Franjas de flores en los cultivos están siendo probadas en el Reino Unido para reforzar el control natural de plagas, atraer insectos beneficiosos y abrir camino para una menor dependencia de pesticidas químicos en el campo.
Franjas de flores plantadas dentro de los cultivos están ganando espacio como una apuesta para enfrentar plagas sin depender solo de pesticidas químicos. La idea es simple, pero ambiciosa: llevar al centro de la plantación plantas que sirvan de refugio y alimento para insectos depredadores y parásitos capaces de reducir la presión de plagas.
Según el UKCEH, la estrategia ya ha comenzado a ser probada a gran escala en el Reino Unido dentro del programa ASSIST, que está sembrando franjas floridas en granjas comerciales y acompañando los resultados a lo largo de cinco años.
La propuesta gana relevancia porque apunta a uno de los límites más conocidos del control biológico: llevar a los enemigos naturales de las plagas dentro del área productiva, y no solo a los bordes de los campos. En cultivos grandes, esta diferencia puede ser decisiva para proteger el cultivo con más eficiencia.
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Del “beetle bank” a las franjas floridas dentro de la plantación
El texto del UKCEH recuerda que la búsqueda de formas para favorecer a los enemigos naturales de las plagas no es nueva. Antes de las franjas de flores, una de las soluciones utilizadas fueron los llamados beetle banks, montículos elevados sembrados con gramíneas y otros tipos de pasto, pensados principalmente para mantener poblaciones de escarabajos de suelo.
Estas estructuras cumplían bien ese papel, pero la lógica actual es más amplia. El enfoque pasó a ser estimular comunidades variadas de insectos útiles, con potencial para actuar en diferentes partes del cultivo, incluyendo el dosel de las plantas y en plagas que atacan tallos y vainas.
Las franjas floridas entran justamente en esta nueva etapa. Buscan crear un ambiente más favorable para depredadores y parasitoides, ofreciendo recursos que muchos cultivos no proporcionan a lo largo de la temporada.
Insectos depredadores, parásitos y polinizadores entran en la cuenta
De acuerdo con el material del UKCEH, la lógica de las franjas de flores en los cultivos es apoyar comunidades diversas de insectos beneficiosos, especialmente depredadores y parasitoides que ayudan a eliminar plagas. Investigaciones recientes citadas por el centro indican que estas comunidades más complejas tienden a ser las más eficaces en el control biológico.
El diseño de las franjas también considera especies que viven en capas más altas de la plantación o atacan plagas escondidas en estructuras internas del cultivo. Para ello, la combinación de gramíneas y flores silvestres se utiliza de manera que amplíe el abanico de recursos disponibles en el campo.
Hay aún otro efecto importante: ofrecer polen y néctar al inicio de la temporada para polinizadores como abejorros y abejas solitarias. En la práctica, el sistema intenta entregar dos beneficios al mismo tiempo, reforzando el control de plagas y ayudando en la polinización.
GPS, corte fácil y menos riesgo de pulverización accidental
Una de las diferencias de este nuevo enfoque es la adaptación al manejo moderno. A diferencia de los beetle banks, las franjas de flores no necesitan estar en un banco elevado, lo que facilita el corte y permite restablecer el área en otra parte de la finca, si es necesario.
El UKCEH destaca que esta flexibilidad se adapta mejor a la agricultura de precisión. Con máquinas conectadas a GPS, los productores pueden registrar exactamente dónde están las franjas floridas, reduciendo el riesgo de pulverización accidental durante la aplicación de defensivos.
Esta característica hace que el sistema sea más compatible con grandes cultivos y con la rutina operativa de las fincas comerciales, sin exigir cambios tan drásticos en la estructura del área productiva.
Una prueba de cinco años que puede cambiar la rutina en el campo
El ASSIST, programa financiado por NERC y BBSRC, comenzó a probar la solución a mayor escala en el Reino Unido, con el apoyo de agricultores, agrónomos y socios de la industria. El plan es seguir el desempeño de las franjas a lo largo de cinco años para medir hasta qué punto realmente fortalecen el control natural de plagas.
La inversión ligada al programa suma más de £ 11 millones, dentro de una iniciativa de investigación que reúne al Centre for Ecology & Hydrology, la Rothamsted Research y el British Geological Survey, además de otros colaboradores.
Si los resultados confirman el potencial esperado, las franjas de flores pueden dejar de ser solo una idea prometedora y convertirse en una pieza práctica en el manejo agrícola. Para el productor, esto significa una herramienta más para reducir la presión por químicos en el campo y hacer el cultivo más equilibrado.
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