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A partir de 2027, todos los coches nuevos vendidos podrán rastrear los ojos del conductor 60 veces por segundo con cámaras infrarrojas para detectar embriaguez, transformando la compra de un coche nuevo en la aceptación automática de un sistema de vigilancia biométrica que la propia NHTSA admitió tener una tasa de error considerada inaceptable.

Escrito por Valdemar Medeiros
15/05/2026 a las 09:27
Actualizado 15/05/2026 a las 09:28
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Cámaras infrarrojas, sensores de respiración y algoritmos integrados prometen detectar embriaguez y somnolencia en coches nuevos en tiempo real.

Según el State of Surveillance, la Sección 24220 de la Ley de Inversiones en Infraestructura de 2021, aprobada por el Congreso estadounidense y sancionada por el presidente Joe Biden, exige que la Administración Nacional de Seguridad en el Tráfico, la NHTSA, finalice reglas para hacer obligatoria la instalación de “tecnología avanzada de prevención de conducción perjudicial” en todos los vehículos nuevos de pasajeros vendidos en los Estados Unidos. No es una propuesta en análisis: es una ley federal en vigor desde noviembre de 2021.

En la práctica, la regla prevé sistemas capaces de monitorear pasivamente al conductor, detectar señales de embriaguez o somnolencia e impedir o limitar la operación del vehículo cuando haya riesgo. Entre las tecnologías consideradas están cámaras infrarrojas instaladas en la columna de dirección o en el pilar A, capaces de rastrear movimiento de los ojos, dilatación de las pupilas y patrones de atención en tiempo real.

El problema apareció en el informe enviado por la NHTSA al Congreso en marzo de 2026: ningún sistema disponible cumple hoy con el requisito legal de operación confiable. La agencia señaló tasas de error inaceptables, especialmente cercanas al límite legal de concentración de alcohol en sangre, de 0,08%.

Tecnología antiembriaguez en coches nuevos puede bloquear conductores sobrios por error del sistema

La matemática que paralizó a la NHTSA es directa. Los estadounidenses conducen cerca de 3 billones de millas por año en cientos de millones de vehículos, y cualquier error pequeño se vuelve enorme cuando se aplica a toda la flota nacional.

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Incluso una precisión del 99,9%, considerada excelente para muchos sistemas de inteligencia artificial, aún produciría millones de falsos positivos y falsos negativos por año. En escala nacional, “casi perfecto” no significa ausencia de fallos.

En la práctica, esto podría impedir que conductores sobrios salgan de casa, limitar la velocidad de un coche en carretera o dejar pasar conductores ebrios. Cuando el sistema decide solo si el coche puede funcionar, cada error deja de ser estadística y se convierte en un riesgo real para el usuario.

El punto más sensible está en la franja cercana al límite legal de 0,08% de concentración de alcohol en sangre. Es precisamente allí donde el sistema necesitaría distinguir con extrema precisión entre conductor legalmente apto y conductor impedido de conducir.

El informe de la NHTSA indica que la tecnología actual aún no ofrece suficiente confiabilidad para esta decisión. Sensores de respiración, cámaras oculares y algoritmos de comportamiento pueden confundir cansancio, enfermedades, mala iluminación o variaciones individuales con embriaguez.

Los escenarios críticos son simples: un conductor somnoliento después de un turno, una persona diabética con glucemia baja, alguien saliendo de una emergencia o evacuando un área de incendio. El riesgo es transformar señales fisiológicas ambiguas en bloqueo automático del vehículo.

Cámaras infrarrojas en el coche pueden recoger datos biométricos del conductor en tiempo real

El dato más preocupante de la ley no es solo la cámara, sino lo que recoge. Los sistemas en evaluación pueden registrar movimiento ocular, dilatación de pupila, tiempo de mirada al celular, patrones de atención, somnolencia y señales de posible compromiso al volante.

En algunos proyectos, también hay sensores de respiración para analizar componentes del aire exhalado por el conductor. Esta información son datos biométricos y fisiológicos, más sensibles que muchos datos comunes de navegación o telemetría automotriz.

La diferencia es que estos datos revelan estado corporal en tiempo real. El coche deja de medir solo velocidad, frenado y ubicación, y pasa a monitorear cómo el conductor parece, reacciona y se comporta dentro de la cabina.

Ley estadounidense no define protección clara para datos biométricos recogidos por vehículos

La Sección 24220 exige que el sistema monitoree pasivamente el desempeño del conductor y prevenga o limite la operación del vehículo en caso de conducción perjudicada. También determina que el sistema opere sin exigir acción directa del conductor, como soplar en un alcoholímetro.

Lo que la ley no define con claridad son protecciones de privacidad. El texto no prohíbe compartir datos con terceros, no establece reglas detalladas de almacenamiento, no crea derecho explícito de desactivación y no determina transparencia obligatoria sobre retención de los registros.

Esta laguna preocupa a grupos de defensa digital. Un mandato de seguridad vehicular puede acabar creando una infraestructura nacional de recolección biométrica continua sin reglas equivalentes de gobernanza de datos.

