Ford Prevé Pérdida de Hasta US$ 5,5 Mil Millones con Eléctricos y Reduce el 14% de Su Fuerza Laboral en Europa. La Apuesta por el Futuro se Transformó en un Dolor de Cabeza Global.
Durante más de un siglo, Ford fue sinónimo de innovación. El Modelo T revolucionó la industria con la línea de montaje, la F-150 se convirtió en símbolo de la fuerza americana y el Mustang consolidó el mito de los muscle cars. Pero en 2025, la marca fundada por Henry Ford enfrenta una de las crisis más duras de su historia reciente: pérdidas multimillonarias en el segmento de vehículos eléctricos y la necesidad de drásticos recortes en Europa.
Lo que parecía ser el giro hacia el futuro se transformó en un dolor de cabeza que amenaza su rentabilidad y su posición global.
El Peso de las Pérdidas con Eléctricos
Según proyecciones oficiales de la propia automotriz, la división de eléctricos de Ford debe registrar una pérdida de hasta US$ 5,5 mil millones en 2025.
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La cifra es impresionante no solo por el tamaño, sino también porque viene tras años de inversiones pesadas en fábricas, baterías y desarrollo de nuevos modelos.
El problema es que, incluso con carros como el Mustang Mach-E y la camioneta F-150 Lightning, la empresa no logró alcanzar el equilibrio financiero.
El alto costo de producción, la guerra de precios impuesta por Tesla y BYD y la infraestructura de recarga aún limitada en EE. UU. y Europa presionaron a Ford. El resultado fue una fuerte caída de márgenes y la necesidad de revisar toda la estrategia.
Recortes en Europa: Ford se Reduce
La crisis no se limita a las finanzas. A finales de 2024, Ford anunció que iba a reducir hasta el 14% de su fuerza laboral en Europa, uno de los recortes más agresivos en las últimas décadas en el continente. Miles de puestos de trabajo están en riesgo en fábricas de Alemania, España y Reino Unido.
Además, la marca ya confirmó que modelos tradicionales serán descontinuados en el mercado europeo, como parte de un intento de reducir costos y enfocarse en SUVs y eléctricos globales. Lo que antes se trataba como expansión ahora se ha convertido en un movimiento de retracción.
La Apuesta que se Volvió Riesgo
La estrategia de Ford era clara: invertir fuertemente en eléctricos para competir con Tesla en EE. UU. y con las marcas chinas en el resto del mundo. La creación de la división Model e, dedicada únicamente a los EVs, fue presentada como un paso audaz hacia la transformación de la empresa.
Pero la realidad fue más dura. Tesla redujo precios agresivamente en 2023 y 2024, forzando a Ford a recortar márgenes para no perder mercado.
En China, la presencia de la marca es mínima ante la avalancha de BYD, SAIC y Geely, que dominan el segmento de eléctricos accesibles. Y en Europa, donde los gobiernos impulsan la electrificación a través de metas rígidas, el consumidor ha mostrado resistencia al precio más alto y a la autonomía limitada de los modelos de Ford.
El Choque de la Realidad en el Mercado
La guerra de precios fue determinante para la sangría financiera. La F-150 Lightning, por ejemplo, llegó al mercado americano como una apuesta de éxito. Sin embargo, los altos costos de batería y la desaceleración en la demanda hicieron que Ford redujera turnos de producción y acumulase inventarios.
El Mach-E, rival del Tesla Model Y, también enfrenta ventas por debajo de lo esperado, con descuentos constantes para intentar mantener competitividad.
El resultado es un contraste brutal: mientras la división de vehículos de combustión y comerciales aún genera caja positiva, los eléctricos drenan miles de millones.
Lo que Ford Está Haciendo para Reaccionar
Ante este escenario, Ford trazó un plan de ajuste con tres pilares principales:
- Corte de Costos Operacionales – la reducción de la fuerza laboral europea y la simplificación de la línea de productos son parte de esta estrategia.
- Enfoque en Híbridos – la empresa ya admitió que ampliará la oferta de modelos híbridos como alternativa intermedia, principalmente en América Latina y EE. UU.
- Revisión de Metas de Electrificación – aunque Ford mantiene el discurso de futuro eléctrico, la velocidad de esta transición se ha desacelerado. La meta de rentabilidad fue postergada para después de 2026, y parte del portafolio debe migrar a híbridos plug-in.
La Presión de los Rivales
Mientras Ford intenta equilibrarse, los rivales no dan tregua. Tesla continúa con gran volumen de ventas y márgenes más saludables, incluso con recortes de precios.
BYD, por su parte, se consolida como el mayor fabricante de eléctricos del mundo, ofreciendo coches más baratos y con mayor autonomía.
En Europa, marcas como Volkswagen, Stellantis y Renault aún sufren, pero han logrado estructurar líneas de EVs competitivas, dejando a Ford en una posición incómoda. Incluso en el segmento de las camionetas, donde Ford siempre reinó, rivales como Rivian ya disputan espacio con eléctricos bien recibidos.
El Futuro de la Marca
La pregunta que queda es: ¿Ford logrará transformar la crisis en una oportunidad, como lo hizo en otros momentos de la historia? La empresa ya sobrevivió a guerras, crisis de petróleo e incluso a la quiebra parcial de la competidora General Motors en 2009.
Pero la transición eléctrica es un desafío sin precedentes, ya que involucra no solo producto, sino también infraestructura, política industrial y aceptación del consumidor.
Si logra ajustar su estrategia y equilibrar costos, Ford puede salir más fuerte, aprovechando la tradición de innovación que siempre la ha marcado. Pero si continúa sangrando miles de millones, la marca podría ver su relevancia global menguar ante las ágiles chinas y Tesla.
Lo que parecía ser la gran apuesta de futuro de Ford se transformó en una carga multimillonaria. El giro hacia los eléctricos, visto como inevitable, mostró que el tiempo y la ejecución son tan importantes como la visión estratégica. La marca fundada por Henry Ford ahora necesita probar que todavía sabe liderar una revolución automotriz — o corre el riesgo de ser recordada como un gigante que tropezó en el camino de la electrificación.



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