Orcas y Pueblo Thaua Unieron Fuerzas Por Décadas En La Costa Australiana, En Una Tradición Sagrada De Caza De Ballenas Hoy Extinta
A lo largo de la costa este de Australia, un pacto singular unió orcas y humanos en la caza de ballenas jorobadas. Conocidas como beowas por el pueblo Thaua, de la nación Yuin, estas orcas colaboraban activamente en la persecución a sus parientes marinos.
Registros apuntan a la práctica entre 1844 y 1928, aunque es probable que haya comenzado mucho antes.
Los hombres Thaua entonaban cantos mientras las orcas conducían las embarcaciones hasta las presas. Como recompensa, los animales recibían sus partes preferidas de las ballenas: lengua y labios. Esta tradición, llamada “Ley de la Lengua”, era sagrada y atravesó generaciones.
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Cooperación y Tradición
Un estudio genético publicado en el Journal of Heredity confirma que esta población de orcas está extinta. Era parte de una línea única, con lazos culturales y ecológicos profundos con los Thaua.
En 1942, el Sydney Morning Herald describió cómo, el día 1 de junio de cada año, “las ballenas asesinas venían de la Antártida y tomaban sus puestos, como soldados de guardia”.
Ellas patrullaban la bahía de Turembulerrer, hoy Twofold Bay, colaborando con cazadores indígenas y, posteriormente, con colonizadores europeos.
De La Subsistencia Al Comercio
Con la llegada de los europeos, la caza pasó de práctica de subsistencia a industria lucrativa. Registros muestran que las orcas golpeaban sus colas en el agua, frente a la estación ballenera de Eden, para avisar sobre la presencia de ballenas.
Entre todas, una se destacó: Old Tom, una orca de siete metros que, durante cuatro décadas, trabajó con la familia Davidson.
La tradición local cuenta que las orcas elegían a sus compañeros humanos. El esqueleto de Old Tom hoy está preservado en el Museo de la Ballena Asesina, en el sureste australiano.
El Fin De Una Era
En 1930, Old Tom fue encontrado muerto. Poco después, toda la población de orcas de la región desapareció.
Casi un siglo después, la científica Isabella Reeves, de la Universidad Flinders, analizó dientes y maxilar de Old Tom en busca de ADN.
El estudio reveló que Tom probablemente compartía un ancestro con orcas de Nueva Zelanda. Sin embargo, muchas variantes genéticas ya no existen en poblaciones vivas, desapareciendo con la extinción de la línea.
Pérdida Ecológica Y Espiritual
Para los Thaua, la pérdida supera el campo ecológico. Steven Holmes, coautor del estudio y guardián tradicional, recuerda historias contadas por su abuela: “Mi ancestro Budginbro nadaba con Old Tom, sujetándose en la aleta. Nunca fueron heridos.” Según la tradición, un Thaua regresa como orca tras la muerte.
La investigación sugiere que esta asociación milenaria es confirmada por tradiciones orales y registros fotográficos. “Si no hubiera fotos”, afirma Reeves, “sería difícil creer que esto ocurrió.”
Con información de Super Interesante.