Historial de las automotrices con venta de datos aumenta la desconfianza sobre vigilancia vehicular

La preocupación no surge en el vacío. General Motors fue prohibida por la FTC, en enero de 2025, de vender datos de conducción de clientes tras ser identificada transfiriendo información de aceleración, frenado y GPS a empresas como LexisNexis y Verisk.

Estas empresas transferían datos a aseguradoras, que podían aumentar primas sin que el conductor entendiera claramente el origen de la evaluación. El caso mostró que los vehículos modernos ya funcionan como plataformas de recolección de datos.

Según una investigación de CNN citada en el texto base, el 90% de los autos nuevos ya rastrean la dirección cada 3 segundos, y los fabricantes pueden ganar hasta US$ 100 por vehículo al año vendiendo esos datos. Con biometría, el valor comercial y el riesgo de abuso aumentan.

La ley de conducción perjudicada no prevé una opción clara para que el conductor desactive el sistema

Otro punto crítico es la ausencia de opt-out. La ley, tal como está escrita, no incluye una regla clara que permita al conductor desactivar el sistema de monitoreo biométrico.

Tampoco está definido si los fabricantes podrán crear opciones de desconexión parcial o total. Esto dependerá de la regla final de la NHTSA, que aún no se ha concluido después de que se perdió el plazo original de noviembre de 2024.

El Center for Democracy and Technology presentó comentarios formales pidiendo límites estrictos a la recopilación de datos. Hasta ahora, sin embargo, no se ha consolidado ninguna protección final, mientras el cronograma de implementación sigue avanzando.

La seguridad vial sostiene el apoyo de entidades contra la conducción en estado de ebriedad

El argumento de seguridad detrás de la ley es fuerte. La NHTSA estima que la tecnología podría prevenir entre 9,000 y 10,000 muertes al año en Estados Unidos, principalmente al reducir la conducción en estado de ebriedad y somnolencia.

En 2021, más de 13,000 personas murieron en accidentes que involucraron conductores ebrios, casi un tercio de las muertes en el tráfico estadounidense. Las colisiones relacionadas con el alcohol cuestan alrededor de US$ 280 mil millones anuales a la economía de Estados Unidos.

La organización Mothers Against Drunk Driving, MADD, fue una de las principales defensoras de la ley. Para el grupo, si la tecnología salva miles de vidas al año, los problemas de privacidad deben resolverse sin retrasar la protección en las carreteras.

Los autos nuevos a partir de 2027 pueden salir de fábrica con monitoreo biométrico obligatorio

La regla no debe afectar a los autos que ya están en las calles. La exigencia se aplica solo a vehículos nuevos fabricados después de la vigencia de la norma final de la NHTSA, lo que crea una división entre autos pre-regla y post-regla.

Los compradores de autos nuevos a partir de 2027 pueden estar adquiriendo vehículos con monitoreo biométrico continuo y sin una opción clara de rechazo. Quienes no deseen este sistema tal vez necesiten comprar un auto usado o mantener su vehículo actual por más tiempo.

Analistas citados en el texto base ya anticipan impacto en el mercado de usados. Vehículos anteriores a la implementación pueden mantener un valor más alto entre compradores preocupados por la privacidad, por ser la última generación sin vigilancia obligatoria.

Las actualizaciones remotas pueden ampliar la vigilancia dentro de los vehículos después de la compra

La tecnología vehicular moderna está cada vez más definida por software. Esto significa que las automotrices pueden ampliar capacidades después de la venta mediante actualizaciones over-the-air, sin cambiar el hardware.

Un coche comprado con monitoreo ocular en 2027 podría recibir, años después, funciones adicionales de análisis de respiración, voz o comportamiento, si el hardware ya está instalado y la automotriz habilita nuevos recursos por software.

Este modelo es común en smartphones y coches conectados, pero adquiere otra dimensión cuando involucra biometría. La función instalada inicialmente para seguridad puede convertirse en una plataforma expansible de recolección de datos dentro del vehículo.

Brasil aún no tiene una regla equivalente, pero debe seguir el debate global sobre privacidad vehicular

El mandato estadounidense aún no tiene equivalente directo en Brasil. Aun así, el movimiento regulatorio global avanza hacia más monitoreo del conductor en nombre de la seguridad.

Europa avanza con el GSR2, que exige sistemas de monitoreo como parte de las nuevas regulaciones de seguridad vehicular. Brasil suele seguir las reglas europeas con retraso, lo que indica que el debate debe llegar al país en los próximos años.

La pregunta central no es solo si las cámaras salvan vidas. Es quién controla los datos, quién accede a la información, por cuánto tiempo se guardan y si aseguradoras, empleadores, autoridades o terceros podrán usarlas.

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Valdemar Medeiros

Formado en Periodismo y Marketing, es autor de más de 20 mil artículos que ya han alcanzado a millones de lectores en Brasil y en el extranjero. Ha escrito para marcas y medios como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon y otros. Especialista en Industria Automotriz, Tecnología, Carreras (empleabilidad y cursos), Economía y otros temas. Contacto y sugerencias de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. ¡No aceptamos currículos!

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