Mandíbula de 2,6 millones de años encontrada en Afar, en Etiopía, revela el primer Paranthropus de la región y cambia el mapa de la evolución humana.
Según la Universidad de Chicago, un estudio liderado por el paleoantropólogo Zeresenay Alemseged, profesor de Biología Organismal y Anatomía de la institución, publicado en la revista Nature el 21 de enero de 2026, describe el descubrimiento del primer espécimen de Paranthropus encontrado en la región de Afar, en el norte de Etiopía. El fósil fue identificado a más de 1.000 kilómetros al norte de la ocurrencia más septentrional anterior del género.
La mandíbula parcial, denominada MLP-3000, fue datada en aproximadamente 2,6 millones de años. Esto la coloca entre los especímenes más antiguos de Paranthropus descubiertos en cualquier parte de África, en una región famosa por revelar fósiles fundamentales de la evolución humana.
El descubrimiento cambia el entendimiento sobre la distribución geográfica del Paranthropus y sobre su capacidad de adaptación ambiental. El género, antes visto como más restringido y especializado, ahora aparece como un hominino más versátil, capaz de ocupar ambientes donde los científicos no esperaban encontrarlo.
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Paranthropus en Afar cambia el mapa de la evolución humana en África
La región de Afar es uno de los lugares más importantes de la paleoantropología mundial. Fue allí donde fósiles como Lucy, del género Australopithecus, ayudaron a reconstruir capítulos esenciales de la evolución humana.
A lo largo de décadas, cientos de fósiles de Ardipithecus, Australopithecus y Homo fueron encontrados en el norte de Etiopía. La ausencia de Paranthropus, por eso, era considerada intrigante por muchos investigadores.

Jan 23, 2026
Según Zeresenay Alemseged, esta ausencia llevó a parte de los paleoantropólogos a concluir que el género tal vez nunca hubiera llegado tan al norte. El MLP-3000 muestra que esa interpretación estaba equivocada: el Paranthropus estaba en Afar, pero aún no había sido encontrado.
Qué era el Paranthropus y por qué el apodo “rompe-nueces” marcó el género
El Paranthropus fue un género de homininos extintos que vivió entre aproximadamente 2,7 millones y 1,2 millones de años atrás en África. No es un ancestro directo de los humanos modernos, sino una rama colateral del árbol evolutivo.
Sus características físicas eran notables: mandíbulas robustas, molares grandes, esmalte dental grueso, cara ancha y cresta sagital en la parte superior del cráneo, donde se fijaban músculos de masticación potentes. Esta anatomía le valió al grupo el apodo informal de “rompe-nueces”.
El nombre quedó asociado especialmente al Paranthropus boisei, descubierto por Mary Leakey en 1959 en la Garganta de Olduvai, en Tanzania. Durante décadas, esta apariencia robusta fue interpretada como señal de una dieta altamente especializada.
Mandíbula de 2,6 millones de años desafía la idea de dieta limitada
La hipótesis dominante decía que el Paranthropus dependía de alimentos duros y abrasivos, como semillas, raíces y tubérculos. Según esta interpretación, sus dientes y mandíbulas serían adaptaciones para masticar elementos que requerían fuerza extrema.
Si el género fuera tan especializado, su distribución geográfica debería estar limitada a regiones donde estos alimentos estuvieran disponibles. Esto ayudaba a explicar por qué era conocido en el sur y el este de África, pero no en el Afar.
La mandíbula MLP-3000 desafía esta interpretación. El fósil indica que el Paranthropus tenía mayor flexibilidad ecológica de lo que se pensaba, ocupando ambientes que antes parecían fuera de su alcance.
Fósil MLP-3000 fue encontrado en el desierto de Mille-Logya, en el norte de Etiopía
El descubrimiento comenzó en enero de 2019, en el desierto de Mille-Logya, una área remota de investigación en el Afar etíope. La región tiene temperaturas que frecuentemente superan los 40°C y exige trabajo de campo en condiciones difíciles.
El primer fragmento fue encontrado por Ali Haider, asistente local afar que trabajaba con el equipo de Alemseged. La pieza era una mandíbula parcial, correspondiente a la mitad izquierda de la mandíbula inferior, con un molar visible.
Los fragmentos fueron cuidadosamente recolectados, remontados y catalogados como MLP-3000. Después de eso, el material fue llevado para análisis en el Museo Nacional de Etiopía, en Adís Abeba.
Publicación en Nature llevó siete años por causa del análisis detallado del fósil
El intervalo entre el descubrimiento en 2019 y la publicación en 2026 no fue un simple retraso. Fueron siete años de análisis morfológico, comparación anatómica, datación y validación científica.
El equipo utilizó microtomografía computarizada de alta resolución para examinar la estructura interna de la mandíbula. Esta técnica permitió observar raíces dentarias, arquitectura ósea interna y detalles que no aparecen solo por el análisis externo.
Estas características son importantes porque ayudan a distinguir Paranthropus de Australopithecus y Homo. La clasificación necesitaba ser sustentada por datos fuertes, ya que el género nunca había sido confirmado en esa región.
La ausencia de Paranthropus en Afar era una de las lagunas más intrigantes de la paleoantropología
Afar siempre ha sido fértil en fósiles de homínidos. La región ha preservado evidencias de especies importantes de los últimos millones de años de la evolución humana, haciendo la ausencia del Paranthropus cada vez más difícil de explicar.
Dos hipótesis eran recurrentes. La primera decía que el Paranthropus tenía una dieta demasiado especializada para sobrevivir en Afar. La segunda sugería que el género podría haber sido superado por especies de Homo más versátiles.
El descubrimiento del MLP-3000 debilita ambas explicaciones. Según Alemseged, la ausencia anterior era un artefacto del registro fósil, no una prueba de que el Paranthropus nunca ocupó el norte de Etiopía.
La microtomografía reveló dientes robustos y pistas sobre la alimentación del Paranthropus
El análisis por micro-CT produjo algunos de los datos más importantes del estudio. Los dientes del MLP-3000 tienen esmalte grueso, raíces compatibles con Paranthropus y estructura interna distinta de otros homínidos conocidos en la región.
Los patrones de desgaste dental también ayudan a discutir la dieta. Dientes muy desgastados de determinada forma sugieren consumo de alimentos abrasivos, mientras que otros patrones pueden indicar alimentación más variada.
La comparación con fósiles de Paranthropus de otras áreas mostró variación suficiente para sustentar una hipótesis de mayor versatilidad alimentaria. La mandíbula robusta permitía masticar alimentos duros, pero eso no significa que el animal dependiera exclusivamente de ellos.
Paranthropus y Homo pueden haber coexistido en Afar hace 2,6 millones de años
La edad estimada de 2,6 millones de años coloca al MLP-3000 en un período crítico de la evolución humana. África Oriental pasaba por aridificación creciente, con bosques dando lugar a sabanas y mosaicos de hábitats abiertos.
Este período coincide con el surgimiento de los primeros representantes del género Homo y con las herramientas de piedra más antiguas asociadas a la industria olduvaiense. Esto hace que la presencia del Paranthropus en Afar sea aún más relevante.
El descubrimiento plantea una cuestión central: ¿Paranthropus y Homo coexistían en el mismo ambiente en el norte de Etiopía? Si es así, los investigadores tendrán que investigar si competían por recursos o ocupaban nichos ecológicos diferentes.


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