Estudio en fósiles de 1,6 millones de años de la Formación Koobi Fora, en Kenia, señala que los humanos antiguos accedían a las carcasas temprano, seleccionaban partes más carnosas, transportaban miembros a áreas seguras y procesaban huesos para obtener nutrientes.
Marcas de corte en huesos fosilizados de 1,6 millones de años indican que los humanos antiguos de la Formación Koobi Fora, en el norte de Kenia, accedían a las carcasas temprano, transportaban partes valiosas y procesaban carne intensamente.
La conclusión aparece en una investigación publicada en los Anales de la Academia Nacional de Ciencias, basada en el estudio de más de 1.000 especímenes óseos fosilizados, sobre todo de antílopes y otros animales pastadores. El trabajo señala que estos grupos no dependían de restos al azar.
Los investigadores analizaron los fósiles con ampliación de alta potencia para diferenciar marcas microscópicas dejadas por herramientas de piedra de aquellas producidas por dientes de depredadores. Arañazos, agujeros, marcas de martillo e incisiones ayudaron a reconstruir cómo se aprovecharon los animales.
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Marcas de corte revelan acceso temprano a las carcasas
La presencia de marcas de corte afiladas en medio de los huesos de las piernas sugiere que los humanos llegaron a las carcasas cuando aún había carne disponible. Para el equipo, el patrón indica acceso temprano, transporte de miembros y procesamiento intenso.
Los huesos presentaron marcas de martillo, asociadas a la rotura para alcanzar nutrientes internos. Juntas, las evidencias muestran que la carne era removida de manera sistemática y que los huesos eran abiertos después del aprovechamiento de las partes externas.
En el artículo, los científicos afirman que los patrones indican carcasas accedidas tempranamente por Homo primitivo, con miembros transportados e intensamente procesados, además de participación mínima de carnívoros. La combinación de las marcas refuerza la idea de una estrategia repetida.
Partes más carnosas eran llevadas a lugares seguros
La mayoría de los restos encontrados en el sitio corresponde a huesos de las piernas, y no a esqueletos completos. Para los autores, esto sugiere que los primeros humanos seleccionaban los mejores cortes y los llevaban a áreas con menor riesgo.
Si los animales hubieran sido consumidos en el lugar de la muerte, se esperaría encontrar cráneos, vértebras y otras partes del cuerpo. Sin embargo, la predominancia de los miembros más carnosos indica desplazamiento selectivo de las carcasas.
Esta elección también puede haber reducido la exposición a depredadores mayores. En lugar de permanecer donde el animal murió, los grupos llevaban partes de la carcasa a lugares más protegidos, como áreas resguardadas cercanas.
Estrategia ocurrió en ambientes variados
Hace aproximadamente 1,6 millones de años, la región de la Formación Koobi Fora reunía diferentes ambientes, incluyendo vastos pastizales y llanuras aluviales densamente vegetadas. La diversidad local aparece en el estudio como parte de este comportamiento.
Los científicos afirman que una estrategia consistente de exploración de carcasas fue sostenida por la heterogeneidad ambiental y por cambios en los regímenes competitivos. La lectura de los fósiles muestra repetición del procesamiento en diferentes condiciones.
Corte, alimento y evolución humana
El estudio relaciona el acceso confiable a alimentos de alta calidad con el suministro de energía para cambios posteriores. Para los autores, la carne y los nutrientes internos de los huesos pueden haber ayudado en la evolución de cerebros más grandes.
La investigación señala que este aprovechamiento recurrente de recursos animales puede haber apoyado el surgimiento posterior de comportamientos sociales más complejos. El corte en los huesos, al inicio, medio y fin del análisis, muestra práctica organizada.

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