las aves se encuentran entre los indicadores más utilizados para evaluar ecosistemas en rápido cambio. En el desierto de Aralkum, los estudios ornitológicos identificaron 91 especies, en 12 órdenes y 26 familias.
El número es expresivo para un paisaje reciente y sometido a un fuerte estrés ambiental. Con escasez de agua y suelos difíciles, la región se convirtió en un laboratorio natural.
Entre las 91 especies registradas, 13 aparecen en la Lista Roja de Uzbekistán. Algunas también figuran en listas internacionales de conservación, lo que amplía el interés global y orienta las prioridades de protección.
Hay aves residentes, que permanecen todo el año, y migratorias, que utilizan el Aralkum como escala en rutas intercontinentales. Las amenazadas dependen de áreas húmedas remanentes y elevaciones rocosas.
Seis hábitats sustentan la diversidad
Para entender la ecología de las aves, los investigadores dividieron el Aralkum en seis grandes tipos de biotopos. Cada uno presenta suelo, relieve, humedad y vegetación propios.
Esta clasificación permite relacionar grupos de especies con ambientes específicos. También ayuda a identificar zonas prioritarias para la conservación, especialmente donde aún hay agua, vegetación o refugio contra eventos extremos.
Incluso en un paisaje desértico, la variedad de ambientes explica parte de la diversidad de aves registrada. Manchas de agua y áreas vegetadas funcionan como refugios durante olas de calor y sequías prolongadas.
Los biotopos salinos, llamados solonchak, mantienen costras de sal sobre el antiguo fondo del mar. La vegetación es escasa y adaptada a la salinidad, pero algunas aves limícolas exploran invertebrados del suelo en períodos húmedos.
Los sectores arenosos, formados por dunas y campos de arena, albergan plantas rastreras y arbustos espaciados. Son utilizados por aves que anidan en el suelo o en pequeños matorrales y por especies que cazan insectos.
Las regiones pedregosas y de guijarros tienen suelo firme, cubierto por piedras y guijarros finos. Este ambiente favorece a las aves terrícolas que dependen del camuflaje y a las especies que utilizan grietas entre rocas.
Agua y escarpas mantienen rutas del desierto de Aralkum
Los desiertos arcillosos ofrecen superficies compactas, lisas u onduladas. En estos tramos, las aves que recorren grandes distancias a pie encuentran un terreno más estable para buscar alimento.
Las elevaciones y chinks, las escarpas del Aralkum, son esenciales para las aves que anidan en acantilados. Estos relieves también favorecen a las especies que utilizan corrientes de aire ascendentes para planear y cazar.
Las áreas acuáticas incluyen lagunas remanentes, canales, charcos temporales y ríos. Aunque fragmentadas, estas manchas mantienen aves acuáticas y atraen a migratorias en busca de descanso y alimentación.
Investigaciones siguen nidos y migración
Equipos del Instituto de Zoología realizan campañas de campo en diferentes épocas del año para seguir la evolución del nuevo ambiente. El trabajo combina transectos, observación directa y registro acústico de las especies.
En una etapa en el otoño de 2025, investigadores recorrieron cerca de 140 kilómetros en el distrito de Muynak, en Karakalpakstán. La acción se centró en el registro de aves, el mapeo de nidos y la medición de hábitats.
Los datos alimentan bancos de largo plazo y apoyan medidas de conservación de la avifauna del desierto de Aralkum. Entre ellas se encuentran la delimitación de áreas clave y el control de actividades humanas que degradan biotopos sensibles.
Las acciones también incluyen la restauración de zonas húmedas en cooperación con iniciativas internacionales. La reforestación con arbustos tolerantes a la salinidad, los corredores ecológicos y la telemetría ayudan a seguir las rutas migratorias.
Con información de Revista Oeste.

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