Inmetro alerta que abrir la nevera sin planificación, guardar alimentos calientes e instalar el aparato sin ventilación aumentan el consumo de energía.
Según el Inmetro, Instituto Nacional de Metrologia, Calidad y Tecnología, una orientación publicada el 13 de enero de 2026 alerta que buenas prácticas de instalación, uso y mantenimiento de la nevera ayudan a reducir el consumo de energía, evitar desperdicios y prolongar la vida útil del aparato. El hábito más común y más impactante identificado por el organismo es abrir la puerta con frecuencia o mantenerla abierta por mucho tiempo.
Cada vez que la puerta de la nevera se abre, aire caliente entra en el interior del aparato y obliga al compresor a encenderse para restablecer la temperatura ajustada en el termostato. Como la nevera representa entre 25% y 30% del valor medio de la factura de luz mensual, cualquier uso incorrecto se transforma en un costo recurrente.
Una nevera doméstica moderna consume entre 30 y 60 kWh por mes. En modelos antiguos o mal mantenidos, el impacto puede ser aún mayor, con un desperdicio anual estimado en hasta R$ 240, según cálculo citado a partir de las alertas del Inmetro. La nota destaca tres errores frecuentes, y dos de ellos dependen solo de hábitos de uso diario.
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La nevera es el electrodoméstico más importante para ahorrar energía dentro de casa
La nevera es el único electrodoméstico que permanece encendido 24 horas al día, 7 días a la semana, durante todo el año. Esto significa que cualquier ineficiencia en el funcionamiento no aparece como un gasto aislado, sino como un costo acumulado hora tras hora en la factura de luz.
El sistema de refrigeración extrae calor del interior del aparato y libera ese calor al ambiente externo. Para ello, el compresor se enciende y apaga a lo largo del día, manteniendo la temperatura interna dentro del rango definido por el termostato.
Cuando la temperatura interna permanece estable, el compresor trabaja en ciclos cortos y más eficientes. Cuando la temperatura sube por mal uso, instalación incorrecta o sellado deficiente, el compresor necesita funcionar por más tiempo, consumiendo más energía.
Abrir la puerta de la nevera sin planificación aumenta el consumo de energía
El primer error señalado por el Inmetro es abrir la puerta de la nevera con frecuencia o por largos períodos. Este hábito parece inofensivo, pero es una de las causas más comunes de aumento en el consumo residencial.

Cada vez que se abre la puerta, el aire frío se escapa y el aire caliente del ambiente entra. El sistema identifica el aumento de temperatura y activa el compresor para recuperar el equilibrio térmico interno.
La recomendación es organizar los alimentos de forma práctica y decidir qué se va a retirar antes de abrir la puerta. Cuanto menos tiempo esté abierta la nevera, menor será el esfuerzo del compresor y menor tiende a ser el gasto de energía.
Guardar alimentos calientes en la nevera fuerza el compresor y eleva la factura de luz
El segundo error recurrente es guardar ollas, recipientes o alimentos aún calientes directamente en la nevera. Esta práctica provoca un rápido aumento de la temperatura interna y exige un trabajo prolongado del sistema de refrigeración.
Cuando un alimento caliente entra en el aparato, el compresor puede funcionar durante 30 minutos o más para bajar nuevamente la temperatura. El impacto varía según el volumen, la temperatura del alimento y la capacidad de la nevera.
El Inmetro recomienda esperar el enfriamiento natural antes de almacenar los alimentos. Además de reducir el consumo de energía, este cuidado evita la condensación excesiva y ayuda a preservar los componentes internos del electrodoméstico.
Instalar la nevera pegada a la pared perjudica la ventilación y aumenta el gasto
El tercer error es de instalación. Una nevera pegada a la pared, empotrada en un nicho estrecho o rodeada de muebles no puede liberar calor de manera eficiente, lo que hace que el compresor trabaje más.
El compresor y el condensador necesitan espacio para disipar el calor generado durante el ciclo de refrigeración. Cuando este intercambio térmico se bloquea, el aparato pasa a operar por períodos más largos para alcanzar la temperatura ideal.
El Inmetro recomienda respetar el espacio mínimo indicado en el manual del fabricante. En general, mantener espacio libre alrededor del aparato mejora la ventilación, reduce el esfuerzo mecánico y ayuda a evitar el desperdicio en la factura de luz.
El polvo en la serpentina de la nevera dificulta el intercambio de calor y reduce la eficiencia
El polvo acumulado en la parte trasera del refrigerador también perjudica el funcionamiento del equipo. Cuando la serpentina o el condensador están cubiertos de polvo y grasa, la liberación de calor se vuelve menos eficiente.
Esta acumulación actúa como una capa aislante, obligando al compresor a trabajar más para compensar la pérdida de rendimiento térmico. En casas con mascotas, exceso de polvo o cocina muy cercana al aparato, el problema puede aparecer más rápido.
La recomendación es realizar limpieza periódica del condensador, siempre con el aparato apagado y según las indicaciones del fabricante. Un mantenimiento simple puede evitar un aumento silencioso en el consumo y prolongar la vida útil del refrigerador.
La goma de sellado del refrigerador puede desperdiciar energía sin que el consumidor lo note
La goma que sella la puerta del refrigerador es un componente pequeño, pero decisivo para la eficiencia energética. Cuando presenta grietas, deformaciones o espacios, el aire caliente entra continuamente en el aparato.

