Telescopio James Webb identificó estructura oculta en el núcleo de Galaxia conocida como M77 y reveló nuevos detalles del espacio profundo.
Una formación hasta entonces invisible en el interior de la Galaxia del Calamar, llamada M77 o NGC 1068, fue identificada por el telescopio James Webb durante observaciones en infrarrojo. Según información de Olhar Digital, el equipo logró atravesar enormes concentraciones de polvo cósmico que impedían la visualización directa del núcleo galáctico, revelando una estructura en forma de barra en el centro de la galaxia espiral ubicada a unos 35 millones de años luz de la Tierra.
El descubrimiento refuerza el papel del telescopio James Webb en el estudio de regiones profundas del universo que permanecían inaccesibles para otros instrumentos astronómicos. Además de la nueva estructura, las imágenes también mostraron áreas intensas de formación estelar y detalles sobre el movimiento de gas y polvo cerca del núcleo de la galaxia.
Galaxia observada por el telescopio James Webb es referencia para estudios
Entre los astrónomos, la M77 es considerada uno de los principales modelos para investigaciones sobre núcleos galácticos activos. Esto sucede porque su posición en relación con la Tierra favorece la observación directa de su estructura.
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Otro factor importante es la corta distancia astronómica en comparación con otras galaxias similares. Incluso ubicada a millones de años luz, es vista como relativamente cercana dentro de los estándares espaciales.
En el centro de la Galaxia del Calamar existe un agujero negro supermasivo extremadamente activo. Este núcleo concentra gran cantidad de materia en movimiento, liberando enormes niveles de energía.
Polvo impedía observación del núcleo de la Galaxia
Durante muchos años, los científicos enfrentaron dificultades para investigar el corazón de la M77. La región central está rodeada por densas nubes de polvo que bloquean diferentes tipos de luz.
Esta barrera natural dificulta observaciones en:
- luz visible;
- ultravioleta;
- parte de las ondas de radio.
Por eso, los telescopios convencionales no podían registrar el interior de la galaxia con claridad.
El telescopio James Webb fue desarrollado precisamente para superar este tipo de limitación. Sus sensores trabajan con luz infrarroja, capaz de atravesar áreas cubiertas por polvo cósmico.
Equipos del telescopio James Webb revelaron estructura escondida
Las observaciones se realizaron con la ayuda de las cámaras NIRCam y MIRI, instrumentos especializados en capturar imágenes en el infrarrojo cercano y medio.
Con esta tecnología, los investigadores lograron identificar una franja compuesta por estrellas, polvo y gas atravesando la región central de la galaxia. Esta formación es conocida por los astrónomos como barra galáctica.
La estructura no había sido detectada anteriormente porque permanecía oculta detrás de la intensa concentración de polvo existente en el núcleo de la M77.
Las imágenes también permitieron ver detalles internos alrededor del área central de la galaxia, ampliando el entendimiento sobre la dinámica presente en la región.

Núcleo de la Galaxia puede esconder dos agujeros negros
Los análisis indican que la masa concentrada en el centro de la Galaxia del Calamar equivale a aproximadamente 13 millones de veces la masa del Sol. A pesar de eso, los investigadores aún no saben exactamente cómo está organizada esa masa.
Estudios recientes han planteado la hipótesis de que existan dos agujeros negros supermasivos en el núcleo galáctico, orbitando muy cerca uno del otro.
Incluso con la alta capacidad tecnológica del telescopio James Webb, los científicos explican que la distancia extremadamente pequeña entre estos posibles objetos impide una visualización individual directa.
Según los datos presentados, la separación proyectada sería de solo 0,1 parsec, haciendo imposible distinguir cada estructura separadamente por las imágenes disponibles.
Formación de estrellas aparece en regiones brillantes de la Galaxia
Otro aspecto revelado por las nuevas imágenes involucra la presencia de áreas luminosas esparcidas por los brazos espirales de la galaxia. Estos puntos rojizos representan regiones donde nuevas estrellas están surgiendo.
El fenómeno ocurre cuando grandes concentraciones de gas alcanzan densidad suficiente para colapsar bajo el efecto de la gravedad. A partir de este proceso, nace una nueva estrella.
Los registros hechos por el telescopio también muestran un gran anillo de formación estelar alrededor de la región central de la M77. De acuerdo con los investigadores, este anillo posee algunos miles de años luz de diámetro.
Los científicos creen que la propia estructura gravitacional de la galaxia ayuda a concentrar gas en esta área, favoreciendo el surgimiento de nuevas estrellas.
La Galaxia de Calamar como acelerador gigante de partículas
Además de los descubrimientos visuales, la M77 ya había sorprendido a la comunidad científica en 2022, cuando investigadores rastrearon un neutrino de alta energía directamente hasta el interior de esta galaxia.
Los neutrinos son partículas subatómicas extremadamente difíciles de detectar y de asociar a una fuente específica, lo que hizo que el logro fuera aún más relevante.
Este tipo de partícula solo se origina en ambientes de energía extrema, y el descubrimiento llevó a los científicos a clasificar la Galaxia de Calamar como uno de los pocos aceleradores gigantes de partículas atómicas ya identificados fuera de la Vía Láctea.
Para alimentar toda esa energía, el agujero negro central de la M77 consume material a una tasa equivalente a cerca de 0,23 veces la masa del Sol por año.
Con todo ese material en caída libre, sometido a presiones y fricciones gravitacionales intensas, se genera una cantidad colosal de energía — parte de ella convertida en neutrinos de altísima potencia.

Telescopio James Webb amplía investigación sobre el universo
Las observaciones hechas en la M77 demuestran cómo el telescopio James Webb viene ampliando la capacidad humana de investigar regiones antes escondidas del universo.
Al operar con luz infrarroja, el equipo puede registrar fenómenos que permanecían invisibles para observatorios más antiguos.
Además de revelar detalles de la Galaxia de Calamar, el telescopio permite que los científicos profundicen investigaciones sobre:
- formación de estrellas;
- comportamiento de agujeros negros;
- dinámica de galaxias activas;
- movimiento de gas y polvo en el espacio.
Las nuevas imágenes también ayudan a los investigadores a comprender mejor procesos cósmicos considerados fundamentales para explicar la evolución del universo.
Fuente: Olhar Digital

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