Con una inversión de 20 mil millones de dólares, la NASA planea la 1ª base lunar humana permanente en siete años. Entienda la nueva disputa espacial contra el reloj.
La NASA reveló, a finales de marzo de 2026, un cambio en su estrategia de exploración espacial: el foco ahora es la creación de la primera base humana fija y permanente en el suelo lunar. Con un presupuesto aproximado de 20 mil millones de dólares, la nueva propuesta sustituye el antiguo plan de mantener una estación solo en la órbita de la Luna, según informó el sitio web Último Segundo.
El objetivo central, según la agencia, es acelerar la reanudación de las actividades en la superficie del satélite, transformando las tradicionales visitas rápidas y exploraciones robóticas en una ocupación duradera y sostenible. Este movimiento ocurre en un momento de intensa presión geopolítica y precede el esperado lanzamiento de la Misión Artemis II.
Más que un logro científico, el proyecto es tratado como un imperativo nacional para asegurar que Estados Unidos mantenga su posición destacada frente a los avances de otras naciones. De acuerdo con el cronograma establecido, la infraestructura completa deberá ser erigida a lo largo de los próximos siete años.
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Geopolítica y la nueva disputa por el suelo lunar
El establecimiento de esta base permanente es visto como una respuesta directa a los movimientos de competidores globales. Mientras la NASA se apresura a consolidar su estructura, China trabaja en un proyecto para realizar aterrizajes lunares hasta el año 2030.
Al mismo tiempo, Rusia anunció intenciones de construir una central nuclear en el polo sur del satélite, con el objetivo de dar soporte a su propia estación de investigación hasta 2036. En este escenario de rivalidad, el director de la agencia, Jared Isaacman, enfatizó la urgencia de acelerar los procesos.
Afirmó que la institución está comprometida a regresar a la Luna antes del término del mandato del Presidente Trump, reforzando la importancia del alineamiento colectivo:
“La NASA está comprometida a lograr lo casi imposible una vez más: regresar a la Luna antes del fin del mandato del Presidente Trump, construir una base lunar, establecer una presencia permanente y hacer todo lo necesario para garantizar el liderazgo estadounidense en el espacio. Por eso es esencial que concluyamos un evento como Ignition con total alineación en relación con el imperativo nacional que es nuestra misión colectiva. El tiempo se está agotando en esta competencia entre grandes potencias, y el éxito o el fracaso se medirán en meses, no en años.”
El cronograma de la NASA para la ocupación definitiva
La implementación de este puesto avanzado no ocurrirá de una sola vez, siendo dividida en tres etapas fundamentales para garantizar que la transición entre la exploración remota y la vida humana sea segura y eficiente.
El plan de acción está estructurado de la siguiente manera:
- Fase Uno: Enfocada en construir, realizar pruebas rigurosas y promover el aprendizaje técnico.
- Fase Dos: Momento dedicado al establecimiento de las fundaciones y de la infraestructura básica inicial en el suelo lunar.
- Fase Tres: Etapa final que hará viable la residencia humana de larga duración en el satélite.
Tecnología y el futuro más allá de la órbita terrestre
La construcción de la base permanente señala que la Luna dejó de ser solo un destino de observación para convertirse, oficialmente, en la nueva frontera de la habitación humana. A diferencia de todo lo hecho en el pasado, el nuevo enfoque se centra en la permanencia como un laboratorio para el futuro.
La instalación de una base fija también impacta directamente en una futura exploración de Marte. A través de un gran salto tecnológico, la NASA pretende utilizar el aprendizaje en la Luna para viabilizar las primeras misiones tripuladas rumbo al planeta rojo.
Así, la inversión multimillonaria se justifica por la creación de una infraestructura logística que servirá de trampolín para que la humanidad alcance destinos aún más distantes en el sistema solar.
Con información de Último Segundo

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