El efecto es parecido a mantener la puerta ligeramente abierta todo el tiempo. El compresor pasa a trabajar más veces y por más tiempo para compensar la entrada constante de calor, elevando el consumo mensual.
Una prueba simple es colocar una hoja de papel entre la goma y el gabinete al cerrar la puerta. Si el papel sale sin resistencia, el sellado puede estar comprometido y debe ser evaluado para su reemplazo.
Reemplazar la goma del refrigerador puede costar menos que el desperdicio acumulado
La sustitución de la goma de sellado suele ser un servicio simple y relativamente barato. En la mayoría de los modelos, el costo oscila entre R$ 60 y R$ 150 con instalación, dependiendo de la marca, el tamaño y la región.
Cuando se compara con el gasto acumulado de meses con el compresor trabajando más de lo necesario, la reparación puede pagarse rápidamente. Esto es especialmente relevante en refrigeradores antiguos, que ya tienden a consumir más energía.
El Inmetro incluye la verificación periódica de la goma entre los mantenimientos preventivos básicos. Es una medida simple, barata y capaz de evitar desperdicio continuo en la factura de luz.
Nueva etiqueta del Inmetro en 2026 cambió la clasificación de eficiencia de los refrigeradores
Para quienes planean cambiar de refrigerador, 2026 trajo un cambio importante en las reglas de eficiencia energética. A partir del 1 de enero, la Etiqueta Nacional de Conservación de Energía, la ENCE, pasó a tener clasificación simplificada en A, B y C.
Los antiguos subniveles, como A+, A++ y A+++, fueron eliminados. Lo que antes se clasificaba como A+++ pasó a ser el nuevo estándar A, haciendo la etiqueta más estricta y más fácil de interpretar al momento de la compra.
Para un modelo de dos puertas con cerca de 350 litros, la nueva etiqueta A solo se concede a aparatos que consumen un máximo de 14 kWh por mes. Antes, el límite para la misma percepción de eficiencia podía llegar a 44 kWh mensuales.
Refrigerador inverter con etiqueta A puede reducir el consumo en hasta 40%
Según el Inmetro, cambiar un refrigerador antiguo por un modelo moderno con etiqueta A y tecnología inverter puede reducir el consumo en hasta 40% en relación a aparatos fabricados antes de 2022.
Con una tarifa media de R$ 0,90 por kWh, esta diferencia puede representar un ahorro de R$ 20 a R$ 40 por mes. En un año, el valor acumulado puede variar de R$ 240 a R$ 480, dependiendo del modelo antiguo, del uso y de la tarifa local.
Para quienes tienen un refrigerador con más de 10 años, el retorno del cambio puede ocurrir entre 2 y 4 años de ahorro en la factura de electricidad. Después de este período, cada mes de menor consumo pasa a representar ahorro neto.
El uso correcto del refrigerador evita el desperdicio y prolonga la vida útil del aparato
Ahorra energía con el refrigerador no depende solo de comprar un modelo nuevo. Gran parte del desperdicio proviene de hábitos simples, como abrir la puerta sin necesidad, guardar comida caliente e ignorar la ventilación trasera.
La instalación correcta, la limpieza de la serpentina, la organización interna y la verificación de la goma de sellado forman un conjunto de cuidados de bajo costo. Cuando se aplican juntos, reducen el esfuerzo del compresor y mantienen el aparato más eficiente.
La advertencia del Inmetro muestra que el refrigerador puede pesar mucho en la factura de electricidad, pero también ofrece un margen real de ahorro. En un electrodoméstico que nunca se apaga, pequeños errores repetidos todos los días se convierten en gasto mensual, mientras que pequeñas correcciones se convierten en ahorro acumulado.


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